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Consumo

¿Cuánto vale el seguro de un patinete eléctrico? 

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¿Cuánto vale el seguro de un patinete eléctrico? 
¿Cuánto vale el seguro de un patinete eléctrico? 

Los vehículos personales ligeros, como los patinetes eléctricos, deberán contar con un seguro obligatorio una vez se apruebe y entre en vigor la Ley de Seguros de Automóviles. Esta ley busca «mejorar la cobertura, indemnizaciones y seguridad de las víctimas de accidentes causados por vehículos a motor».

El coste del seguro de un patinete eléctrico varía en función de varios factores, similares a los que se utilizan para fijar el precio de un seguro de coche o moto:

  1. Cobertura: Al igual que en los vehículos de cuatro ruedas, cuanto más completa sea la cobertura del seguro, más elevado será su coste anual.
  2. Valor: El valor de mercado del patinete también influye en el precio del seguro. Al igual que con coches o motocicletas, cuanto más caro sea el patinete, más alta será la prima.
  3. Historial de conducción: Las infracciones o accidentes previos a la contratación del seguro pueden aumentar su precio.
  4. Ubicación: La residencia del conductor influye en el precio del seguro. Si se vive en una zona con altas tasas de robos o accidentes, el seguro será más caro.
  5. Edad y experiencia del conductor: Los conductores jóvenes y con menos experiencia tendrán un seguro más costoso.

Precio del seguro

Los precios del seguro de un patinete eléctrico oscilan entre los 20 y 50 euros anuales. Las pólizas básicas, que cubren solo los daños materiales o personales causados a terceros durante un accidente, cuestan entre 20 y 25 euros. Las pólizas más completas, que incluyen cobertura por robo y asistencia en carretera, pueden costar entre 50 y 60 euros al año.

Certificado de la DGT

Además de contratar un seguro, a partir de 2027, los patinetes eléctricos deberán contar con la certificación de la DGT para poder circular. Esta certificación se obtiene si el patinete cumple con ciertos criterios de seguridad:

  • No debe exceder los 25 kilómetros por hora.
  • No se deben poder manipular ni modificar sus límites de velocidad ni su potencia.
  • La velocidad y la duración de la batería deben ser visibles en el manillar.
  • Debe contar con una luz blanca en la parte frontal y una luz roja trasera, que se intensifique al frenar.

Según la DGT, los patinetes son considerados «vehículos a efectos jurídicos», por lo que se aplican las mismas restricciones respecto al consumo de alcohol y drogas. El uso de auriculares está prohibido, al igual que circular por las aceras.

Para 2027, la DGT también planea una nueva normativa que requerirá una placa de marcaje de fábrica con información como el número de serie, la marca y el modelo del vehículo, así como un documento que identifique al vehículo como perteneciente a la categoría de vehículos de movilidad personal (VMP).

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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