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Consumo

Estudian los efectos del ejercicio físico en casa a través de una web en niños y adolescentes con obesidad y sobrepeso

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Julio de 2018.- Un grupo de investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera, la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia, en colaboración con el Hospital General de Valencia, dentro de la red CIBEROBN, ha estudiado por primera vez la eficacia de un programa de ejercicio físico realizado desde casa con el apoyo de una plataforma web diseñada para ello, denominada Move It. El plan de ejercicio combinado, aeróbico y de resistencia, se ha realizado durante tres meses, en paralelo al seguimiento de la dieta mediterránea, lo que lo convierte en el primer ensayo clínico de estas características, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Journal of Pediatric Nursing.

El estudio ha contado con la participación de 54 niños y adolescentes valencianos con obesidad o sobrepeso, distribuidos en tres grupos: 18 de ellos han realizado ejercicio físico en casa, empleando unas fichas impresas; otros 18 han empleado la plataforma web Move It para seguir la tabla de ejercicios; y los 18 restantes han empleado la misma web, contando además con el refuerzo y el seguimiento, a través del correo electrónico con mensajes recordatorio y motivadores de frecuencia semanal.
Tras tres meses de ejercicio combinado aeróbico y de resistencia, en paralelo al seguimiento de la dieta mediterránea, se compararon los resultados de los tres grupos en cuanto al porcentaje de grasa corporal, el nivel de forma física cardiorrespiratoria y de fuerza muscular de empuñadura o de presión con la mano y la presión arterial.

Principales resultados
En los tres grupos estudiados se produjo una reducción de la grasa corporal y una tendencia a la mejora en las otras tres variables físicas analizadas: estado de forma cardiorrespiratoria, fuerza de empuñadura y presión arterial. Aunque las diferencias entre los tres grupos que combinaron la dieta mediterránea con las tres formas distintas de seguimiento del ejercicio físico testadas en el estudio no fueron significativas entre sí, los resultados permiten constatar que el programa combinado de dieta mediterránea y ejercicio físico mejora el estado de los niños con obesidad y sobrepeso, independientemente del formato impreso o en línea empleado para seguir los ejercicios.
Según el doctor Alejandro Bruñó, autor de la tesis defendida en la CEU UCH en la que se basa el estudio, “los resultados obtenidos son especialmente relevantes si se tiene en cuenta que la mayor parte de los estudios sobre los efectos del ejercicio físico en niños y adolescentes con obesidad y sobrepeso miden su eficacia en grupos presenciales para hacer ejercicio. Hasta el momento hay muy pocos estudios sobre el uso de plataformas web, como Move It, para la adhesión al ejercicio físico desde casa en niños y adolescentes con obesidad o sobrepeso, y ninguno que combine el plan de ejercicios con la dieta mediterránea”.

Con respecto a la plataforma web Move It, aunque las diferencias de adhesión al ejercicio no han resultado significativas en los tres meses del ensayo, sí han aportado a los investigadores datos fiables para el seguimiento de este grado de adhesión de cada participante, a través del número de conexiones y del tiempo de permanencia en la plataforma web. “En el caso de las fichas de ejercicio impresas, el seguimiento se realiza a través de los cuestionarios que rellena el participante, por lo que la plataforma Move It mejora en gran medida la fiabilidad del seguimiento”, destaca el doctor Bruñó.

Equipo investigador
Los resultados del estudio, publicados en la revista científica Journal of Pediatric Nursing, forman parte de la tesis doctoral de Alejandro Bruñó, defendida en la Universidad CEU Cardenal Herrera, bajo la dirección de los doctores Juan Francisco Lisón, director del Departamento de Medicina de la CEU UCH, y Empar Lurbe, jefa de Servicio de Pediatría y responsable de la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular en Niños y Adolescentes del Hospital General Universitario de Valencia.
Por parte de la UPV, el estudio contó con la participación de un equipo del Instituto de Investigación e Innovación en Bioingeniería (i3B), coordinado por el profesor Jaime Guixeres. En este caso, su trabajo se centró en la sensorización de los niños participantes en el estudio para la toma de datos, así como en el tratamiento de la información obtenida. Han participado también en el trabajo Patricia Escobar, Ausiás Cebolla y Rosa Baños, del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universitat de València (UV); y Julio Álvarez-Pitti, de la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular en Niños y Adolescentes del Hospital General Universitario de Valencia.
Parte del equipo investigador está integrado en el Centro de Investigación Biomédica en Red en Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), dependiente del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, que ha cofinanciado el estudio, junto a la CEU UCH.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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