Síguenos

Valencia

Empieza la vacunación de los 2.050 alumnos valencianos que se irán de erasmus

Publicado

en

València, 5 jul (EFE).- La Universitat de València (UV) ha iniciado este lunes en la Facultad de Enfermería y Podología de València la vacunación de 2.050 alumnos que participarán en programas de movilidad y de prácticas internacionales durante el próximo curso 2021-2022 y que empezarán sus clases antes de octubre.

Según ha informado la UV, se vacunará a 2.050 de los 2.300 estudiantes que participarán en los programas de movilidad de la universidad, puesto que los 250 restantes empezarán sus clases durante el mes de octubre.

Los encargados de realizar esta vacunación son los equipos médicos de la Universitat de València, que se verán reforzados por personal profesional así como por 12 profesores y 23 estudiantes de Enfermería de la UV.

En total, el equipo contará con 40 personas por turno, que inocularán la vacuna Moderna en la Facultad de Enfermería y Podología de la UV, en la calle de Menéndez y Pelayo.

El estudiantado recibirá la segunda dosis a las cuatro semanas, es decir, durante la primera semana de agosto.

La vicegerenta de Coordinación Económica y de Servicios de la Universitat de València, Beatriz Gómez, ha señalado que el objetivo es conseguir que los estudiantes que realizan estancias largas en el extranjero se vayan de viaje vacunados, ya que «completar la agenda que les tenía que corresponder por edad era algo que trastocaba completamente sus becas y la planificación que tenían de estudios».

En total se vacunará esta semana a 2.050 estudiantes, ya que el resto de alumnos de programas en el extranjero ya ha recibido las dosis por estar haciendo prácticas sanitarias o por pertenecer a un grupo de riesgo, según la UV.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Valencia

Las Fallas, el corazón social que proyecta València al mundo

Publicado

en

Fallas marca Valencia
Foto: TONI CORTÉS

Las Fallas no solo son una fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sino también un potente motor de identidad, cohesión social y dinamismo económico. Así lo sostienen dos expertos de la Universidad Europea de Valencia, que destacan el papel de la celebración en la consolidación de la marca València y en la activación de comportamientos cooperativos dentro de la comunidad.

La fiesta fallera, subrayan, representa uno de los fenómenos culturales y sociales más relevantes del territorio valenciano, tanto por su impacto identitario como por su influencia en las decisiones económicas colectivas.

Las Fallas como símbolo diferencial de la marca València

Daniel Delmás, docente del Grado en Turismo, analiza cómo ha evolucionado la proyección exterior de València en las últimas décadas. Recuerda la polémica escena de la película Misión Imposible 2 (2000), donde se mezclaban Fallas y Semana Santa en Sevilla, como ejemplo de la confusión cultural que existía entonces.

“Si aquella escena se rodara hoy, el resultado sería muy distinto”, apunta. Según el experto, el cambio responde a un trabajo sostenido en la construcción de la marca ciudad, en el que entidades como Visit València han situado la cultura propia como eje central de identidad.

En este contexto, elementos como las Fallas o la paella funcionan como “símbolos intangibles” que permiten que València deje de percibirse como una ciudad mediterránea más y se consolide como un destino reconocible y diferenciado.

El peso social también es clave: más de 200.000 personas integradas en cerca de 800 comisiones falleras en toda la Comunitat Valenciana convierten a la fiesta en el principal tejido asociativo del territorio.

Identidad fallera y cooperación social

Desde la óptica de la economía del comportamiento, Enrique Fatás, catedrático y director del Economic Behavioural Institute, explica que las Fallas activan mecanismos de identidad social y normas compartidas que favorecen la cooperación.

“La identidad fallera y valenciana no se traduce en exclusión, sino que convive con identidades más amplias, como la mediterránea o la europea”, señala.

A diferencia de otros contextos donde la diversidad puede dificultar la colaboración entre grupos, en València ocurre lo contrario. Según Fatás, la diversidad genera expectativas más optimistas y comportamientos más generosos, reforzando la cohesión social.

Impacto económico: consumo como inversión comunitaria

Los expertos destacan que durante las Fallas las decisiones económicas no se perciben únicamente como gasto, sino como inversión en la comunidad. La presión de las normas sociales y la gratificación inmediata asociada a la fiesta impulsan el consumo como forma de reforzar la pertenencia al grupo.

En este sentido, participar en actos como la mascletà, colaborar con la comisión o asistir a eventos falleros deja de ser una decisión estrictamente individual para convertirse en una norma social compartida.

Las conclusiones apuntan a que las Fallas sostienen una parte esencial de la marca València y funcionan como un sistema donde identidad, normas sociales y decisiones económicas se alinean para fortalecer la convivencia y el dinamismo económico.

Continuar leyendo