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El TSJCV vigila que Educación tome medidas contra el decreto del Plurilingüismo

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Un total de cinco días ha dado el Tribunal de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) a la Conselleria de Educación, que dirige Vicent Marzà, para que muestre «evidencias», que la corporación autonómica ha tomado medidas para frenar el conocido «Decreto de Plurilingüismo«, del que el máximo órgano judicial de la Comunitat Valenciana decidiera el pasado 23 de mayo, «suspender cautelarmente» dicho decreto que regula el modelo lingüístico educativo valenciano en la enseñanza no universitaria. «El TSJCV pregunta a la Conselleria d’Eudcació las medidas adoptadas para cumplir el auto que suspendió cautelarmente el decreto de plurilingüismo», rezaba la cuenta de Twitter del TSJCV.

La providencia de la sección cuarta de la Sala de lo Contencioso Administrativa de dicho tribunal, además, pone un límite a estas actuaciones, un plazo de cinco días a contar desde el momento de la publicación de la providencia, firmada en la tarde del jueves. «El TSJCV da 5 días a la Conselleria de Educación para que identifique al cargo o funcionario responsable del cumplimiento de la resolución», señalaba el tribunal en un segundo mensaje en su cuenta de Twitter. No obstante, cabe indicar que esta providencia dictada por el TSJ no es firme, y por tanto, cabe también recurso por parte de Educación.

La conselleria, por su parte, incide que se está incumpliendo la resolución judicial desde que se hizo efectiva por parte del TSJ, que también denegó recalca que «el cumplimiento de las cautelares se está llevando a cabo desde el momento en que se hicieron efectivas por el TSJ que, también, denegó el recurso de la administración de Marzà contra la suspensión cautelar del Decreto de Plurilingüismo aprobado por el gobierno del Tripartito.

El TSJ, que no ha entrado todavía a juzgar el fondo de la cuestión sobre el Decreto de Plurilingüismo, decretó en su momento la suspensión cautelar del mismo porque con su entrada en vigor, existía «un perjuicio irreparable»entre los alumnos que se certifiquen por una u otra linea. l si se inicia la educación en un nivel y no puede modificarse (por otro superior), debiendo obtenerse el certificado de idiomas del inferior».

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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