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Cómo prevenir la adicción de los niños a los videojuegos
Publicado
hace 3 añosen
Los menores que pasan más de 240 minutos al día jugando a videojuegos presentan un riesgo mucho mayor de desarrollar adicción, según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Seúl y de Yale.
Videojuegos educativos
Desde Qustodio, la plataforma de seguridad y bienestar digital para familias, explican que los videojuegos pueden ser educativos y ayudar a desarrollar habilidades como la toma de decisiones, la creatividad, la organización, la gestión del estrés y la tolerancia a la frustración. Sin embargo, su uso desmedido puede causar problemas de sueño, bajada del rendimiento escolar, aislamiento y conductas adictivas. Entonces, ¿qué se puede hacer para que los niños utilicen los videojuegos de forma moderada y responsable?
Las edades clave para prevenir
Para empezar, hay que considerar la edad como un factor decisivo para indicar el tiempo de uso razonable de los videojuegos. Entre los 9 y los 11 años la exposición debería ser progresiva y siempre bajo el control de los padres. A partir de los 12 la situación se complica, porque los menores tienen una mayor independencia y autonomía y la supervisión y acompañamiento se vuelven más complejos. Seleccionar videojuegos apropiados, variados y limitar el tiempo de uso es la clave.
¿Qué tiempo máximo deberían jugar?
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Seúl (Corea) y de Yale (EE. UU) demuestra que los menores que pasan más de 240 minutos al día jugando a videojuegos presentan un riesgo mucho mayor de desarrollar adicción. En 2018 la OMS reconoció oficialmente la «adicción a videojuegos» como trastorno de salud mental. Ese mismo año, un estudio realizado por investigadores alemanes concluyó que aproximadamente un 2% de los niños y adolescentes padece este trastorno.
Cómo prevenir la adicción a los videojuegos:
- Conocer y compartir. Uno de los errores más comunes de los padres es el de desdeñar las aficiones digitales de sus hijos sin tomarse la molestia de conocerlas. Hablar con ellos sobre sus videojuegos favoritos y dedicar tiempo a jugar juntos es una experiencia satisfactoria que fortalece los vínculos familiares y que dota a los padres de cierta autoridad moral para opinar sobre este campo.
- Enseñar a autogestionarse. «A lo largo del día hay tiempo para todo»: es una de las mejores enseñanzas que los padres pueden transmitir a sus hijos. Mostrarles cómo administrar su propio tiempo dividiéndolo entre el estudio, el deporte, los videojuegos y el ocio no digital les ayudará a tener una vida más enriquecedora y equilibrada.
- Fijar límites de tiempo. Los juegos están concebidos para superar continuos retos, por eso a los menores les cuesta trabajo decidir cuando es el momento de parar. Lo más recomendable es concretar el tiempo máximo de juego antes de comenzar y programar alguna alerta que avise cuando se haya consumido.
- Ofrecer alternativas. Proponerles opciones de ocio offline que les motiven es una excelente manera de mantenerles alejados de las pantallas. Si, además, el plan implica alguna actividad física, esto contribuirá a reducir el estrés, mejorar sus hábitos de descanso y evitar malas posturas.
- Promover la lectura. Al aficionarse a la lectura los niños y adolescentes descubren una forma de entretenimiento individual alternativa a los videojuegos. No importa si se trata de relatos, novelas gráficas o comics manga, lo importante es que disfruten leyendo.
- ¿Dónde usar las pantallas? Mantener la videoconsola (y el resto de dispositivos digitales) fuera de la habitación del menor y utilizarla exclusivamente en las zonas comunes de la casa, evitará que se autoaisle, facilitará el control de los tiempos de uso y mejorará su descanso.
- Predicar con el ejemplo. Los padres son los primeros que deben dar buen ejemplo, administrando correctamente su tiempo y evitando el uso continuo de los dispositivos electrónicos. De nada sirve decirle al niño que apague la videoconsola si sus padres no despegan los ojos del móvil.
Para Eduardo Cruz, CEO y co-fundador de Qustodio, «la adicción a los videojuegos puede llegar a ser un grave problema para los menores, que puede acabar perjudicando su calidad de vida. Las Navidades son una época ideal para que los padres compartan tiempo con sus hijos y les ayuden a sentar las bases de un uso saludable de los videojuegos».
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12 consejos para organizar tu casa y evitar el desorden
Publicado
hace 2 díasen
30 septiembre, 2026
Una casa que ayude a propiciar emociones positivas y a sentirse pleno dentro de ella: esto es la decoración emocional. Diana Arlauskas, Arquitecta Técnica e Interiorista, apunta hacia 12 imprescindibles consejos, sencillos y prácticos, para lograr que una casa se convierta en un verdadero hogar y cómo esto puede influir positivamente en la inteligencia emocional de quienes la habitan.
12 consejos para organizar tu casa y evitar el desorden
1. El orden y el desorden.
A veces es una simple cuestión de orden. Una casa desordenada puede producir estrés, lo cual incomodará en exceso. Los espacios desordenados además de resultar más prácticos, facilitan la vida y aportan calma y felicidad. La clave está en organizar el entorno más próximo (armario, mesa de trabajo) para que esté todo a mano. Algo que cuesta mucho es el desapego, pero es importante intentarlo: tirar objetos que no se necesitan, regalar a los amigos cosas que no se usan, incluso hacer donaciones de ropa. De esta forma se matan dos pájaros de un tiro: hacer espacio en el armario y practicar una limpieza interior que permitirá dejar espacio a cosas nuevas. Es importante intentar planear horarios y días de limpieza. Encontrar un lugar para cada cosa y procurar que siempre esté en su sitio e incluso poner una papelera en la entrada para tirar inmediatamente el correo y la publicidad no deseada.
