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ESIC y Transvia retan a los alumnos en ‘KICKOFFHACK’

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ESIC y Transvia retan a los alumnos en ‘KICKOFFHACK’

ESIC Business & Marketing School ha celebrado el ‘KICKOFFHACK’, un Hackathon en el que el alumnado de 1º y 2º de los grados universitarios tienen el desafío de enfrentarse a un reto real planteado por Transvia.

Esta práctica pretende orientar a los alumnos “hacia un objetivo marketiniano de posicionamiento de marca”, como señala Sandra Enri, del departamento de Innovación e Innovación y coordinadora del Hackathon.

“En este caso había una complejidad añadida que era que Transvia cuenta con diferentes submarcas dentro de la dentro de la misma empresa, por lo tanto, los alumnos competían entre ellos en distintas líneas de trabajo.”

Objetivo principal del ‘KICKOFFHACK’

Para Enri, el principal objetivo que persigue ESIC con este tipo de acciones “es acercar al alumno a la realidad empresarial”.

En este caso Transvia ha trasladado “una situación interna debido a su gran crecimiento como empresa y tener diferentes marcas. Por lo tanto, el alumno ha trabajado sobre una situación o un problema real que la empresa nos ha trasladado concretamente. Los chicos y chicas han pasado de ser alumnos a ser consultores reales”, destaca.

Los equipos ganadores de este Hackathon han sido de distintas titulaciones, quedando en primer lugar JIMMY GLASS, equipo compuesto por Arántzazu Ortiz Vidal, Alex Chelet Estellés, Clara Sánchez Martín, Arianna Gnecco, Sergio Andrés Olmos Paredes del Grado en Digital Business; en segundo lugar, QUESO MECÁNICO cuyos integrantes fueron Lucía Trelis Samper, Ana Ros Lopez, Carlos Giménez Dasi, Danilo Tebar Kerdouda del Grado de International Business y en tercer lugar TEAM MAICOL del grado en Comunicación y Relaciones Públicas compuesto por Ignacio Pascual Segura, Alicia Lunetta, Leyris Parrilla Ortiz, Lucía Jimenez Vallés, Arantxa Bernal de Simón.

Durante una jornada divertida, ‘KICKOFFHACK’ permitió que “los alumnos aprendan de una forma diferente juntándose por equipos, acompañados y ayudados por los coaches. En cada aula había de cuatro a cinco equipos y tenían de tres a cuatro coaches que les orientaban en todo el proceso””, indica Enri.  “

El Hackathon contó con la presencia de Juan Nabás y Marta Catalán, del departamento de Marketing de Transvia, que estuvieron durante toda la experiencia, “guiando a los alumnos y orientándoles en que soluciones eran más interesantes y que soluciones menos, lo que aporta mucho valor”.

Apoyo de los patrocinadores

KICKOFFHACK ha contado con la colaboración de los patrocinadores que han apoyado a los alumnos participantes en la parte del break “endulzando el momento”, por un lado, Via Dolce Cannoleria y por otro lado King Brown, que trajeron brownies y rollos de canela, y la fruta vino de mano de BePlus del grupo VickyFoods.

Además, King Brown ofrecía como premio al creador del mejor eslogan un año de brownies gratis. Mientras que Via Dolce Cannoleria ha obsequiado con dos panettones para el equipo ganador de un sorteo.

Además de los premios, la jornada ha contado con sorteos por parte de Transvia a través de un Kahoot, un cuestionario online que se proyecta en todas las pantallas a la vez, y cuyo premio ha consistido en un viaje a la nieve. Para Enri, este aliciente ha sido muy interesante “para ver si realmente los alumnos habían estado atentos a todos puntos importantes.”

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio
El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

En un bar o restaurante, la experiencia del cliente empieza mucho antes de probar la comida. El primer sorbo de una visita ocurre con los ojos, con los sentidos atentos al ambiente y con las sensaciones iniciales que determinan si ese lugar invita a quedarse… o a marcharse. Aunque pocas veces se menciona, el éxito de un negocio de hostelería no solo se cocina en los fogones: se sienta en las sillas, se apoya en las mesas y descansa en un espacio bien pensado.

En esta línea de contexto, empresas especializadas como Rula Mobiliario de Hostelería se han convertido en un aliado silencioso para quienes saben que el mobiliario de hostelería tiene tanto impacto en la rentabilidad como la mejor receta. El cliente elige con los ojos, y si el entorno no conquista a primera vista, la carta tendrá muy difícil hablar por sí sola.

Lo primero que se aprecia sin mirar el menú

Antes de que el camarero se acerque a la mesa, antes incluso de abrir la carta, el cliente ya ha formado una opinión. La primera impresión es determinante en la hostelería, y esa impresión nace del diseño del espacio, de la distribución y de la identidad que transmite cada elemento. Un buen mobiliario comunica sin palabras: invita, seduce y acompaña.

