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El doctor Pedro Cavadas reconstruye el rostro y la mano izquierda de un hombre atacado por una hiena

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VALÈNCIA, 30 Oct. (EUROPA PRESS) – El cirujano valenciano Pedro Cavadas y su equipo han reconstruido parte del rostro y la mano izquierda con técnicas microquirúrgicas a un keniano de 52 años, Lonunuko Lekidenie, que fue asaltado por una hiena al intentar defender a una mujer a la que el animal estaba atacando y que finalmente murió. El paciente tenía mala calidad de vida porque no podía comer, ni hablar bien ni tragar, y el aspecto le estigmatizaba «mucho» en su aldea.

El doctor, junto con Lonunuko, ha explicado este martes las intervenciones a las que ha sido sometido en una rueda de prensa en el Hospital de Manises (Valencia), donde el keniano ha sido operado dentro del acuerdo de colaboración entre el centro sanitario y la Fundación Cavadas.

El paciente se ha sometido a tres cirugías: la reconstrucción maxilar, de tercio medio de cara; de la nariz; y la reconstrucción microquirúrgica del pulgar de la mano izquierda, con las que le han «regalado» una «segunda oportunidad» y una «vida nueva», según ha resaltado Cavadas, que ha hecho de traductor del paciente, que solo habla suajili.

El doctor ha explicado que el «grueso» de la operación ya se ha realizado y que los «retoques cosméticos» que faltan –como en la nariz, mejorar la estética del pulgar o la posición del ojo izquierdo, que es protésico– los llevarán a cabo en «viajes progresivos» a Kenia (el primero en Fallas), donde tienen la «tecnología y medios» para realizar estas pequeñas operaciones.

Lonunuko fue atacado por una hiena en el año 2012, cuando escuchó los gritos de una mujer a la que intentó socorrer aunque el animal la acabó matando. El hiénido atacó al keniano, que intentó defenderse, pero el animal le arrancó los dedos de las manos y parte de la cara; y Lonunuko tuvo la «bendita suerte» de caer en un hueco al que la hiena no podía acceder.

Así, el paciente estuvo «malganándose» la vida, sin tener ninguna calidad ya que no podía comer, hablar o tragar, además de presentar un aspecto que le estigmatizaba «mucho». «Una deformidad facial seria te estigmatiza, incluso en aldeas pequeñas. Ahora no tiene una cara normal, pero tiene una cara que no llama tantísimo la atención», ha puntualizado Cavadas.

El keniano se ha mostrado «encantado y contentísimo» de haberse sometido a las operaciones, según ha traducido Cavadas. «Ahora puedo hablar bien, comer bien y cuando me miro en el espejo vuelvo a verme. Estoy agradecido», ha señalado y ha dicho tener «prisa» por volver a su aldea y ayudar a su mujer y sus siete hijos.

Asimismo, Cavadas ha destacado que Lonunuko, al que la Fundación conoció hace dos años, es «valiente», por arriesgar su vida para intentar salvar a la mujer, y «sorprendentemente duro», por sobrevivir a un «ataque terrorífico» del que considera que es, «sin duda», el animal «más agresivo» que existe.

«UN ANTES Y UN DESPUÉS»
El doctor ha señalado que su Fundación intenta traer solo pacientes a los que les pueden «cambiar la vida 180 grados», con los que «claramente va a haber un antes y un después», a quienes la mejoría que proporcionarán será «duradera» y que no puedan realizar en el país de origen.

En este sentido, ha explicado que suelen atender a entre tres y cuatro pacientes por año y ha destacado que el acuerdo de la Fundación con el Hospital de Manises, que comenzó en 2011 y por el cual se reparten los costes, es «muy beneficioso» para todas las partes.

«Para el hospital es una cosa muy bonita de hacer, por ser capaz de regalar estas cosas; para la Fundación, es nuestro trabajo, qué menos que hacerlo y que nos lo faciliten; y lógicamente es beneficioso para los pacientes, que son los protagonistas. Nosotros somos vectores del regalo, es el paciente el protagonista», ha indicado el cirujano.

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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