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Salud y Bienestar

El masaje cardíaco logra estabilizar a casi el 60% de las personas con parada cardiorrespiratoria fuera del ámbito hospitalario

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Un total de 656 personas ha sufrido una parada cardiorrespiratoria fuera del ámbito hospitalario durante el último año en la Comunitat Valenciana. Del total, en 379 ocasiones se logró revertir la parada cardíaca, gracias a la realización de la reanimación cardiopulmonar básica (RCP) o masaje cardíaco en los primeros instantes.

Es decir, la intervención rápida ante una parada cardíaca ha supuesto que en la Comunitat Valenciana cerca del 58% de los y las pacientes tratados con masaje cardíaco fuera del ámbito hospitalario se haya estabilizado.

Conscientes de esa importancia, la Conselleria de Sanidad, a través del Servicio de Emergencias Sanitarias (SES), ha elaborado un video en el que se muestran los pasos a seguir ante una parada cardíaca. Este material audiovisual se distribuirá mañana sábado a través de las redes sociales de la Conselleria, con motivo del Día Mundial contra la Parada Cardíaca y el Día Europeo de la Reanimación Cardiopulmonar, que se conmemora cada 16 de octubre.

La directora del SES, Begoña Arcos, ha indicado que con este video «se pretende concienciar a la ciudadanía que cualquiera puede salvar una vida con sus propias manos». «Ante una parada cardíaca, -ha continuado- si se conoce la técnica de reanimación cardiopulmonar básica o masaje cardíaco se realiza inmediatamente. Pero si no fuera así, debemos saber que hay un o una médico dispuestos a ayudarnos para salvar a la persona que tenemos delante».

Precisamente, lo que se quiere transmitir con ese audiovisual es mostrar a la población qué pasos ha de seguir ante una persona que está sufriendo una parada cardíaca, aunque no se sepa realizar la RCP básica.

Cuando alguien se encuentra en esa situación, lo primero que hay que hacer es llamar al 112 y entonces se activa el protocolo de RCP telefónica. De esta manera, con la ayuda de un o una médico coordinadora del CICU (Centro de Información y Coordinación de Urgencias), el o la acompañante del paciente pueda realizar el masaje cardíaco aunque no se tengan conocimientos previos.

Desde el CICU se da las indicaciones para marcar el ritmo de las compresiones y se permanece en contacto telefónico con el acompañante, hasta que llega la unidad del SAMU. A partir de ese momento, el equipo médico SAMU continuará con la RCP avanzada y las técnicas de recuperación necesarias para lograr la estabilización del paciente y poder proceder a su traslado al centro hospitalario correspondiente.

El protocolo de RCP telefónica se puso en marcha en la Comunitat Valenciana en diciembre de 2017. Desde entonces, un 65% de las personas que han alertado al 112 sobre una posible parada cardíaca se han acogido a este sistema y han realizado un masaje de reanimación al paciente.

En el 35% restante, no se iniciaron las maniobras, bien porque no procedía en esos casos o bien porque el testigo que alertaba declinó hacer la RCP porque no se sintió capaz de realizarla.

Begoña Arcos ha recordado que hace un año, esos porcentajes eran del 60% y el 40%, respectivamente, por lo que nuestro objetivo es seguir reduciendo ese número de personas que no se ven en condiciones para realizar el masaje cardíaco, ya que la realidad es que cualquier persona puede salvar una vida».

«Esa actuación inicial es crucial para la supervivencia, tanto es así que las investigaciones avalan que cada minuto de retraso disminuye en un 10% las posibilidades de sobrevivir», ha concluido.

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Salud y Bienestar

Adicción al sexo: Así es el perfil de los que padecen esta patología

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Castelló, 5 dic (OFFICIAL PRESS-EFE).- Los expertos en salud mental hablan de la adicción al sexo como una patología en aumento, sobre todo tras el confinamiento de 2020, que afecta a todos los ámbitos de la vida de las personas que la padecen y que «lejos de ser algo gracioso o divertido» es la adicción «más tabú» y que genera más vergüenza.

Se calcula que la padece un 7 % de la población mundial y los hombres acaparan el 90 % de los casos. La adicción al sexo se da cuando una persona quiere mantener relaciones o conductas sexuales «a cualquier precio, hora y momento», un impulso que «deben» satisfacer y que supone «conductas repetidas y compulsivas» que se llevan a cabo habitualmente «con muchas personas».

Así lo explica a EFE el psicólogo valenciano Enric Valls, quien asegura que cuando la gente escucha algo relativo a la adicción al sexo dice: «¡Qué chulo y qué divertido!», una interpretación, a su juicio, totalmente «falsa e infundada».

