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Dormir con tu mascota: ¿beneficioso o perjudicial?

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Dormir con tu mascota

Las mascotas, como los gatos y los perros, tienen un rol muy importante en la vida de las personas, pero ¿es bueno dormir con tu mascota? Muchas personas afirman que comparten dormitorio, e incluso cama, con ellos.

La coordinadora del grupo de Trastornos del Movimiento y de la Conducta durante el sueño de la Sociedad Española del Sueño (SES), la doctora Enriqueta Gómez, ha declarado en una entrevista a Infosalus.com que «está claro que las mascotas, sobre todo perros y gatos en las casas, juegan un papel importante, siendo en ocasiones como otros miembros de la familia».

El hecho de tener que salir con ellos puede resultar beneficioso «de forma indirecta al sueño, por ejemplo, en pacientes con insomnio» pero que no debe ser muy pronto «y se debe mantener constante la hora de levantarse».

La especialista ha añadido que «sacar de paseo a la mascota por la noche facilita el tiempo de ir a la cama» y el tener que sacar a los animales domésticos por la mañana «obliga a levantarse a una hora predeterminada».

No obstante, según ha declarado la doctora, «en personas con insomnio y otras patologías del sueño, como síndrome de apnea-hipopnea del sueño, síndrome de piernas inquietas o parasomnias y otras alteraciones, este hecho puede agravar el problema, por lo que desde las Unidades de Sueño, siempre se ha recomendado como medida en higiene del sueño no compartir habitación o cama con animales durante el sueño».

Por ello, según la experta del SES, existen ventajas e inconvenientes resultantes de dormir con animales domésticos en la misma cama o de estar presentes las mascotas en el mismo dormitorio durante el sueño.

Ventajas de dormir con tu mascota

Aunque según la doctora Gómez, «hay pocos estudios sobre los efectos de compartir habitación o cama con animales», se pueden entrever algunas ventajas de este comportamiento, «elegido por la mitad de las personas que tienen animales domésticos».

Por un lado, la experta ha afirmado que «se pasa más tiempo con el animal». Además, ha insistido que dormir con la mascota en la misma habitación o cama puede resultar «beneficioso para la salud social y psicológica de las personas, sobre todo en las personas que habitan solas».

Por otra parte, la coordinadora ha añadido que «a nivel emocional, las mascotas pueden generar una especie de confort, de compañía, y puede actuar como sustituto de soporte humano, puede afectar positivamente a la ansiedad en una separación y ayuda en situaciones de estrés».

Inconvenientes

La doctora ha mencionado diversas desventajas que produce dormir con la mascota. Ha insistido en que «respecto a la salud, [los animales] son posibles focos de transmisión de enfermedades y pueden provocar alergias o asma».

Además, según la experta, las mascotas «aumentan la vulnerabilidad de alterar el sueño. El sueño con perros en la cama resulta impactante de forma negativa en la latencia y calidad del sueño en personas adultas sanas».

Gómez ha añadido que «dormir con un perro, por ejemplo, en la cama o en el dormitorio puede impactar en los comportamientos psicológicos de los animales». Ha distinguido que «sobre todo lo que afecta en ellos es el motivo por el que se les permite compartir la noche en el mismo espacio».

«Si hay otos animales en la misma casa que no se les permite dormir en la cama o en la habitación, puede generar agresividad y competitividad en los perros; además, si al perro se le permite compartir dormitorio para evitar otros comportamientos no deseados como defecar u orinarse en la cama podemos estar contribuyendo a maleducar al animal», ha señalado la doctora.

La experta del SES ha recordado, finalmente, que también está el aspecto sexual de los humanos: «dormir con una mascota en la habitación o en la cama puede interferir en las relaciones sexuales de la pareja ocasionando conflictos».

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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