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Los cuatro tipos de personalidad: Descubre qué color te define

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cuatro tipos de personalidad

Existen cuatro tipos de personalidad marcados por colores: rojo, amarillo, verde y azul. Identificar cuál es el tuyo te da las claves para relacionarte mejor con el mundo. Y ahora lo puedes descubrir a través de Rodeados de idiotas un efectivo catálogo de pautas y herramientas para entender y adaptarse a los estilos comunicativos de los que nos rodean, construir equipos eficientes y creativos y aumentar la calidad de nuestras relaciones interpersonales.

Una cuidadísima edición del libro que revolucionó el mundo empresarial escandinavo de la mano de su autor, el experto en comportamiento con más de veinte años de experiencia Thomas Erikson y que ya lleva más de 10 millones de ejemplares vendidos.

Rodeados de idiotas

¿Alguna vez te sientes incomprendido?

¿Has intentado razonar con alguien y habéis acabado a gritos?

¿Has salido de una reunión pensando que estás perdiendo el tiempo?

O, lo que es peor, a veces parece que la gente no entiende lo que le dices, por más claramente que lo expliques…

No estás solo. Tras una reunión desastrosa con un empresario de éxito que estaba convencido de estar «rodeado de idiotas», Thomas Erikson ideó un revolucionario método de clasificación del comportamiento que divide a las personas en cuatro tipos:

  • los Rojos, dominantes y ambiciosos
  • los Amarillos, espontáneos y optimistas
  • los Verdes, pacientes y amables
  • los Azules, metódicos y precisos

El libro da herramientas para identificarlos e interactuar con ellos y, con un trasfondo psicológico y partiendo de situaciones cotidianas, nos permite mejorar nuestras habilidades sociales y afrontar los conflictos en nuestra vida profesional y personal, con el fin de sacar lo mejor de nosotros mismos y de aquellos que nos rodean.

¿Por qué somos como somos?

¿Por qué algunos ambientes laborales resultan frustrantes e insoportables mientras que otros suponen un espacio seguro y estimulante para los que trabajan en ellos? La respuesta, como todos sabemos, suele estar relacionada con las personas e interacciones que conforman nuestros equipos.

«Todo lo que le dices a otra persona tu interlocutor lo pasa por el filtro de sus marcos de referencia, sus sesgos y sus ideas preconcebidas. Lo que queda es, en última instancia, el mensaje que esa persona entiende. Por toda una serie de razones, tu interlocutor puede acabar interpretando lo que querías transmitirle de un modo muy distinto al que tú pretendías. Lo que de verdad acabe entendiéndose dependerá, por supuesto, de la persona a la que le estés hablando, y es muy poco frecuente que el mensaje completo le llegue tal y como se concibió en tu mente.»

Diferencias en la comunicación humana

La perspectiva de creerse constantemente rodeado de personas con las que resulta imposible comunicarse y, por ende, trabajar horrorizó al experto en comportamiento Thomas Erikson. Decidido a evitar limitar su potencial y el de sus clientes, comenzó estudiar los sistemas de interacción y las dinámicas de grupo más comunes, creando un sistema de clasificación sencillo y efectivo que terminó resultando en una de las herramientas más utilizadas para describir las diferencias en la comunicación humana a nivel internacional.

Es el llamado sistema DISC, acrónimo de dominio, influencia, estabilidad y cumplimiento, por las letras iniciales de esas palabras en inglés. Cuatro términos que señalan los patrones de comportamiento principales y describen cómo se ven las personas a sí mismas en relación a su entorno. Cada uno se asocia a un color: rojo, amarillo, verde y azul, que pueden presentarse combinados o en su forma más pura en aquellos que nos rodean. Cada color exhibe tendencias comunicativas, cualidades, estrategias, tipos de lenguaje corporal e incluso métodos de comunicación escrita altamente diferenciados que resultan extremadamente fáciles de reconocer empleando las herramientas adecuadas.

Rodeados de idiotas transmite las pautas necesarias para coordinar equipos, comunicar ideas e incluso ayudar a reducir el estrés en los que nos rodean adaptándonos a las necesidades y características de los cuatro patrones.

Los cuatro tipos de personalidad

Comportamiento rojo

Mucha gente ve a los rojos como líderes naturales. Son personas que de buena gana asumen el control de la situación, saltan a la palestra y no se arredran ante los obstáculos que se les presenten en el camino. Rápidos, efectivos y competitivos, suelen ser perfectos para organizar tareas y equipos. Sin embargo, cuando se ponen manos a la obra, se convierten en controladores compulsivos y puede ser desesperante tratar con ellos. No es inusual que un consejero delegado o un presidente tenga mucho rojo en su comportamiento.

Su lenguaje corporal incluye gestos controladores, como el contacto visual directo, fuertes apretones de manos y mantener las distancias con los demás. Steve Jobs, Franklin D. Roosevelt, Venus Williams o Margaret Thatcher son algunas personalidades asociadas a este color.