LA PANDEMIA TAMBIÉN INFLUYE

Valls asegura que en los últimos meses han aumentado las consultas, especialmente de jóvenes, que ponen de manifiesto las dificultades para “ligar” a causa de la nueva realidad poscovid y que hacen que se acuda a las pantallas digitales, tanto para consumir porno como para usar las aplicaciones de conocer a gente.

La pandemia ha aumentado el consumo de este tipo de prácticas, que son el «caldo de cultivo» para la adicción al sexo, y que aumenta además por la generalización del uso del móvil, pues se puede acceder a contenido a cualquier hora y en cualquier lugar, como en el aseo del trabajo o del centro de estudios.

Esta patología genera un conflicto interno «grave» para la persona que lo padece porque supone una pérdida de control y no es algo que se elija voluntariamente. «No es un deseo que se elija, sino que es algo que tiene que hacer sí o sí» y que además «es persistente».

Esta persistencia supone que la persona que lo padece tenga que ver regular y constantemente pornografía, por ejemplo cada noche o cada hora, tenga que ir al prostíbulo «sí o sí» o tenga que estar constantemente concertando citas en aplicaciones o webs de contactos. Se establecen unos «rituales» que es necesario cumplir «pese a la vergüenza y odio a sí mismo» que generan.

SU REPERCUSIÓN EN LA VIDA DE PAREJA

Valls pone como ejemplo un paciente que está enganchado al sexo telefónico. Una conducta oculta que esconde a su pareja -tanto las llamadas como las facturas- y que afecta muy negativamente a esa relación.

Y otro caso: el que mantiene «sexo anónimo» de una noche como mecanismo repetido para satisfacer ese impulso que lleva a relaciones sexuales de riesgo con desconocidos que «le alivian momentáneamente pero que luego tienen una doble repercusión: la de vivir en una pareja con la mentira y la de las enfermedades de transmisión sexual«.

Los individuos experimentan una «pérdida de control» y el sexo pasa a ser «como una droga emocional» que intenta tapar una angustia «muy profunda».

EL SEXO COMO DROGA

La psicóloga Gracia Vinagre señala por su parte que aquí el sexo se convierte en una droga, y «funciona con los mismos sistemas pero sin asociar sustancias como el alcohol o las sustancias estupefacientes».

El cerebro, añade Vinagre, «se comporta exactamente igual: busca el placer de manera inmediata e impulsiva y si no tiene las cantidades que el cuerpo necesita, empieza el síndrome de abstinencia».

Se usa el sexo en primera instancia para buscar el placer, pero «acaba convirtiéndose en algo para acabar con el malestar del síndrome de abstinencia», y aquí «con la diferencia del resto de adicciones de que no se debe eliminar el origen, como se hace con el resto de sustancias, sino que se trata de conseguir que la persona se relacione de manera correcta con el sexo», agrega.

EN BUSCA DEL ORIGEN

Según Valls, el origen de esta conducta compulsiva puede estar en una experiencia traumática, como por ejemplo un abuso infantil, y también se da cierta predisposición genética a padecerla.

Este tipo de adicciones, agrega, va en aumento y afectan especialmente a hombres, ya que nueve de cada diez personas que lo sufren son varones.

El psicólogo agrega que si ya de por sí estamos ante la adicción considerada más tabú, cuando la padece una mujer «está todavía peor visto».

En cuanto a las repercusiones, estas pasan desde las afectivas, ya que es muy complicado mantener una relación sentimental con este tipo de adicción; las laborales, porque produce ausencias, ocultaciones y mentiras, o las económicas, porque la mayoría de estas prácticas supone gastar grandes cantidades de dinero.

CÓMO SOLUCIONAR ESA ADICCIÓN

Los expertos apuntan a que la solución pasa por las terapias congnitivas personalizadas, porque aquí al tratarse de un tema más tabú «el sentimiento de vergüenza es mayor» al que se da en otras adicciones, a las que «estamos más acostumbrados».

Este problema «se queda más en privado y supone un doble sufrimiento» porque «parte de la mejora de un problema de salud mental viene cuando se puede hablar de él y compartirlo, pero aquí es más difícil».

De este modo, Valls propone como prevención la psicoeducación de los niños, el refuerzo de las campañas de educación sexual para que se tengan herramientas para diferenciar lo que es bueno y lo que no, y, además, aboga por «mostrarlo más en los medios, no para normalizarlo sino para desestigmatizarlo».

Rosabel Tavera

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