2. Un espacio propio
Es importante tener un rincón propio de relax y de desconexión. Se puede elegir un lugar de la casa que transmita tranquilidad y convertirlo en un refugio personal, eligiendo los elementos necesarios para sentirse a gusto: una butaca y una lamparita, unos cojines sobre una alfombra, reforzado con imágenes otorguen calma y desconexión, como un cuadro de un paisaje o unas flores. Ese espacio íntimo puede servir para practicar cada día una especie de meditación personal.
3. La distribución.
Una mala organización del mobiliario puede interferir también a la hora de sentirse bien. Un mueble que bloquea la luz natural o que interfiere en la visión global del espacio o un escritorio de cara a la pared puede crear una sensación de agobio e incomodidad.
4. La luz y la iluminación.
Quizá este sea uno de los temas más importantes a la hora de sentirse bien en casa. Sin duda la luz natural es preferible a cualquier otra y tiene además grandes beneficios como la activación del sistema inmunitario, además que aporta optimismo y alegría. La iluminación se debe estudiar según las necesidades de cada estancia. Por ejemplo, una sala de estar necesita luz general, luz gradual y luz puntual. La calidez o intensidad de la misma también es de vital importancia. No aportará las mismas sensaciones una luz cálida, parecida a la luz del sol, que una iluminación más fría.
5. Los colores.
Son uno de los puntos más importante a la hora de decorar el hogar para las emociones, pues trasmiten calidez o luminosidad. Pero no solo aportan sosiego emocional sino que, utilizados con criterio, pueden ayudar en la necesidad de cada espacio, por ejemplo si es pequeño o grande, siempre buscando un equilibrio correcto. Un tono cálido como el rojo trasmitirá más dinamismo. Sin embargo uno más frío, como el azul o el violeta, aportará mayor sensación de tranquilidad.
6. Las vistas.
También tienen un papel crucial a la hora de sentirse bien. Claro que a todo el mundo le gustaría tener una casa con vistas al mar en calma en una clara mañana de primavera. Pero si lo que se ve ahora no es del agrado, se pueden colocar plantas en las ventanas o setos a media altura en el balcón.
7. Ruido.
El ruido del entorno, como el tráfico o las obras en la calle, pueden provocar estrés y sensación de agobio. La solución está en invertir en un buen cerramiento ya que la tranquilidad acústica es vital para un buen sosiego y desconexión.
8. El descanso.
No se puede olvidar una de las partes más importantes: el dormitorio. Un descanso reparador aporta salud y contribuye a la estabilidad emocional. Un tema del que se habla mucho es la presencia en el dormitorio de aparatos electrónicos. Se debe evitar toda contaminación electromagnética durante el sueño. Para ello se recomienda desenchufar los aparatos eléctricos (teles, radios, ordenadores) y sobre todo ¡retirar el móvil! Elegir la habitación más apartada de puntos de alta tensión y, a ser posible, despertar con la luz solar.
9. Objetos decorativos.
Hay cosas que pasan desapercibidas, pero pueden provocar emociones negativas. Objetos que alguien ha regalado con mucho cariño pero que no van con la personalidad ni de la casa ni de sus habitantes. A veces puede existir la obligación de tenerlos a la vista aunque eso no sea beneficioso. Es importante liberarse de aquello que sobra.
10. Las plantas.
En estos días se pasa la mayor parte del tiempo en entornos artificiales y de asfalto pero es un entorno natural el que otorga bienestar. ¡A rodearse de plantas! Purifican el aire y eliminan sustancias nocivas, por lo que hay que aprovechar las flores de temporadas y plantas de hoja verde que le darán un toque especial al hogar.
11. Reparar las cosas en mal estado.
Es importante no dejarlo para más adelante. Cualquier remiendo, reparación o grifo que gotea se debe arreglar cuanto antes. Una grieta o una pared con humedad solo hará sentir incomodidad.
12. Los elementos de decoración.
La elección correcta de los mismos influirá en el futuro bienestar y la paz que se busca. Elegir piezas que evoquen un recuerdo feliz o una emoción positiva, un mueble reciclado que recuerde a la infancia en casa de la abuela, un marco antiguo con una foto divertida o entrañable. Libros leídos, proyectos finalizados o en proceso: todos esos elementos que aporten felicidad y bienestar. Rodearse de imágenes positivas, fotos de momentos felices con la pareja o los hijos. Hay que aprender a disfrutar del placer de estar en casa y sentirse feliz en ella.
En muchas ocasiones resulta complicado planear por nuestra cuenta los cambios o reformas para realizar en casa y más aún, ejecutarlos. Para ello, es importante asesorarse de profesionales que puedan sacar el mayor provecho a los espacios y claro, optimizar el presupuesto del que se dispone para ello. Un interiorista será siempre una excelente inversión no solo en el hogar, si no también en el bienestar de quienes la habitan.
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