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La Diputación y el CEU colaboran en el primer estudio científico sobre los caballos de «tir i arrossegament»

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El «tir i arrossegament» es un deporte tradicional valenciano, especialmente extendido en las poblaciones de la huerta valenciana desde tiempos inmemoriales. Localidades como Museros, El Puig, Cullera, Algemesí, Canet de Berenguer o Almussafes son algunas de las poblaciones valencianas donde estas pruebas equinas tienen mayor tradición. Sin embargo, a pesar de su importancia social y cultural, se trata de una competición muy poco estudiada desde el punto de vista veterinario y deportivo.

Por ello, investigadores del Grupo SAIGAS de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), con la colaboración de la Diputación de Valencia y la Federación Valenciana de Tiro y Arrastre, iniciarán un proyecto de investigación para estudiar la fisiología del caballo de tiro y arrastre y los efectos de la competición, en las diferentes modalidades y categorías por pesos de este deporte tradicional valenciano. 

Según destaca el profesor de la Facultad de Veterinaria de la CEU UCH, Juan Manuel Lomillos, que lidera este proyecto de investigación, “el objetivo es analizar el esfuerzo físico y el efecto fisiológico del mismo en diez caballos por cada una de las cinco categorías de peso y en las dos modalidades de la competición: el carro sobre tierra y el tiraset en la playa. De este modo, podremos alcanzar el centenar de caballos evaluados en el estudio”. 

Los parámetros analizados en los ejemplares participantes en el estudio serán su frecuencia cardíaca, mediante el uso de pulsómetros, y el análisis de distintos parámetros sanguíneos, mediante pruebas de hematología, bioquímica, gasometría y de niveles de lactato, que se produce sobre todo durante el ejercicio físico. También se evaluará el nivel de cortisol y la hormona del estrés.

La realización de los procedimientos de monitorización y seguimiento de los animales se llevarán a cabo garantizando el bienestar de los caballos y sin interferir en el transcurrir normal de las competiciones. Los investigadores estiman que los primeros resultados se obtendrán a partir de diciembre, una vez recogidos y procesados todos los datos de las competiciones. 

El investigador principal de este proyecto, Juan Manuel Lomillos Pérez, es profesor del Departamento de Producción y Sanidad Animal, Salud Pública Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la CEU UCH. Es miembro del grupo de investigación SAIGAS (Servicio de Análisis, Investigación y Gestión de Animales Silvestres) y también colabora como investigador externo en los grupos de Reproducción y Patología Animal de la Universidad de León. También participarán los investigadores de la CEU UCH Jordi López, Jesús Cardells, Víctor Lizana, Jordi Aguiló, Marta Muñoz, Patricia González, Alejandra Escudero y Rocío Cano. 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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