Comportamiento amarillo

«Reconocer a una persona amarilla es fácil: es la que no para de hablar y la que, más que preguntar, responde, a menudo contestando preguntas que nadie ha hecho. Lo hace contando una historia que puede tener o no algo que ver con el asunto en cuestión. Pero en realidad no importa, porque te pondrá de buen humor. Además, su actitud insobornablemente positiva también hará imposible que estés enfadado mucho tiempo.»

Pueden ser graciosos, creativos y crear buen ambiente estén con quién estén. Sin embargo, si se les da un espacio ilimitado, consumirán todo el oxígeno de la habitación, no dejarán que nadie participe en la conversación y las anécdotas que cuenten estarán cada vez más lejos de la realidad. Táctiles, de gestos expresivos y sonrisa afable, es común que se dediquen a profesiones enfocadas a la comunicación, como el sector publicitario y las artes.

Entre los famosos que muestran rasgos claramente amarillos están Oprah Winfrey, Robin Williams y Ellen DeGeneres.

Comportamiento verde

«A menudo se dice que los verdes son quienes mejor saben escuchar, y es cierto. Un verde estará siempre más interesado en ti que en sí mismo, y si por casualidad estuviera interesado en sí mismo ni se le ocurriría demostrarlo. Suele haber muchos verdes trabajando en el sector público, ayudando a los demás, sin la menor intención de obtener un beneficio personal.»

Con los simpáticos verdes, el tipo de comportamiento más común, es fácil llevarse bien. Son agradables, empáticos y se preocupan de verdad por los demás. Pero, por desgracia, también pueden ser personas muy indecisas, lo que a la larga puede acabar siendo difícil de tratar.

Suelen preferir una gestualidad de pequeña escala, favoreciendo el contacto visual y una actitud relajada. Mr. Rogers, Gandhi, Michelle Obama y Jimmy Carter son algunos famosos con rasgos verdes.

Comportamiento azul

El pensamiento lógico y racional es fundamental para un azul. Son tranquilos, analíticos y sensatos, y su capacidad para mantener la cabeza fría es sin duda una cualidad que muchos les envidian. Sin embargo, el pensamiento crítico de los azules puede convertirse muy deprisa en suspicacia y en el cuestionamiento de quienes los rodean. Su atención al detalle y tendencia al perfeccionismo los hace ideales para profesiones relacionadas con la ingeniería y consultoría: Tanto Bill Gates como Albert Einstein, clásicos azules, utilizaron su naturaleza minuciosa para alcanzar el éxito.

Suelen tener un lenguaje corporal hermético, utilizando un contacto visual directo y hablando sin gesticular. No les gusta hacerse notar, pero ten en cuenta que están pendientes de todo lo que ocurre a su alrededor.

Adaptarse a los demás

«Entender a los demás siempre será un factor crucial a la hora de alcanzar tus objetivos en la vida de la forma más fácil posible, sean cuales sean esos objetivos.»

Comprender por qué las personas actúan como lo hacen y predecir sus reacciones puede evitar muchos conflictos. Basándose en su efectivo método de clasificación del comportamiento, Thomas Erikson propone una serie de estrategias socio- interactivas para interactuar, calmar y reconfortar a cada color de forma efectiva.

«Ten en cuenta que a todos nos gustan las personas en las que podemos reconocernos.»

Descubre qué color te define

Adaptarse al comportamiento rojo conlleva hablar y actuar con celeridad. Sé claro y directo: una persona roja apreciará que expreses lo que piensas sin pestañear y que te ciñas a hechos y ejemplos concretos. Situaciones de estrés pueden promover en ellos signos de agresividad, pero es importante que no toleres ese tipo de actitud: pedir que se controlen o animarlos a que realicen una actividad física para desfogarse será de gran ayuda para gestionar momentos difíciles tanto en el ambiente personal como en el profesional.

A la hora de tratar con amarillos es importante tener en cuenta que, pese a su positividad natural, pueden ser muy sensibles al buen o mal humor de los demás. Un ambiente cálido ayudará a fomentar su creatividad, así como que prescindas de detalles innecesarios y mantengas un lenguaje corporal abierto. Presentan cierta tendencia al caos, por lo que estimularlos y presionarlos con amabilidad será clave para que sean más productivos. Y recuerda: si las personas amarillas en tu vida se hallan estresadas, lo mejor es que promuevas una situación en la que puedan socializar.

Las personas de comportamiento verde suelen verse agobiadas por los cambios, por lo que resulta vital dejarles ratos de paz, tranquilidad e inactividad. Ármate de paciencia y muéstrate decisivo; explicar los pormenores en detalle los animará a adaptarse a nuevas situaciones. Un verde estresado puede beneficiarse de tener tiempo libre, dale espacio para que se relaje y volverá a ser él mismo.

Para impresionar a un azul muéstrate meticuloso. Las personas de este tipo aprecian recibir información precisa en detalle, por lo que será útil que prepares a fondo tus argumentos a la hora de sugerir que se dediquen a una nueva actividad o que introduzcan cambios en su rutina. Ten en cuenta que necesitan privacidad para estimular su carácter analítico: hay que darles tiempo y espacio para pensar. En ocasiones, si se ven sobrepasados por su perfeccionismo, será necesario poner ayuda más proactiva a su disposición.

