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Valencia

El 95% de valencianos cree que tiene riesgo bajo de contagio tras vacunarse

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València, 25 ago (EFE).- La Generalitat, en colaboración con grupos de investigación de la Comunitat Valenciana, ha impulsado una encuesta que revela que el 95 % de los valencianos que han sido vacunados contra la covid-19 consideran que su riesgo de contagios es bajo.

La encuesta forma parte del Programa Valenciano de Investigación sobre la vacuna y en ella han participado por el momento más de 13.000 personas, según ha anunciado la directora general de Análisis y Políticas Públicas, Ana Berenguer.

En la última fase del programa, llevada a cabo entre la segunda quincena de mayo y la segunda de julio, se han efectuado un total de 6.023 encuestas a la población valenciana a los 42 días de haber recibido la primera dosis de cualquiera de las vacunas frente a la covid-19.

Los datos del estudio concluyen que el 95% de personas encuestadas considera que su riesgo de desarrollar covid-19 grave tras la vacunación es bajo, mientras que 74,1 % cree que tras la vacunación su «riesgo de enfermar gravemente por covid-19 es muy pequeño o inexistente» y un 16,1 % piensa que el riesgo «ha bajado, pero aún existe».

Tan solo el 4,8 % restante de las personas encuestadas considera que el riesgo de contraer la enfermedad es bajo pero les «preocupa contagiar a otras personas no vacunadas».

El estudio también arroja a la luz que la población está más optimista frente a su futuro inmediato que antes de la vacunación. Concretamente, el 83,5 % de las personas encuestadas es más optimistas que antes de haber recibido la vacuna.

Mas de la mitad de las personas vacunadas, un 56,2 %, apuestan por los viajes como principal actividad a realizar tras la recibir la vacuna, seguido por las visitas a restaurantes, con un 45,7 %, y al teatro o al cine (35,8 %).

Otra de las preferencias del 24,9 % de las personas encuestadas es hospedarse en un hotel, mientras que el 18,9 % se decidiría a usar el transporte público.

Asimismo, un 16,3 % señala que iría a un evento multitudinario de cualquier tipo (cultural, religioso, político, etc.) en un espacio cerrado, pero solo el 3,2 % iría a una discoteca.

En las dos semanas previas a la cumplimentación de la encuesta, la mayor parte de las personas encuestadas, un 95,2 %, estuvieron, al menos una vez, más de 15 minutos en espacios interiores con no convivientes.

Estos encuentros se produjeron en su mayor parte en comercios y mercados (52,6 %); bares o restaurantes (40,9 %); lugar de trabajo (39,3 %); domicilio (24,3 %); centros sanitarios (23,3 %) y vehículos privados (22,0 %).

También, el 89,7 % de la población encuestada admite encuentros con no convivientes en su tiempo libre. Estos encuentros se produjeron con amigos familiares con presencia de menores o sin presencia de menores y compañeros de trabajo o estudios.

Por todo ello, Ana Berenguer hace un llamamiento a la cautela, puesto que «no podemos olvidar que el virus sigue ahí».

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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