Síguenos

PODCAST

Los cuatro tipos de personalidad: Descubre qué color te define

Publicado

en

cuatro tipos de personalidad

Existen cuatro tipos de personalidad marcados por colores: rojo, amarillo, verde y azul. Identificar cuál es el tuyo te da las claves para relacionarte mejor con el mundo. Y ahora lo puedes descubrir a través de Rodeados de idiotas un efectivo catálogo de pautas y herramientas para entender y adaptarse a los estilos comunicativos de los que nos rodean, construir equipos eficientes y creativos y aumentar la calidad de nuestras relaciones interpersonales.

Una cuidadísima edición del libro que revolucionó el mundo empresarial escandinavo de la mano de su autor, el experto en comportamiento con más de veinte años de experiencia Thomas Erikson y que ya lleva más de 10 millones de ejemplares vendidos.

Rodeados de idiotas

¿Alguna vez te sientes incomprendido?

¿Has intentado razonar con alguien y habéis acabado a gritos?

¿Has salido de una reunión pensando que estás perdiendo el tiempo?

O, lo que es peor, a veces parece que la gente no entiende lo que le dices, por más claramente que lo expliques…

No estás solo. Tras una reunión desastrosa con un empresario de éxito que estaba convencido de estar «rodeado de idiotas», Thomas Erikson ideó un revolucionario método de clasificación del comportamiento que divide a las personas en cuatro tipos:

  • los Rojos, dominantes y ambiciosos
  • los Amarillos, espontáneos y optimistas
  • los Verdes, pacientes y amables
  • los Azules, metódicos y precisos

El libro da herramientas para identificarlos e interactuar con ellos y, con un trasfondo psicológico y partiendo de situaciones cotidianas, nos permite mejorar nuestras habilidades sociales y afrontar los conflictos en nuestra vida profesional y personal, con el fin de sacar lo mejor de nosotros mismos y de aquellos que nos rodean.

¿Por qué somos como somos?

¿Por qué algunos ambientes laborales resultan frustrantes e insoportables mientras que otros suponen un espacio seguro y estimulante para los que trabajan en ellos? La respuesta, como todos sabemos, suele estar relacionada con las personas e interacciones que conforman nuestros equipos.

«Todo lo que le dices a otra persona tu interlocutor lo pasa por el filtro de sus marcos de referencia, sus sesgos y sus ideas preconcebidas. Lo que queda es, en última instancia, el mensaje que esa persona entiende. Por toda una serie de razones, tu interlocutor puede acabar interpretando lo que querías transmitirle de un modo muy distinto al que tú pretendías. Lo que de verdad acabe entendiéndose dependerá, por supuesto, de la persona a la que le estés hablando, y es muy poco frecuente que el mensaje completo le llegue tal y como se concibió en tu mente.»

Diferencias en la comunicación humana

La perspectiva de creerse constantemente rodeado de personas con las que resulta imposible comunicarse y, por ende, trabajar horrorizó al experto en comportamiento Thomas Erikson. Decidido a evitar limitar su potencial y el de sus clientes, comenzó estudiar los sistemas de interacción y las dinámicas de grupo más comunes, creando un sistema de clasificación sencillo y efectivo que terminó resultando en una de las herramientas más utilizadas para describir las diferencias en la comunicación humana a nivel internacional.

Es el llamado sistema DISC, acrónimo de dominio, influencia, estabilidad y cumplimiento, por las letras iniciales de esas palabras en inglés. Cuatro términos que señalan los patrones de comportamiento principales y describen cómo se ven las personas a sí mismas en relación a su entorno. Cada uno se asocia a un color: rojo, amarillo, verde y azul, que pueden presentarse combinados o en su forma más pura en aquellos que nos rodean. Cada color exhibe tendencias comunicativas, cualidades, estrategias, tipos de lenguaje corporal e incluso métodos de comunicación escrita altamente diferenciados que resultan extremadamente fáciles de reconocer empleando las herramientas adecuadas.

Rodeados de idiotas transmite las pautas necesarias para coordinar equipos, comunicar ideas e incluso ayudar a reducir el estrés en los que nos rodean adaptándonos a las necesidades y características de los cuatro patrones.

