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Spiny, el dispositivo valenciano que transforma en 5 segundos una bicicleta en eléctrica

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dispositivo transforma bicicleta en eléctrica
Marco Cocchiarella, CEO de Spiny. EFE/Ana Escobar

València, 12 oct (OFFICIAL PRESS-EFE).- Se llama Spiny y es el dispositivo valenciano de bajo peso, apenas 2,2 kilos, que transforma cualquier bicicleta en eléctrica en cinco segundos y con «un solo clic» gracias a una instalación que solo lleva diez minutos.

Así lo explica a EFE su creador, Marco Cocchiarella que, junto a Maxi Gross e Iván Docampo, crearon la empresa Spiny en 2020, que ahora alterna su sede en Alicante y en València, donde están integrados en la aceleradora Lanzadera, del empresario Juan Roig.

El kit más liviano del mercado

Cocchiarella, que nació en Rosario (Argentina), valora que Spiny es el «kit más liviano del mercado», que se puede instalar y utilizar «solo cuando se quiera» y que se puede retirar para recargarlo o evitar que sea robado.

«Lo importante es que no pierdes tu bici. Lo instalas en ella y la conviertes en eléctrica», destaca Cocchiarella, que recuerda que en Europa hay 38 millones de personas que utilizan la bicicleta como medio de transporte.

Cuenta que el proyecto empezó con el objetivo de «querer ayudar a la gente a convertir una bici en eléctrica» y que hicieron muchas pruebas y entrevistas hasta advertir que «había mucha gente que realmente lo necesitaba».

«En mi familia ya lo había visto, pero descubrimos que había mucha gente que no quería usar la bici por no hacer tanto esfuerzo o por cualquier otra razón; había realmente una necesidad de hacer fácil el ir en este transporte», añade.

Entre las ventajas de su dispositivo, además de su bajo peso, destaca su fácil instalación a la bicicleta: «Con solo dos tornillos que dejan la parte fija acoplada a la bici, pones y quitas el dispositivo fácilmente».

Dar servicio a la sociedad

El grupo de creadores de Spiny tiene «un perfil tecnológico y de negocio», pues algunos ya tenían experiencia en la generación de una empresa y han hecho una combinación «para solucionar el problema de la gente».

«Nuestro jefe es el cliente. Estamos dando un servicio a la sociedad; sin ello, no hay empresa, no tiene sentido», afirma el empresario.

En 2020 construyeron varios prototipos «con desarrollos propios y mucha ingeniería» hasta que vieron «lo que la gente necesitaba realmente» e hicieron una versión del dispositivo, «diferente a la actual y que salía mucho más cara».

Expandirse en Latinoamérica

«En 2023 salimos con la versión anterior a la actual, en abril de 2024 la nueva versión se lanzó en Berlín (Alemania) y en mayo en España», donde tienen su sede entre Alicante y València desde 2022, comenta para subrayar que actualmente crecen mensualmente a un ritmo de al menos un 60 %.

«Estamos vendiendo online en el marketplace de Decathlon y también lo puedes adquirir en diferentes distribuidores. Hemos vendido en Italia, Alemania y España y ahora acabamos de hacer una venta grande en Turquía», detalla. Su objetivo es expandirse por Latinoamérica, donde ya han empezado también a vender.

«Tenemos un producto industrializado con una capacidad de expansión y producción de miles de productos. Tenemos un buen servicio postventa, logística, venta y distribución, o sea una empresa con todo», resalta. Los componentes vienen de Asia y aunque gran parte del dispositivo llega montado, «una parte se acaba en Alicante».

«Yo tengo claro que vendemos un kit que es valenciano y que con un clic convierte tu bici en eléctrica, estoy orgulloso de que sea así», asegura.

Lanzadera cambió la empresa

Cocchiarella asegura que si caso es «muy particular» dentro de la aceleradora Lanzadera porque les «cambió la empresa, no sólo por lo que se vende sino por el cambio en la forma de pensar».

«Te cambian el chip; el modelo de negocio que te enseñan es realmente bueno, te apoyan en todas las áreas», ensalza para explicar que una vez terminado el programa, ahora siguen en la aceleradora como «nómadas», una modalidad nueva.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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