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Valencia

Así es el nuevo jardín de Benicalap, dedicado a Miguel Ángel Blanco

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jardín de Benicalap
Jardín de Benicalap- AJUNTAMENT DE VALENCIA

Inaugurado el nuevo jardín de Benicalap que cuenta con una nueva zona ajardinada de 2.700 m2 que lleva el nombre y homenajea a Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA hace 26 años. Este jardín, ubicado entre la avenida de Joan XXIII y las calles de Sant Josep de Pignatelli y Periodista Gil Sumbiela, se ha abierto al público, después de una intervención municipal que, con un presupuesto de 427.482,74 euros, ha transformado lo que era un solar sin urbanizar en un espacio de esparcimiento y recreo para todas las edades.

En esta actuación, que responde a una reivindicación vecinal, se han habilitado equipamientos útiles para la ciudadanía, juegos infantiles y aparatos biosaludables para adultos, así como espacios de sombra con mucha vegetación, tal como ha explicado el segundo teniente de alcalde y concejal delegado de Parques y Jardines, Juanma Badenas.

Dedicado a Miguel Ángel Blanco

En opinión de Badenas, “honrar y reconocer la figura de Miguel Ángel Blanco es el comienzo del gobierno municipal que pretende honrar y reconocer a todas y cada una de las víctimas del terrorismo en nuestros parques y jardines, porque es necesario dejar vivo el recuerdo de unos lamentables hechos en la historia reciente de España que nunca deberían haber ocurrido”.

El parque ya está abierto, pero se prevé una inauguración con la presencia de los familiares de Miguel Ángel Blanco a comienzos de 2024.

El jardín ocupa la mayor parte del vacío que existía entre los edificios que configuran la manzana en la que se ubica, donde se ha creado una infraestructura verde para la mejora medioambiental del vecindario, con diversos espacios definidos como estancias y con presencia “importante” de arbolado y vegetación arbustiva y de tapiz.

Qué novedades tiene el jardín

En cuanto a la vegetación, esta evolucionará según las estaciones, para proporcionar a la ciudadanía diferentes experiencias según el momento del año, se han plantado 44 árboles entre los que se encuentran moreras sin fruto, árboles del fuego, fresnos de hoja estrecha, sóforas, un conjunto de falsos cocoteros y un almez de puerto ejemplar en la parte más alta del jardín. La zona perimetral dispone de una pradera silvestre mediterránea de grama fina y trébol, especies de bajo consumo hídrico y bajo mantenimiento. Asimismo, el sistema de riego programado prevé un uso eficiente de agua. Además, se han instalado conducciones de riego conectadas a un programador automático que se controla por Bluetooth.

El jardín de Benicalap

 

Cabe recordar que este jardín se ha ejecutado en seis meses, tras una paralización de las obras iniciales que comenzaron en julio de 2021 y fueron detenidas por incumplimientos reiterados de la anterior empresa adjudicataria, y que fue uno de los proyectos elegidos en los presupuestos participativos Decidim VLC de 2018-2019.

 

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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