Los cuatro tipos de personalidad

Comportamiento rojo

Mucha gente ve a los rojos como líderes naturales. Son personas que de buena gana asumen el control de la situación, saltan a la palestra y no se arredran ante los obstáculos que se les presenten en el camino. Rápidos, efectivos y competitivos, suelen ser perfectos para organizar tareas y equipos. Sin embargo, cuando se ponen manos a la obra, se convierten en controladores compulsivos y puede ser desesperante tratar con ellos. No es inusual que un consejero delegado o un presidente tenga mucho rojo en su comportamiento.

Su lenguaje corporal incluye gestos controladores, como el contacto visual directo, fuertes apretones de manos y mantener las distancias con los demás. Steve Jobs, Franklin D. Roosevelt, Venus Williams o Margaret Thatcher son algunas personalidades asociadas a este color.

Comportamiento amarillo

«Reconocer a una persona amarilla es fácil: es la que no para de hablar y la que, más que preguntar, responde, a menudo contestando preguntas que nadie ha hecho. Lo hace contando una historia que puede tener o no algo que ver con el asunto en cuestión. Pero en realidad no importa, porque te pondrá de buen humor. Además, su actitud insobornablemente positiva también hará imposible que estés enfadado mucho tiempo.»

Pueden ser graciosos, creativos y crear buen ambiente estén con quién estén. Sin embargo, si se les da un espacio ilimitado, consumirán todo el oxígeno de la habitación, no dejarán que nadie participe en la conversación y las anécdotas que cuenten estarán cada vez más lejos de la realidad. Táctiles, de gestos expresivos y sonrisa afable, es común que se dediquen a profesiones enfocadas a la comunicación, como el sector publicitario y las artes.

Entre los famosos que muestran rasgos claramente amarillos están Oprah Winfrey, Robin Williams y Ellen DeGeneres.

Comportamiento verde

«A menudo se dice que los verdes son quienes mejor saben escuchar, y es cierto. Un verde estará siempre más interesado en ti que en sí mismo, y si por casualidad estuviera interesado en sí mismo ni se le ocurriría demostrarlo. Suele haber muchos verdes trabajando en el sector público, ayudando a los demás, sin la menor intención de obtener un beneficio personal.»

Con los simpáticos verdes, el tipo de comportamiento más común, es fácil llevarse bien. Son agradables, empáticos y se preocupan de verdad por los demás. Pero, por desgracia, también pueden ser personas muy indecisas, lo que a la larga puede acabar siendo difícil de tratar.

Suelen preferir una gestualidad de pequeña escala, favoreciendo el contacto visual y una actitud relajada. Mr. Rogers, Gandhi, Michelle Obama y Jimmy Carter son algunos famosos con rasgos verdes.

Comportamiento azul

El pensamiento lógico y racional es fundamental para un azul. Son tranquilos, analíticos y sensatos, y su capacidad para mantener la cabeza fría es sin duda una cualidad que muchos les envidian. Sin embargo, el pensamiento crítico de los azules puede convertirse muy deprisa en suspicacia y en el cuestionamiento de quienes los rodean. Su atención al detalle y tendencia al perfeccionismo los hace ideales para profesiones relacionadas con la ingeniería y consultoría: Tanto Bill Gates como Albert Einstein, clásicos azules, utilizaron su naturaleza minuciosa para alcanzar el éxito.

Suelen tener un lenguaje corporal hermético, utilizando un contacto visual directo y hablando sin gesticular. No les gusta hacerse notar, pero ten en cuenta que están pendientes de todo lo que ocurre a su alrededor.

Adaptarse a los demás

«Entender a los demás siempre será un factor crucial a la hora de alcanzar tus objetivos en la vida de la forma más fácil posible, sean cuales sean esos objetivos.»

Comprender por qué las personas actúan como lo hacen y predecir sus reacciones puede evitar muchos conflictos. Basándose en su efectivo método de clasificación del comportamiento, Thomas Erikson propone una serie de estrategias socio- interactivas para interactuar, calmar y reconfortar a cada color de forma efectiva.

«Ten en cuenta que a todos nos gustan las personas en las que podemos reconocernos.»

