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José Vicente Morata, reelegido presidente de Cámara Valencia

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José Vicente Morata reelegido presidente de Cámara Valencia
El presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata. EFE/Archivo

València, 13 jun (EFE).- José Vicente Morata ha sido reelegido presidente de la Cámara de Comercio de Valencia en la sesión constitutiva del pleno celebrada este lunes en la sede de la institución, en la que ha abogado por «anticiparnos» al momento «complicado» para las empresas.

Constituido el pleno -que ya fue elegido por votación el pasado 5 de mayo-, ha tenido lugar la votación del presidente y miembros del Comité Ejecutivo, cargos a los que se ha presentado una única candidatura completa que ha recibido la totalidad de votos positivos del pleno.

Así, se ha proclamado como presidente a José Vicente Morata; vicepresidenta primera María José Mainar; vicepresidente segundo Vocemte Folgado; como tesorero Juan Francisco Cámara y como vocales Vicente Boluda, Francisco José Corell, Xicu Costa, Vicente Lafuente y Pau Villalba.

El pleno está integrado por 40 miembros electos, 12 empresas de aportación voluntaria y 8 personas de «reconocido prestigio» en la vida económica.

Morata ha mostrado su compromiso con las 182.851 empresas de la provincia de Valencia y ha afirmado que las cámaras quieren ser un instrumento de colaboración poniendo al servicio de la sociedad su «experiencia, capilaridad y proximidad a las empresas, apoyándolas para conseguir sus objetivos».

Morata ha reconocido que atravesamos un momento «muy complicado» debido a las recientes crisis -financiera, sanitaria o política- que están afectando al escenario económico internacional y local.

«Las empresas nos enfrentamos a un escenario de aumento de costes, dificultades en determinados suministros, y elevada inflación -la más alta en 40 años- y costes de financiación al alza», ha dicho el presidente, quien ha añadido que, sin embargo, no se quedará «en esta foto fija de la economía» porque es optimista y hay que «seguir trabajando para salir adelante».

«No podemos conformarnos con que el paso vertiginoso de los tiempos nos empuje», ha defendido. «Debemos anticiparnos y situarnos en primera línea -ha afirmado- pero necesitamos el compromiso de toda la sociedad: administración, agentes empresariales, sociales y políticos, y todos aquellos que ayuden a incrementar la velocidad de modernización de nuestra economía».

José Vicente Morata se ha mostrado convencido del potencial de la Comunitat para crecer gracias, sobre todo, al tejido industrial, turístico, comercial y de servicios, «diversificado, equilibrado y con alto grado de especialización».

Y entre las ventajas que ofrece la Comunitat, el presidente de la Cámara ha destacado «la enorme ventaja geoestratégica, la oportunidad de ser el principal polo logístico del sur de Europa, la oportunidad de liderar el eje comercial entre Europa y África y la capacidad de ser un territorio de atracción de empresas tecnológicas e industriales de primer nivel».

Por su parte, el conseller de Economía, Rafa Climent, ha felicitado a Morata y todo su equipo por empezar su tercer mandato al frente de la institución y ha destacado: «Necesitamos que las empresas sigan trabajando e impulsando la economía», pues sin ellas «la recuperación no será posible».

«Por ello, somos conscientes de que debemos apostar por unas políticas públicas eficaces, que a través de ayudas y medidas apoyen a la industria exportadora para crecer de manera más sólida, y también implementar políticas basadas en la cooperación institucional entre las Cámaras de Comercio y la Conselleria, con el fin de impulsar una actividad estratégica como la internacionalización», ha agregado.

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio
El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

En un bar o restaurante, la experiencia del cliente empieza mucho antes de probar la comida. El primer sorbo de una visita ocurre con los ojos, con los sentidos atentos al ambiente y con las sensaciones iniciales que determinan si ese lugar invita a quedarse… o a marcharse. Aunque pocas veces se menciona, el éxito de un negocio de hostelería no solo se cocina en los fogones: se sienta en las sillas, se apoya en las mesas y descansa en un espacio bien pensado.

En esta línea de contexto, empresas especializadas como Rula Mobiliario de Hostelería se han convertido en un aliado silencioso para quienes saben que el mobiliario de hostelería tiene tanto impacto en la rentabilidad como la mejor receta. El cliente elige con los ojos, y si el entorno no conquista a primera vista, la carta tendrá muy difícil hablar por sí sola.

Lo primero que se aprecia sin mirar el menú

Antes de que el camarero se acerque a la mesa, antes incluso de abrir la carta, el cliente ya ha formado una opinión. La primera impresión es determinante en la hostelería, y esa impresión nace del diseño del espacio, de la distribución y de la identidad que transmite cada elemento. Un buen mobiliario comunica sin palabras: invita, seduce y acompaña.

