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El presidente de los inmunólogos: En Navidad de 2021 estaremos con vacuna y mascarilla

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vacuna covid 19

Santander, 15 ene (EFE).- El presidente de la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos, ve muy difícil predecir cuánto durará la pandemia y cómo se comportará el virus, pero cree que para Navidades de 2021 todavía se seguirá «con vacunación y mascarilla». «Eso en el mejor de los casos», avisa.

De hecho, Marcos López Hoyos, que también es director científico del Idival (Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla), descarta, en una entrevista con EFE, que pueda cumplirse con la previsión del Gobierno central de tener vacunada contra la covid-19 en verano a un 70 por ciento de la población.

Para lograr ese objetivo, según sus cálculos, se tendría que poner la vacuna a un 2 ó 3 por ciento de la población española a la semana, algo más de un millón de personas, y aún se está lejos de lograr ese ritmo.

«Blanco y en botella, yo creo que no (se va a cumplir la previsión). Lo siento, ojalá me equivoque», remarca, tras señalar como uno de los «puntos negros» de esta crisis sanitaria que «no haya habido una preparación ni una logística», y que el ritmo de vacunación haya sido tan desigual.

Afirma que, por lo que se ha visto, no tiene claro que esté definida la logística «en cada comunidad» y «en cada servicio de salud», «porque no ha habido un avance uniforme» en vacunación entre territorios.

«Una vez más yo echo en falta una política única en este sentido», dice el director científico del Idival.

Aunque no quiere «meterse» en decisiones que ve «puramente políticas», sí piensa que «lo ideal» habría sido que con la vacuna se hubiera dado una gestión única.

López Hoyos considera además, como han dicho algunos responsables políticos, que la vacunación «no es un tema de competición entre comunidades, ni entre países», puesto que lo que se está viviendo es una pandemia global.

«Si no solucionamos el tema en todo el mundo, no podremos movernos, Y ese objetivo, mientras no consigamos la vacunación de forma global, no lo vamos a lograr», subraya.

Lo que sí reconoce López Hoyos es que las comunidades y sus servicios de salud «parece que se están poniendo las pilas». «Creo que esa crítica que ha habido en esa lentitud en la aplicación de la vacuna ha sido buena porque todos están corriendo ahora a vacunar», apunta.

A su juicio, aunque la estrategia nacional de vacunación del Consejo Interterritorial de Salud marca cuatro grupos prioritarios, el orden no tiene por qué seguirse de forma estricta.

«Si tienes vacunas no puedes estar esperando a vacunar primero al primer grupo, luego al segundo y luego al tercero, porque al final vas alargando el proceso. Lo que tenemos que hacer es vacunar a esos cuatro grupos de forma casi simultánea y si hay vacunas usarlas, siempre que haya esa reserva», explica.

LA VACUNA ES SEGURA

El presidente de la Sociedad Española de Inmunología insiste en que las vacunas contra la covid-19 son seguras, y señala la respuesta inmunitaria como una de las pocas armas eficaces para combatir el virus.

«La vacuna ha demostrado en los ensayos que es segura. Ya llevamos vacunada en el mundo una cifra que sobrepasa el millón de personas y no hemos oído efectos adversos graves», destaca.

López Hoyos manifiesta también que, sin duda, desde el punto de vista sanitario, un confinamiento sería el camino para bajar la escalada de la curva en España, pero también reconoce el problema que supone el parón económico y que «si no hay dinero la sanidad tampoco funciona».

«Lo que se ha demostrado que para la curva es evitar el contacto social, pero la población lleva un año atípico del todo, respondiendo, siendo responsable y aguantando, y la economía es una factura de la que vamos a tener que hablar», advierte.

También cree que, pese a todo el desconocimiento que hay aún sobre la evolución de este SARS-CoV-2, hay datos y evidencias que invitan a tener cierta esperanza.

Y se refiere a artículos que señalan que quienes han recibido la vacuna de Pfizer producen anticuerpos que son capaces de neutralizar la variante británica del virus.

Y añade que la inmunidad que genera la vacuna es más elevada que la de la infección.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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