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Consumo

¿Hay publicidad engañosa en los anuncios de alimentos?

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Laca, glicerina, pintura… son algunos de los trucos o técnicas que se utilizan en la publicidad y el marketing al fotografiar un alimento para hacerlo más apetitoso. Pasa con todo tipo de productos, pero de ahí a distorsionarlo tanto que no se parezca al real, hay un trecho.

Pocos productos se salvan

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha comparado alimentos variados con fotos especialmente atractivas, escogidos al azar, sin pensar en unas marcas concretas. Primero se ha fotografiado el envase y a continuación se ha abierto (en ocasiones también calentado o cocinado si lo precisaba) y comparado con la realidad. Aunque no en todos los casos, en muchos se pueden apreciar ciertas diferencias:

  • En la proporción de ingredientes. Por ejemplo, en la cantidad de frutos secos o frutas en mueslis o en bizcochos.

Proporciones diferentes. El producto real muestra un aspecto muy diferente. Efectivamente, en la lista de ingredientes comprobamos que el 20% son pasas. Y solo un 5% chips de banana, un 5% de piña y un 1%de almendras.

Relleno de chocolate. Una vez abierto el envase y cortado el bollo, ni por asomo encontramos la jugosa cantidad de chocolate de la fotografía. Hasta la masa y el color son diferentes.

  • Respecto a la poca cantidad de algunos elementos. Sirvan de ilustración las galletas con almendras o el bizcocho de frutas.

Escasitos de almendras. La almendra escasea en el producto real. Efectivamente, si leemos la lista de ingredientes, comprobamos que tan solo lleva un 3% de este fruto seco.

¿A dónde se ha ido la fruta? La foto sugiere que es un bizcocho de frutas variadas, pero en el producto real casi solo vemos pasas. La lista de ingredientes indica que lleva el 16% de pasas… y unos escasos 2 y 1,5% de naranja y limón escarchados.

  • En lo que se refiere al aspecto. En muchos casos no tiene nada que ver el aspecto una vez cocinado con el plato suculento de la fotografía, como la carne en salsa o la ensalada de quinoa.

Un plato totalmente diferente. Lejos de la imagen de carne y patatas braseadas, el producto real se asemeja más a un tradicional guiso de cazuela, bastante aceitado, por cierto.

¿Dónde se han metido las verduras? Según la lista de ingredientes, un tercio de esta ensalada (33%) son verduras. Desde luego, no nos hemos encontrado con la cantidad y el colorido que sugiere la foto.

¿Podemos hablar de publicidad engañosa?

El artículo 7 del Reglamento de Etiquetadopresentación y publicidad de los productos alimentarios destinados a su venta directa a los consumidores y usuarios establece que: “la información alimentaria no inducirá a error sobre las características del alimento y, en particular, sobre la naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, país de origen o lugar de procedencia, y modo de fabricación u obtención”.

Todos estos requisitos también se aplican a la publicidad y a la presentación de los alimentosy, en especial, a la forma o el aspecto que se les dé a estos o a su envase, al material usado para este, a la forma en que estén dispuestos, así como al entorno en el que estén expuestos.

Con todo ello, la entidad que vela por los intereses de los consumidores españoles propone una campaña que busca luchar contra el engaño. A través de #EtiquetasTrampa, OCU pretende conseguir un etiquetado «claro y correcto» de losalimentos.

Fuente: OCU

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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