Dinámicas de grupo

«Un grupo debe estar formado por todos los colores para que se genere la mejor dinámica posible. En un mundo perfecto, tendríamos el mismo número de personas de cada color. El amarillo tiene una idea, el rojo toma la decisión, al verde le toca hacer todo el trabajo y el azul lo evalúa y se asegura de que el resultado sea inmejorable.»

Tener en cuenta las dinámicas asociadas a cada color es una herramienta extremadamente útil a la hora de formar equipos. Unir a personas verdes y azules, por ejemplo, asegurará un grupo enfocado en profundizar con tiempo en un problema concreto. Les costará tomar decisiones, sí, pero las decisiones que tomen seguramente estarán bien meditadas. De forma similar, el rojo y el amarillo trabajan bien juntos, porque los dos quieren tirarse a la piscina y avanzar siempre adelante. Ambos son enérgicos y extrovertidos, por lo que constituyen constelaciones creativas y dinámicas con tendencia a avanzar de forma un tanto acelerada. Lo más importante a tener en cuenta, insiste Erikson, es que:

«Ningún grupo debería estar formado solo por individuos de un mismo tipo. La diversidad es la única vía posible. Lo mejor a la hora de constituir un equipo es mezclar distintos tipos de personas. Es la única forma de conseguir una dinámica decente.»

Sobre el autor

THOMAS ERIKSON

THOMAS ERIKSON es especialista en interpretación de patrones de comportamiento y análisis de la personalidad, además de experto en lenguaje personal y coach. Lleva más de veinte años impartiendo conferencias y seminarios a ejecutivos y directivos de empresas tan diversas como IKEA, Coca-Cola, Microsoft y Volvo. Tras el éxito mundial de Rodeados de idiotas, amplió la colección con otros cinco títulos y ha escrito tres novelas. Vive en Estocolmo con su mujer.

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Claves para que las vacaciones no acaben con la relación de pareja

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Claves para que las vacaciones no acaben con la relación de pareja

Los expertos en terapia de pareja del gabinete de psicología Psicólogos Málaga PsicoAbreu destacan que de forma frecuente las parejas atribuyen sus problemas a la rutina, el estrés diario y el trabajo; esperando que al llegar las vacaciones desaparezcan todas las dificultades.

Sin embargo, los problemas suelen tener poco que ver con factores externos, y por tanto, al llegar las vacaciones y pasar más tiempo juntos, los desencuentros afloran con mayor ímpetu que el resto del año.

Ana Romero Gómez, psicóloga, afirma que «la rutina, aunque de forma popular tiene una mala reputación, es un factor necesario para las personas, y también para las parejas, pues cubre una necesidad de los seres humanos, la seguridad.

Verano: clave para unir o separar

Si no existen problemas relevantes de fondo, entonces, el verano constituye una oportunidad para reforzar a la pareja, que al contar con más tiempo libre, interaccionan, se comunican más y tienen más ocasiones para resolver los conflictos.

Además, las vacaciones constituyen una oportunidad única para aumentar las relaciones sexuales, al disponer de más tiempo libre y menos obligaciones».

En definitiva, la época de vacaciones aleja del estrés diario, pero constituye en sí misma una situación estresante, pues supone un distanciamiento con la rutina y la necesidad de seguridad.

Ante dicha situación, las parejas sólidas, saldrán más reforzadas, pero las que presenten problemas de fondo se enfrentarán a una situación de riesgo para la continuación de la relación.

Claves para que las vacaciones no acaben con la relación de pareja:

  • Mantener una actitud abierta. Las vacaciones constituyen una oportunidad para explorar sitios nuevos, conocer gente, culturas o costumbres diferentes. Esto genera emociones positivas, fomenta la creatividad y promueve mayores niveles de bienestar.

 

  • Escoger el destino de forma conjunta. Hay que olvidarse de la creencia errónea de escoger el destino que más ilusión le hace a la pareja para que sea feliz. Es importante que el lugar escogido le guste a ambos miembros de la pareja, así, si surge algún imprevisto, no habrá lugar para los reproches.

 

  • Compartir actividades. Planificar actividades que resulten atractivas para ambos favorece el lazo de unión, aumenta la sensación de satisfacción, promueve la interacción y el contacto.

 

  • Respetar el espacio propio. Tampoco hay que olvidarse de uno mismo, es fundamental que cada miembro de la pareja mantenga su propio espacio y sus propias actividades de forma independiente, esto proporciona oxígeno, implica negociar y comunicarse, y promueve la independencia y la autosatisfacción.

 

  • Manifestar conductas de afecto y respeto. Promover la intimidad, cuidar la parte afectiva, las muestras de cariño y las relaciones sexuales genera emociones positivas y promueve mayores niveles de satisfacción en la relación.

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