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Cómo salir ‘vivo’ de un grupo de WhatsApp fastidioso

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Cómo salir 'vivo' de un grupo de WhatsApp

Los sistemas de comunicación digital agrupados bajo el modelo de las redes sociales o mediante las apps de mensajería instantánea han creado en los seres humanos una sensación de sofoco inmanejable. Abruma todo ese ruido sin digerir, desde tantos lugares distintos, absolutamente difuso y desinhibido. Las fuentes de estrés se han multiplicado, y una de las que más aprietan son los dichosos grupos de WhatsApp, de los que apenas podemos librarnos. Por eso, damos las claves para salir ‘vivo’ de un grupo de WhatsApp.

Nadie nos enseñó a relacionarnos en grupos virtuales de treinta personas, donde todo está permitido salvo la deserción. Con semejante cantidad de estímulos, hoy más que nunca es de vital importancia que los seres humanos aprendamos sobre nosotros mismos, para así poder sacar el mayor rendimiento a las herramientas que los avances tecnológicos ponen a nuestra disposición. Madurar emocionalmente es la clave; si dejamos ese camino por recorrer, las tecnologías, en lugar de ser bienvenidas, acabarán siendo rechazadas como un órgano en mal estado y el ser humano seguirá instalado en el sufrimiento.

¿Está la sociedad preparada para el WhatsApp?

La pregunta –que debimos hacernos en su día– es: ¿está la sociedad preparada para el whatsapp? Han pasado ya muchos años desde su lanzamiento y la respuesta es: no del todo. Las emociones tóxicas que afloran más a menudo de entre los miembros que conforman estos grupos son la indignación, la ira, el desprecio, la frustración, el rechazo, el sufrimiento y el dolor. Un dolor completamente inadvertido.

Al grupo de whatsapp solemos entrar como el bebé que acude por primera vez a la guardería. Entra feliz. Solo percibe un lugar de diversión, más bebés y un puñado grande de juguetes. Está rodeado de buenas promesas y, por detrás, sus padres le animan a que las disfrute. Pero de repente se gira y las personas más importantes de su vida ya no están, no las ve, no las encuentra; está solo y se siente abandonado. Después, esa primera decepción desaparece con la certeza de que no hay tal abandono y con la posibilidad de aprender cosas que los padres no pueden enseñar. El grupo de whatsapp es algo así: te puedes retroalimentar con la frustración de lo que falta o utilizarlo para aprender, descubrir y crear.

Cómo salir ‘vivo’ de un grupo de WhatsApp

Antes de aprender a huir de un grupo de whatsapp incómodo, conviene detectar qué emociones hacen que no nos sintamos a gusto en él. El miedo que sentimos cuando creemos que debemos estar en un grupo y no cuentan con nosotros, o cuentan a regañadientes. El rechazo que sentimos cuando enviamos una foto o un vídeo y nadie hace ningún comentario, o el enfado cuando otra persona envía una foto y todo el mundo le presta la atención que a nosotros se nos negó. Luego, por contraste, destaca la alegría sentida al enviar algo divertido sin reparar demasiado en ello, o contestando –y dejando de hacerlo– cuando lo consideramos oportuno. Al margen de cualquier autopresión.

Si después de identificar nuestros sentimientos negativos no conseguimos enjuagarlos dentro del grupo, siempre tenemos la opción de escapar. Parece un tabú moderno, pero el grupo de whatsapp debe ser un canal de comunicación, no una cárcel. Ocurre sobre todo en los grupos familiares que surgen roces y se genera malestar a partir de aparentes nimiedades. Alguien dice que no tiene dinero para ayudar al padre o la madre pero a las tres semanas envía una foto de sus vacaciones ‘todo incluido’ en Punta Cana. A veces un simple comentario puede fastidiar y todo el mundo piensa en irse del grupo, pero nadie lo hace. Si queremos salirnos, ¿cómo podemos hacerlo?

Qué decir para abandonar el grupo

Partiendo de la idea de que es muy complicado irse de un grupo obligado sin ofender a alguno de los presentes, la mejor opción pasa por decir: “Voy a descansar de todos los grupos de whatsapp por una temporada. Desconexión total. Nos hablamos en persona”. A partir de aquí, crea un grupo con las personas de más confianza. Prueba a crear un grupo pequeño y aumentarlo poco a poco, si funciona, sigue hasta que empiece a generarte más estrés. Entonces, con la experiencia previa de haber dejado otros grupos, no te costará tanto salirte. Hay que utilizar la valentía y superar el miedo –irreal– a quedarte solo fuera de esos grupos.

Tal vez de este modo evitemos muchos problemas con familiares, amigos o conocidos que surgen a raíz de una discusión tonta en un grupo debido, en parte, a la falta de matices en ese tipo de comunicación. Cada persona a de mirar si el grupo le hace bien o, por el contrario, le saca lo peor de sí. De nuevo: no es ninguna obligación; partamos de ahí. Quedémonos en los grupos que nos hagan sentir bien, vayámonos de los que nos hagan sentir mal y creemos los grupos en los que de verdad nos apetezca estar. Agarremos el timón frente al ruido torrencial de los grupos de whatsapp.

Por Carmen Sánchez, experta en Inteligencia Emocional

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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