Descubre qué color te define

Adaptarse al comportamiento rojo conlleva hablar y actuar con celeridad. Sé claro y directo: una persona roja apreciará que expreses lo que piensas sin pestañear y que te ciñas a hechos y ejemplos concretos. Situaciones de estrés pueden promover en ellos signos de agresividad, pero es importante que no toleres ese tipo de actitud: pedir que se controlen o animarlos a que realicen una actividad física para desfogarse será de gran ayuda para gestionar momentos difíciles tanto en el ambiente personal como en el profesional.

A la hora de tratar con amarillos es importante tener en cuenta que, pese a su positividad natural, pueden ser muy sensibles al buen o mal humor de los demás. Un ambiente cálido ayudará a fomentar su creatividad, así como que prescindas de detalles innecesarios y mantengas un lenguaje corporal abierto. Presentan cierta tendencia al caos, por lo que estimularlos y presionarlos con amabilidad será clave para que sean más productivos. Y recuerda: si las personas amarillas en tu vida se hallan estresadas, lo mejor es que promuevas una situación en la que puedan socializar.

Las personas de comportamiento verde suelen verse agobiadas por los cambios, por lo que resulta vital dejarles ratos de paz, tranquilidad e inactividad. Ármate de paciencia y muéstrate decisivo; explicar los pormenores en detalle los animará a adaptarse a nuevas situaciones. Un verde estresado puede beneficiarse de tener tiempo libre, dale espacio para que se relaje y volverá a ser él mismo.

Para impresionar a un azul muéstrate meticuloso. Las personas de este tipo aprecian recibir información precisa en detalle, por lo que será útil que prepares a fondo tus argumentos a la hora de sugerir que se dediquen a una nueva actividad o que introduzcan cambios en su rutina. Ten en cuenta que necesitan privacidad para estimular su carácter analítico: hay que darles tiempo y espacio para pensar. En ocasiones, si se ven sobrepasados por su perfeccionismo, será necesario poner ayuda más proactiva a su disposición.

Dinámicas de grupo

«Un grupo debe estar formado por todos los colores para que se genere la mejor dinámica posible. En un mundo perfecto, tendríamos el mismo número de personas de cada color. El amarillo tiene una idea, el rojo toma la decisión, al verde le toca hacer todo el trabajo y el azul lo evalúa y se asegura de que el resultado sea inmejorable.»

Tener en cuenta las dinámicas asociadas a cada color es una herramienta extremadamente útil a la hora de formar equipos. Unir a personas verdes y azules, por ejemplo, asegurará un grupo enfocado en profundizar con tiempo en un problema concreto. Les costará tomar decisiones, sí, pero las decisiones que tomen seguramente estarán bien meditadas. De forma similar, el rojo y el amarillo trabajan bien juntos, porque los dos quieren tirarse a la piscina y avanzar siempre adelante. Ambos son enérgicos y extrovertidos, por lo que constituyen constelaciones creativas y dinámicas con tendencia a avanzar de forma un tanto acelerada. Lo más importante a tener en cuenta, insiste Erikson, es que:

«Ningún grupo debería estar formado solo por individuos de un mismo tipo. La diversidad es la única vía posible. Lo mejor a la hora de constituir un equipo es mezclar distintos tipos de personas. Es la única forma de conseguir una dinámica decente.»

Sobre el autor

THOMAS ERIKSON

THOMAS ERIKSON es especialista en interpretación de patrones de comportamiento y análisis de la personalidad, además de experto en lenguaje personal y coach. Lleva más de veinte años impartiendo conferencias y seminarios a ejecutivos y directivos de empresas tan diversas como IKEA, Coca-Cola, Microsoft y Volvo. Tras el éxito mundial de Rodeados de idiotas, amplió la colección con otros cinco títulos y ha escrito tres novelas. Vive en Estocolmo con su mujer.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

PODCAST

Esto es lo que comes según tu estado de ánimo

Publicado

en

Esto es lo que comes según tu estado de ánimo
  Covadonga Aguiar Editado por: Top Doctors®

Las consultas de Psiconutrición se basan en estudiar la relación con la comida. Se trata de comprender cómo influyen nuestras emociones en la manera de alimentarnos. Ante ciertas emociones como la rabia, tristeza, aburrimiento o cansancio, hay personas que acuden a la comida como salvoconducto. Después de dicha conducta (comer) sentimos un alivio instantáneo, pero también efímero. Poco después aparece la emoción inicial por la que hemos empezado a comer, pero esta vez con más fuerza. De esta forma, creamos un círculo vicioso dónde no existe la oportunidad de gestionar nuestras emociones a través de unas estrategias propias.

