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Cuánto gana Georgina Rodríguez por grabar su documental 

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Cuánto gana Georgina su documental 
Georgina Rodríguez-NETFLIX

«Muchos conocen su nombre, pero pocos saben su historia». Con estas palabras, Georgina Rodríguez anunció en 2022 el estreno de su serie documental ‘Soy Georgina’, que el 18 de septiembre lanzó su tercera temporada en Netflix. En esta nueva entrega, la empresaria, modelo y pareja del famoso futbolista Cristiano Ronaldo comparte su vida en Riad, donde se centra en su familia y los momentos más cercanos a su día a día, que vuelven a ser protagonistas.

Las ganancias de Georgina por su documental

El impacto de ‘Soy Georgina’ ha sido significativo desde su debut, y se estima que la cantidad que Netflix pagó a Georgina para grabar la primera temporada ascendió a 10 millones de dólares. Aunque no hay cifras oficiales sobre las siguientes temporadas, es probable que sus ganancias hayan aumentado, teniendo en cuenta su creciente popularidad y el éxito del programa.

La trayectoria de Georgina Rodríguez

Nacida el 27 de enero de 1994 en Buenos Aires, Argentina, Georgina Rodríguez se trasladó a España a los 18 años, donde comenzó su carrera como modelo. Antes de conocer a Cristiano Ronaldo, trabajó en varias tiendas de lujo y tuvo una vida relativamente discreta. Su relación con el famoso futbolista, que comenzó en 2016, catapultó su fama, convirtiéndola en una figura influyente en las redes sociales.

Desde que inició su relación con Ronaldo, Georgina ha sabido capitalizar su popularidad. Actualmente cuenta con 63 millones de seguidores en Instagram, donde comparte aspectos de su vida personal, moda y estilo de vida, lo que le ha permitido atraer la atención de numerosas marcas.

Además de su trabajo en la pantalla, Georgina es una empresaria activa. Desde 2019, es la directora del Grupo Insparaya, la clínica capilar de Cristiano Ronaldo, y también se ha involucrado en el negocio de los gimnasios con Crich Fitness, la cadena que tiene franquicias en España. A su vez, ha lanzado su propia marca de ropa, ‘OM By G’, lo que refleja su diversificación en el mundo empresarial.

Convertida en referente

Georgina Rodríguez se ha convertido en un referente para muchas jóvenes, no solo por su vida de lujo y éxito, sino también por su dedicación a su familia. La serie ‘Soy Georgina’ no solo ofrece una visión de su vida personal, sino que también destaca su resiliencia y esfuerzo por construir su propia identidad más allá de ser la pareja de una de las estrellas del fútbol más grandes del mundo.

Con su éxito en el mundo del entretenimiento y los negocios, Georgina continúa creciendo como una influencer y empresaria de renombre, mostrando que su historia es mucho más que la de una simple modelo, sino la de una mujer emprendedora y multifacética.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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