Cada negocio tiene una personalidad propia. Un bar que respira tradición necesita sillas y mesas que respeten su esencia, mientras que un restaurante moderno pedirá líneas limpias, colores cuidados y materiales actuales. El mobiliario define el carácter del lugar, incluso cuando el chef es el protagonista principal.

Sentarse cómodo, sentirse a gusto, sentir que ese espacio está hecho para disfrutar es el primer paso para que el cliente se quede. Si el lugar no enamora al entrar, es muy probable que tampoco enamore al pagar.

Cuando la silla decide si el cliente se queda o se va

Hay una verdad incómoda en la hostelería: una mala silla puede arruinar una buena comida. La comodidad es uno de los factores más subestimados en este sector, pero también uno de los más determinantes si hablamos de tiempo de permanencia, consumo adicional y fidelidad del cliente.

Un taburete inestable en una barra hace que el cliente no repita. Una silla incómoda en un restaurante puede recortar la sobremesa y, con ella, el beneficio extra de una bebida más, un postre o un café. El mobiliario no es un accesorio: es una herramienta de negocio.

Además, no es lo mismo equipar un bar que un restaurante. En el bar se busca dinamismo; en el restaurante, permanencia. El mobiliario marca ese ritmo, y elegirlo sin criterio es como cocinar sin probar la comida: arriesgarse a decepcionar sin necesidad.

La pregunta clave debería ser: ¿Invita mi local a quedarse… o a irse rápido?

Diseñar para vender más: estética que también convierte

La decoración no es un capricho: es estrategia. Un entorno atractivo genera más fotografías, más recomendaciones y más retorno. En un mundo en el que Instagram puede convertir un local en tendencia, el mobiliario es marketing visual sin coste publicitario continuo.

La estética influye en la percepción del precio: un espacio cuidado justifica mejor un ticket medio más alto. Y también influye en la repetición: la gente vuelve a los sitios donde se siente bien y donde quiere ser vista.

Aquí, es donde contar con especialistas como Rula Mobiliario se traduce en decisiones inteligentes: asesoramiento para combinar funcionalidad y diseño, materiales resistentes, opciones para interior y terraza, y soluciones que responden a la realidad diaria del sector. Porque el mobiliario trabaja tanto como el personal de la sala y la cocina.

Una inversión que se nota en el día a día

No es solo cuestión de estética: la durabilidad define la rentabilidad. Mesas que se rompen antes de tiempo, sillas que cojean, mobiliario que se oxida al poco tiempo en una terraza… Son errores que se pagan cada día con malas experiencias y gastos innecesarios.

Elegir mobiliario profesional para hostelería significa:

  • Resistencia al uso intensivo
  • Mantenimiento sencillo
  • Estabilidad y seguridad

Si una mesa se tambalea, si una silla chirría, el cliente lo nota. Aunque no diga nada, su opinión ya ha cambiado. Y en la hostelería, una mala sensación puede costar una reseña negativa… o la pérdida definitiva de una visita.

El mobiliario adecuado aguanta el ritmo del negocio: desde el desayuno del lunes, hasta la cena del sábado a desbordar. Por eso, quienes triunfan en el sector saben que toda inversión inteligente se recupera en satisfacción y clientes fieles.

El mobiliario es parte de la experiencia que el cliente recuerda

El éxito de muchos locales está en entender que los clientes no solo compran comida: compran momentos. Y esos momentos se apoyan en sensaciones. La silla, la mesa, el entorno y el confort son parte del producto, aunque no aparezcan escritos en la carta.

El cliente puede olvidar el nombre de un plato, pero recordará:

  • Si estuvo cómodo
  • Si el ambiente era agradable
  • Si el local tenía personalidad

Y ese recuerdo hará que un día cualquiera, decida volver. Porque volver a un bar o restaurante no es una decisión racional: es emocional. Y esa emoción la construye el local desde que el cliente cruza la puerta. El mobiliario no es un elemento secundario:
es el escenario donde todo ocurre.

Convertir un espacio en un lugar especial: el verdadero secreto

El sector hostelero está lleno de competencia. Solo algunos negocios consiguen convertirse en sitios de referencia, en puntos de reunión donde todo el mundo quiere estar. ¿Cuál es su secreto? Crear lugares con alma.

Un buen mobiliario para hostelería ayuda a que el cliente sienta que ese espacio le pertenece, que quiere invitar a otros a conocerlo, que quiere repetir. La combinación perfecta entre diseño, comodidad y durabilidad mejora la experiencia, impulsa el negocio y construye comunidad.

Y aunque no aparezca en el menú, aunque nadie lo señale durante el servicio, el mobiliario es una parte clave del éxito. Es el ingrediente invisible que hace que un local tenga vida, tenga identidad y tenga futuro.

 

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