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Estos son los destinos favoritos de los jóvenes para estas vacaciones

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Valencia, 1 de agosto de 2018 – Viajar nunca fue tan fácil. Aerolíneas de bajo coste, la extensión de buscadores de todo tipo de estancias hoteleras y experiencias y el incremento del deseo por viajar y conocer mundo entre los jóvenes son algunos de los factores que explican que el espíritu wanderlust (del inglés ‘pasión por viajar’) se haya apoderado de los jóvenes españoles, que cada vez quieren viajar más y más lejos para vivir experiencias únicas. Así se explica que destinos tan exóticos como Bali, Australia y Tailandia sean los destinos favoritos de los millennials españoles para este verano 2018.

Las cifras, que se han extraído de entre las más de 15.000 experiencias turísticas replicables que han compartido los usuarios de la comunidad de viajes española Passporter en 310 destinos internacionales, consolidan a Asia y Oceania como los lugares más aspiracionales para los jóvenes, aunque también se encuentran entre las primeras posiciones otros más tradicionales como París o Nueva York.

Poniendo el foco sobre los destinos europeos, encontramos a la cabeza mecas del turismo de ciudad como París, Londres o Barcelona, mientras irrumpen con fuerza ciudades más pequeñas, pero con mucho encanto por descubrir como Lisboa. De media, estos viajes suelen durar tres días, mientras que en el caso de los intercontinentales la cifra sube a siete.
“Lo más importante para los viajeros de nuestra comunidad es vivir experiencias únicas que se alejen de buscadores comerciales”, explica Diego Rodríguez, CEO de Passporter. “El concepto puede resumirse en la idea de pasar de buscar el mejor restaurante de París al mejor lugar para hacer un picnic frente a la Torre Eiffel”, argumenta, para explicar el cambio de paradigma que se esta viviendo en el sector turístico de gracias a la nueva generación de viajeros, que suele huir de viajes previamente organizados para apostar por vivir los destinos en primera persona de la mano de locales y buscando los rincones más especiales.

Así, la experiencia única, vinculada al concepto cada vez más arraigado del wanderlust es la motivación principal de los jóvenes a la hora de elegir un destino vacacional. Por ello, han surgido plataformas como Passporter, en la que el usuario puede compartir sus experiencias e inspirarse en las instantáneas de otros viajeros que comparten los mejores lugares para tomar la foto más espectacular, las experiencias gastronómiocas únicas que van mucho más de los restaurantes más recomendados los mejores planes para hacer en el destino organizados por día.
“Gracias a las fotografías geolocalizadas que comparten los usuarios es posible encontrar lugares únicos o copiar las rutas de otros viajeros que más nos interesen”, explica el CEO de Passporter. La originalidad y experiencia son la clave son la clave de la herramienta. “Lo que hemos hecho ha sido digitalizar la necesidad de encontrar información de primera mano. Cuando vas a visitar una ciudad llamas a un conocido que la conozca para que te ofrezca los mejores lugares y experiencias, y eso es lo que se puede compartir digitalmente gracias a Passporter”, cuenta.

Sobre Passporter
Passporter es una comunidad de viajeros online basada en un pasaporte virtual en la que, a través de una aplicación móvil, los trotamundos pueden crear un álbum de cada uno de sus destinos en los que compartir no sólo las fotos más inspiracionales sino aquellos lugares o planes que quieren guardar en su memoria y a la vez compartir con amigos o personas interesadas en viajar a los mismos lugares e, incluso, replicar sus experiencias. En la práctica, funciona como un pasaporte en el que, por cada viaje, se van acumulando distintos sellos que permitirán al usuario recordar para siempre todos aquellos lugares que ha visitado.

La herramienta, desarrollada por dos jóvenes emprendedores valencianos, cuenta ya con más de 15.000 experiencias replicables, más de 300 destinos en los que poder elegir un plan y 2.000 embajadores europeos, americanos y australianos que comparten su mejor contenido para inspirar al resto de viajeros.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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