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Consumo

Estas son las diferencias entre «caducidad» y «consumo preferente» de los alimentos

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Cuánto dura comida congelador apagón eléctrico

¿Qué diferencias hay entre «fecha de caducidad» y «fecha de consumo preferente?» ¿Hasta cuándo se pueden consumir los productos que llevan ese tipo de etiquetado y cuándo debemos deshacernos de ellos? Un informe publicado por la OCU ha intentado dar respuesta a estas preguntas.

Lo primero que conviene saber es a qué tipo de productos se aplica cada etiquetado. El de «fecha de caducidad» se usa con productos frescos, carnes y pescados, que conllevan un riego de intoxicación si se consumen cumplida la fecha marcada. Por tanto, si se nos pasa, a la basura. Una buena solución si no se va a consumir dentro del plazo es congelarlos.

La «fecha de consumo preferente» permite más flexibilidad. Consumir el producto pasado ese tiempo no conlleva riesgos, aunque sí puede perder calidad. Por tanto, lo más importante para saber si se puede comer todavía sería mirarlo bien, olerlo y probarlo. Al menor rastro de moho, olor o sabor extraño, hay que descartarlo.

No todos los productos con «fecha de consumo preferente» tienen la misma vida útil. Las conservas con 5 años de caducidad se pueden consumir perfectamente hasta entre 3 y 6 meses después. Los productos que duran 3 meses tienen un margen de hasta 15 días. Y los que duran dos o tres semanas, sólo unos días.

Por supuesto, es importante guardar como se debe el alimento para alargar su vida útil: la nevera en el caso de los refrigerados y la despensa si deben conservarse en un lugar fresco y seco. Para ello, lo mejor es seguir las recomendaciones del fabricante. Si se rompe la cadena del frío, si se aprecia que el producto está en mal estado, si en el caso de conservas se ven abolladas, oxidadas o abombadas, no se deben consumir, incluso estando dentro de su fecha de caducidad o de consumo preferente

El último consejo que da la OCU en su informe es de sentido común: una vez abierto el envase, la fecha deja de tener validez y el producto se ha de consumir inmediatamente.

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Consumo

Cómo puede afectar el conflicto de Irán a tu bolsillo: gasolina, luz, vuelos e inflación en riesgo

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Importante aviso de Repsol y Cepsa por el descuento en el precio de la gasolina este verano

El conflicto en Irán no es solo una crisis geopolítica lejana. Su impacto puede sentirse directamente en la economía española a través de la gasolina, el gas, la electricidad, los vuelos e incluso la cesta de la compra.

Cuando Oriente Medio se desestabiliza, los mercados reaccionan de inmediato. Y el primer efecto suele notarse en el precio de la energía.


⛽ Gasolina más cara: el primer impacto

Irán es un actor clave en el mercado mundial de petróleo y su ubicación es estratégica por el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte esencial del crudo global.

Si el conflicto escala:

  • El precio del petróleo sube.

  • Las refinerías pagan más por el crudo.

  • Las gasolineras trasladan ese aumento al consumidor.

España importa prácticamente todo el petróleo que consume, por lo que cualquier tensión internacional se refleja rápidamente en el surtidor.


💡 Factura de la luz y del gas

El precio del gas natural también puede verse afectado por la inestabilidad en la región. Y en Europa, el gas sigue marcando en gran parte el precio de la electricidad.

Consecuencias posibles:

  • Subida del precio mayorista de la luz.

  • Incremento en la factura eléctrica.

  • Mayor presión sobre hogares y empresas.

Tras la crisis energética de los últimos años, el sistema es más resiliente, pero sigue siendo sensible a shocks internacionales.


✈️ Vuelos y transporte más caros

El combustible es uno de los mayores costes de las aerolíneas. Si sube el petróleo:

  • Se encarecen los billetes de avión.

  • Aumentan los costes logísticos.

  • Suben los precios del transporte por carretera.

Esto afecta tanto a los viajes como al transporte de mercancías, lo que puede repercutir en el precio final de muchos productos.


🛒 Más presión sobre la inflación

Si suben energía y transporte, el efecto se traslada a toda la economía:

  • Mayor coste de producción.

  • Incremento de precios en alimentos y bienes básicos.

  • Posible repunte de la inflación.

El conflicto también puede generar incertidumbre financiera, volatilidad en bolsa y movimientos en el euro.


📉 ¿Es inmediato el impacto?

No necesariamente. Todo dependerá de:

  • La duración del conflicto.

  • Si afecta al suministro real de petróleo.

  • Las decisiones de la OPEP y de los grandes productores.

  • La reacción de la Unión Europea y Estados Unidos.

Si el conflicto se limita geográficamente y no altera el flujo energético, el impacto podría ser temporal. Pero si se prolonga o escala, el golpe al bolsillo podría ser más intenso.


En resumen: cómo puede afectarte

Si la tensión en Irán se intensifica, podrías notar:

  • Gasolina más cara.

  • Factura de la luz más elevada.

  • Vuelos y transporte más costosos.

  • Mayor presión inflacionista.

La economía global está interconectada. Y aunque el conflicto ocurra a miles de kilómetros, sus efectos pueden sentirse rápidamente en la vida diaria.

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