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Valencia

Los inquilinos del edificio calcinado: «Tenemos una serie de problemas propios que queremos que se defiendan»»

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Un grupo de inquilinos del edificio del barrio de Campanar de València devastado el pasado jueves por las llamas quieren crear una asociación de damnificados para que se atiendan las particularidades de su situación, aunque seguirán yendo «de la mano» del resto de vecinos afectados.

«Tenemos una serie de problemas propios que queremos que se defiendan», ha señalado a EFE Miguel Rodríguez, uno de los inquilinos afectados, quien precisa que esta decisión «no significa ir contra nadie» sino recibir asesoramiento legal por sus circunstancias propias.

Rodríguez insiste en que continuarán «yendo todos a una» en el resto de acciones que promuevan todos los afectados, «pero nosotros necesitamos estar seguros de que los temas que nos conciernen como inquilinos están defendidos correctamente».

Según ha informado, más de 50 personas se han sumado a esta iniciativa de crear una asociación de inquilinos damnificados, y su objetivo es «tener voz y estar al corriente de todo y que todo se comunique por el canal adecuado, también a nosotros».

Indica asimismo que expusieron esta iniciativa a los asesores legales que les han atendido en la oficina habilitada en el edificio municipal de Tabacalera de València, y que les han transmitido que esta acción «es aceptable», e insiste en que no quieren perjudicar con ello a ningún otro afectado.

Miguel, de 51 años, residía de alquiler en una de las viviendas del edificio siniestrado, y da gracias a que en el momento del suceso su hija, con quien convive durante temporadas al estar divorciado, no estaba con él.

Tras el suceso se trasladó a la vivienda de sus padres, residentes en València, y la empresa en la que trabaja, una multinacional francesa dedicada al sector de componentes del automóvil, le ha dado «plena flexibilidad» para dedicar estos días a solucionar su situación personal.

Ha sido uno de los inquilinos que han solicitado su realojamiento ofrecido por el Ayuntamiento en el edificio del barrio de Safranar, un total de 131 viviendas, que empezaron este lunes a ocupar las primeras familias.

Primeros realojamientos

Las familias con hijos, así como las personas dependientes o con movilidad reducida, son los colectivos que tienen preferencia a la hora de acceder a estos inmuebles, donde se podrán quedar por un plazo inicial de tres meses «totalmente prorrogables».

Por otra parte, el titular del Juzgado de Instrucción número 9 de València, que investiga el incendio del edificio del barrio de Campanar, ha autorizado este martes la entrada de los vecinos a sus pisos y al aparcamiento para la retirada de enseres personales y los vehículos estacionados, respectivamente.

El magistrado ha tomado esta decisión después de que la Policía Nacional le haya comunicado que esta medida no afecta a la investigación sobre el siniestro ocurrido el pasado jueves, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana en un comunicado.

Los bomberos han informado esta mañana a los afectados de que, hasta que no se asegure que el edificio está bien y los accesos son seguros, no se podrá subir a ninguna vivienda, según han indicado algunos de los vecinos.

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Valencia

Las familias valencianas entregan su ADN y siguen sin noticias de las dos mujeres desaparecidas en el accidente de Adamuz

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Una joven de Alicante y una anciana de Valencia figuran entre los desaparecidos tras el accidente ferroviario de Adamuz, que deja ya 40 muertos.

La angustia continúa para las familias valencianas de las dos mujeres desaparecidas tras el grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha dejado 42 fallecidos y 152 heridos, más de una treintena de ellos aún hospitalizados. Ambas mujeres viajaban en el coche 2 del tren Alvia, el vagón más afectado tras el impacto con los furgones de cola del Iryo, con el que se cruzó a más de 200 km/h.

A pesar de que ya se han recuperado 42 cuerpos, solo 21 víctimas han sido identificadas oficialmente, y ninguna de ellas corresponde a las dos pasajeras valencianas, que continúan figurando como desaparecidas.

ADN entregado y sin confirmación oficial

Los familiares de ambas mujeres han aportado ya muestras de ADN para facilitar la identificación, siguiendo el Protocolo de Sucesos con Víctimas Múltiples activado por la Guardia Civil. Sin embargo, 48 horas después del siniestro, no han recibido confirmación oficial de que sus cuerpos se encuentren entre los ya recuperados ni entre los heridos ingresados en hospitales.

La identificación de las víctimas está siendo coordinada por el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Córdoba, con el apoyo de la UCO, mientras continúan las autopsias en el Instituto de Medicina Legal.

Las dos mujeres viajaban en el coche más afectado del Alvia

Según los billetes nominales validados en la estación de Atocha, ambas pasajeras ocupaban plaza en el coche 2 del Alvia Madrid–Sevilla–Huelva, el mismo vagón que aún no había podido ser izado hasta la llegada de maquinaria pesada.

  • Una de ellas, de 85 años, viajaba sola a Sevilla para visitar a su hermana.

  • La otra, de 31 años, natural y vecina de Villena (Alicante), se dirigía a Huelva, donde debía realizar una auditoría medioambiental a una empresa que optaba a una certificación de calidad.

Ambas dejaron de responder a las llamadas de sus familiares poco después de conocerse el accidente, lo que disparó las alarmas.

Hallazgo de nuevos cuerpos y desfase en el número de desaparecidos

Durante las labores de retirada de los restos del coche 2, los equipos de emergencia localizaron cuatro cuerpos más en el Alvia y uno adicional en el Iryo, lo que elevó la cifra de fallecidos de 40 a 42. Aun así, persiste un desfase de una persona, ya que constan 43 denuncias por desaparición registradas en los puntos habilitados en Córdoba, Málaga, Sevilla, Huelva y Madrid.

Perros especializados de la Guardia Civil continúan buscando restos biológicos y posibles víctimas entre los vagones siniestrados.

Un accidente bajo doble investigación

Las causas del siniestro están siendo investigadas de forma paralela por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y por la Guardia Civil, bajo la supervisión de un juzgado de Montoro (Córdoba).

Las primeras pesquisas apuntan a que un vagón del Iryo, que circulaba a 205 km/h, perdió el bogie, provocando el descarrilamiento de sus dos últimos coches e invadiendo la vía contraria, por la que circulaba el Alvia a 210 km/h. El impacto fue devastador y convirtió los primeros vagones del Alvia en un amasijo de hierros.

Identificación de víctimas: huellas y ADN

La Guardia Civil prioriza la identificación por huellas dactilares, el método más rápido y fiable en este tipo de accidentes. Cuando no es posible, se recurre al cotejo de ADN, además de información odontológica y objetos personales aportados por las familias.

Mientras tanto, las familias valencianas siguen esperando una llamada que confirme el destino de sus seres queridos, en lo que ya se considera el segundo peor accidente de alta velocidad en España, solo por detrás del de Santiago de Compostela en 2013.

 

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