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Qué cuesta un cuidador de ancianos en València

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Qué cuesta un cuidador de ancianos en València
Un cuidador se encarga de una persona mayor. Archivo/EFE/EPA/SASCHA STEINBACH

València, 24 ago (OFFICIAL PRESS- EFE).- Saber qué cuesta un cuidador de ancianos es una cuestión que muchas personas se plantean en algún momento de sus vidas cuando nuestros mayores ya no se valen por si mismos y necesitan una vigilancia que los familiares no les pueden dar.

Qué cuesta un cuidador de ancianos en València

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha comprobado, tras estudiar la oferta de quince empresas de atención a domicilio a personas mayores en València, que el coste de contratar un cuidador varía entre los 1.469 y los 2.240 euros al mes para un contrato de ocho horas al día de lunes a viernes.

OCU: Los cuidadores a ancianos cuestan en València entre 1.469 y 2.240 €/mes

Un coste al que, en ocasiones, hay que sumar la comisión de gestión de la compañía, en cuyo caso oscila entre 210 y 250 euros al mes adicionales. Dicho importe puede incrementarse más aún si se necesita un cuidador interno: entre 10 y 400 euros dependiendo de la compañía, según ha informado la OCU.

Según el estudio realizado solo el 26 % disponen de la titulación de auxiliar de enfermería o geriatría, entre otras; y un 20 % no informa si tienen además referencias de haber atendido previamente a una persona mayor con profesionalidad y cariño.

Qué servicios entran

Respecto a los servicios que se ofrecen se basan en limpieza de la casa, ayuda para el aseo, para vestirse y para moverse y salir de casa, además de la preparación de las comidas y la administración de medicamentos. También se ofrece la posibilidad de conocer antes al cuidador y sustituirlo rápidamente en caso de no resultar del agrado de la familia.

Sin embargo, solo el 60 % de las empresas analizadas tiene concierto para operar como Servicio de Atención a Domicilio Autonómico. Un aspecto vital, según la OCU, ya que permitirá sufragar parte del coste del cuidador contratado si finalmente se consigue ayuda solicitada a través de la Ley de Dependencia.

De lo contrario, habrá que cambiar luego de empresa y, por lo tanto, de un cuidador que probablemente ya haya establecido unos vínculos afectivos con la persona mayor a cargo.

Otro aspecto que destaca la OCU es la supervisión del desempeño del cuidador por parte de la empresa, ya que solo el 46 % de las compañías analizadas en València se preocupa por conocer si la familia está satisfecha con el servicio y apenas cuatro de cada diez garantizan la evaluación del desempeño del cuidador, aunque la mayoría lo evalúa todo a la vez y de forma genérica.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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