Los profesionales en Psicología ayudamos a nuestros pacientes a que identifiquen las necesidades no cubiertas. La comida es un parche momentáneo, pero debemos preguntarnos: ¿qué es lo que necesito realmente?

Si te identificas con alguna de estas cuestiones puede que sea el momento de acudir a un especialista.

 

  • ¿Existe una falta de autocuidado en tu vida y cuando llega el final del día crees que “te mereces” algo dulce/calórico?
  • ¿Comes de manera impulsiva después de un día duro de trabajo?
  • ¿Comes rápido y sin consciencia después de una fuerte discusión?
  • ¿Gestionas el aburrimiento abriendo la nevera?

 

¿Qué problemas/patologías trata la psiconutrición?

Los profesionales en este ámbito atienden  con frecuencia en consulta Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). El TCA es una enfermedad mental grave en la que los pacientes presentan una conducta alterada respecto a la forma de alimentarse. Los trastornos más comunes son la anorexia y la bulimia nerviosa, el trastorno por atracones y el trastorno evitativo/restrictivo.

Es decir, los síntomas pueden estar relacionados con una ingesta descontrolada o con un control excesivo de la alimentación.

Como profesionales no sólo tratamos de dar respuesta a los trastornos de alimentación, sino también trabajamos con otro tipo de dificultades:

  • Los atracones.
  • La ansiedad por la comida.
  • Rechazo de la imagen corporal.
  • Dietas crónicas.
  • Hambre emocional.

 

¿Cómo podemos cambiar nuestra relación con la comida?

El gran problema de las dietas hoy en día es que se viven desde el control. Cuando comenzamos una dieta nos pasamos el día queriendo comer cosas que no “debemos” comer. Es allí dónde empieza el problema. Si yo vivo la ingesta de alimentos desde la represión y el control, llega un momento dónde mi mente se cansa y me va a pedir todos aquellos alimentos que supuestamente no podía comer. El atracón es resultado de las conductas de control extremo. No pretendas trabajar primero la ansiedad excesiva por comer si vives tu alimentación desde la represión y los “debería”.

 

Sí, puede que bajemos más lento de peso desde esta perspectiva, pero los cambios serán duraderos en el tiempo. ¿Cuántas veces has hecho una dieta y después de un tiempo has vuelto a coger el mismo peso o más? Lo veo todos los días en consulta, por lo que el concepto de las dietas tiene que cambiar.

 

Hemos de comer más sano y guiarnos por lo que los profesionales de la nutrición nos indican, pero debemos permitirnos alimentos fuera de las pautas para poder cambiar nuestra relación con la comida. La pregunta es la siguiente: ¿Desde dónde me estoy permitiendo ese alimento?

 

¿Es desde el hambre emocional, después de haber discutido con mi pareja? Entonces no te recomiendo ese trozo de chocolate.

 

¿O es desde un momento de paz donde te apetece disfrutar de ese sabor y lo haces desde la conciencia y moderación? Adelante entonces, porque estarás cuidando de tu salud mental.

 

¿De qué forma afecta la relación con la comida a la calidad de vida? ¿Puede derivar en otros problemas psicológicos?

Si acudimos a la comida para calmar una emoción, lo más peligroso no es engordar, es obviar una necesidad emocional que no está siendo atendida. El hambre emocional llega a nuestra vida para gritarnos algo. Puede llegar por una falta de autocuidado, por una mala gestión del estrés laboral o por problemas en mis relaciones interpersonales. No obstante, si como en vez te atender mis necesidades reales, el hambre emocional gritará con más fuerza. Si dejamos de atender esas necesidades, puede derivar en otros problemas psicológicos más graves.

 

A mis pacientes les expongo esta metáfora: comer para, por ejemplo, calmar la tristeza es como rascarse una picadura de mosquito, en el momento alivia, pero a la larga es peor.

Continuar leyendo