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La Casa Real escenifica otra imagen ‘familiar’ provocando otra oleada de críticas

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Si el sábado hablábamos de la visita de los Reyes Felipe y Letizia y Doña Sofía, la mañana del domingo las protagonistas eran la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, que acudían al hospital a visitar a su abuelo.

Las pequeñas acudieron al hospital junto a sus padres, los Reyes Felipe y Letizia, y su abuela, la Reina Sofía. Leonor y Sofía estuvieron muy pendientes de su abuela en todo momento y entraron al hospital de su mano. Una nueva escena provocada por la Casa Real que evidencia otro intento desesperado por trasladar una imagen de cordialidad, que evidentemente no existe, incluso llegando a escenificar la imagen de la Reina Letizia abriendo la puerta del coche a la Reina emérita. Una instantánea que ha vuelto a dar la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación.

Dos acciones no pensadas ni estudiadas que todavía han avivado más la crisis que se vive en el seno de la familia real española y que han levantado infinidad de críticas.

Es la primera aparición de las niñas desde la polémica del domingo de resurrección en la que fueron criticadas por el trato a su abuela y por la bronca pública de Letizia y Sofía.

Además de los Reyes y sus hijas, también ha acudido al hospital la Infanta Elena para pasar un rato con su padre, estuvo una hora y media aproximadamente con él y se marchó poco antes de que llegase su hermano, el Rey Felipe, con su familia.

Parece que el Rey emérito se está recuperando poco a poco y evoluciona de manera muy favorable como ha explicado la Infanta Elene: «Ya lo han subido a planta, está muy bien».

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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