Cada negocio tiene una personalidad propia. Un bar que respira tradición necesita sillas y mesas que respeten su esencia, mientras que un restaurante moderno pedirá líneas limpias, colores cuidados y materiales actuales. El mobiliario define el carácter del lugar, incluso cuando el chef es el protagonista principal.

Sentarse cómodo, sentirse a gusto, sentir que ese espacio está hecho para disfrutar es el primer paso para que el cliente se quede. Si el lugar no enamora al entrar, es muy probable que tampoco enamore al pagar.

Cuando la silla decide si el cliente se queda o se va

Hay una verdad incómoda en la hostelería: una mala silla puede arruinar una buena comida. La comodidad es uno de los factores más subestimados en este sector, pero también uno de los más determinantes si hablamos de tiempo de permanencia, consumo adicional y fidelidad del cliente.

Un taburete inestable en una barra hace que el cliente no repita. Una silla incómoda en un restaurante puede recortar la sobremesa y, con ella, el beneficio extra de una bebida más, un postre o un café. El mobiliario no es un accesorio: es una herramienta de negocio.

Además, no es lo mismo equipar un bar que un restaurante. En el bar se busca dinamismo; en el restaurante, permanencia. El mobiliario marca ese ritmo, y elegirlo sin criterio es como cocinar sin probar la comida: arriesgarse a decepcionar sin necesidad.

La pregunta clave debería ser: ¿Invita mi local a quedarse… o a irse rápido?

Diseñar para vender más: estética que también convierte

La decoración no es un capricho: es estrategia. Un entorno atractivo genera más fotografías, más recomendaciones y más retorno. En un mundo en el que Instagram puede convertir un local en tendencia, el mobiliario es marketing visual sin coste publicitario continuo.

La estética influye en la percepción del precio: un espacio cuidado justifica mejor un ticket medio más alto. Y también influye en la repetición: la gente vuelve a los sitios donde se siente bien y donde quiere ser vista.

Aquí, es donde contar con especialistas como Rula Mobiliario se traduce en decisiones inteligentes: asesoramiento para combinar funcionalidad y diseño, materiales resistentes, opciones para interior y terraza, y soluciones que responden a la realidad diaria del sector. Porque el mobiliario trabaja tanto como el personal de la sala y la cocina.

Una inversión que se nota en el día a día

No es solo cuestión de estética: la durabilidad define la rentabilidad. Mesas que se rompen antes de tiempo, sillas que cojean, mobiliario que se oxida al poco tiempo en una terraza… Son errores que se pagan cada día con malas experiencias y gastos innecesarios.

Elegir mobiliario profesional para hostelería significa:

  • Resistencia al uso intensivo
  • Mantenimiento sencillo
  • Estabilidad y seguridad

Si una mesa se tambalea, si una silla chirría, el cliente lo nota. Aunque no diga nada, su opinión ya ha cambiado. Y en la hostelería, una mala sensación puede costar una reseña negativa… o la pérdida definitiva de una visita.

El mobiliario adecuado aguanta el ritmo del negocio: desde el desayuno del lunes, hasta la cena del sábado a desbordar. Por eso, quienes triunfan en el sector saben que toda inversión inteligente se recupera en satisfacción y clientes fieles.

El mobiliario es parte de la experiencia que el cliente recuerda

El éxito de muchos locales está en entender que los clientes no solo compran comida: compran momentos. Y esos momentos se apoyan en sensaciones. La silla, la mesa, el entorno y el confort son parte del producto, aunque no aparezcan escritos en la carta.

El cliente puede olvidar el nombre de un plato, pero recordará:

  • Si estuvo cómodo
  • Si el ambiente era agradable
  • Si el local tenía personalidad

Y ese recuerdo hará que un día cualquiera, decida volver. Porque volver a un bar o restaurante no es una decisión racional: es emocional. Y esa emoción la construye el local desde que el cliente cruza la puerta. El mobiliario no es un elemento secundario:
es el escenario donde todo ocurre.

Convertir un espacio en un lugar especial: el verdadero secreto

El sector hostelero está lleno de competencia. Solo algunos negocios consiguen convertirse en sitios de referencia, en puntos de reunión donde todo el mundo quiere estar. ¿Cuál es su secreto? Crear lugares con alma.

Un buen mobiliario para hostelería ayuda a que el cliente sienta que ese espacio le pertenece, que quiere invitar a otros a conocerlo, que quiere repetir. La combinación perfecta entre diseño, comodidad y durabilidad mejora la experiencia, impulsa el negocio y construye comunidad.

Y aunque no aparezca en el menú, aunque nadie lo señale durante el servicio, el mobiliario es una parte clave del éxito. Es el ingrediente invisible que hace que un local tenga vida, tenga identidad y tenga futuro.

 

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