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La exconsellera Martínez y el resto de condenados por el ‘Caso Fitur’ entrarán en la cárcel este jueves

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VALENCIA, 23 May. (EUROPA PRESS) – Los condenados por el caso Fitur que están en libertad han comparecido escalonadamente este miércoles en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) –donde estaban citados entre las 9.00 y las 12.10 horas– para recoger el mandamiento de entrada en prisión, que se hará efectiva este jueves 24 de mayo, y que se les ha comunicado personalmente a excepción de la exconsellera de Turisme, Milagrosa Martínez.

Solos o en compañía de sus asesores jurídicos, los condenados han rechazado hacer declaraciones y han tratado de evitar a los medios de comunicación, alguno a la carrera cruzando la calle por entre los coches. El único que ha hecho una declaración ha sido el letrado de un ex alto funcionario de la Conselleria, quien se ha limitado a decir: «Ya hemos pasado por esto suficiente, y por tanto, se acabaron las declaraciones. Gracias».

El resto de condenados que se encuentran en prisión por otras ramas del caso Gürtel –Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez ‘El Bigotes’, los considerados cabecillas de la trama– ya recibieron la comunicación vía exhorto de la sala, para informar al centro penitenciario de la firmeza de su condena.

El pasado 8 de mayo, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo confirmó íntegramente la sentencia del TSJCV que condenó a penas que oscilan entre los tres y los 13 años de prisión para los once acusados de amañar contratos entre la Conselleria de Turisme de la Generalitat Valenciana, dirigida por Milagrosa Martínez, y la trama corrupta Gürtel para la feria de turismo Fitur entre los años 2005 y 2009, durante los que la exconsellera contrató los stands.

No obstante, Milagrosa Martínez, que en un principio estaba citada este miércoles a las 10.00 horas, ha evitado comparecer en la Sala de lo Civil y Penal, después que el TSJCV dictara una providencia que le ha permitido no presentarse personalmente a recoger la orden de entrada en prisión, para cumplir una pena de nueve años. Martínez tenía dos opciones: presentarse voluntariamente en el centro penitenciario que elija el jueves previa comunicación al tribunal o recoger la orden a través de su procurador.

El primero en acudir ha sido Cándido Herrero, exempleado de Orange Market, condenado a una pena de cuatro años y cuatro meses de cárcel. Poco antes de las 8.45 horas se ha presentado solo en el tribunal para recoger la orden de entrada en prisión y ha salido sin hacer declaraciones.

Tras él, le ha tocado el turno a Rafael Betoret, exjefe de gabinete de la Conselleria de Turisme, condenado a seis años de cárcel. A las 9.18 horas se ha presentado en la Sala acompañado de su abogado sin hacer declaraciones. Betoret tiene una condena anterior a una multa de 9.600 euros, al declararse culpable por conformidad en el conocido como ‘caso de los trajes’.

A los pocos minutos ha llegado el exjefe de Promoción de la Agència Valenciana de Turisme (AVT), Jorge Guarro, condenado a 4 años de prisión. A su salida, su abogado ha manifestado que no iban a hacer declaraciones: «Ya hemos pasado por esto suficiente, y por tanto, se acabaron las declaraciones. Gracias», ha zanjado.

Casi una hora más tarde, a las 10.15 horas, ha comparecido la excoordinadora de Ferias de la AVT, Ana Grau, condenada a tres años de cárcel. Grau ha llegado sola y ha salido sin hacer declaraciones.

Le ha seguido el ex alto cargo de la Conselleria de Turisme, Isaac Vidal, condenado a siete años de prisión. A las 11.10 horas ha entrado en la sala acompañado de su abogado y sin hacer declaraciones. A la salida del tribunal ha intentado evitar a los medios de comunicación para no que no captaran su imagen.

La última citada, Mónica Magariños, se ha presentado en el TSJCV a las 11.40, media hora antes de la que había fijado la sala. Condenada a una pena de tres años, la exempleada de Orange Market, ha llegado acompañada de su abogado y sin hacer declaraciones.

Al resto de condenados y considerados líderes de la red Gürtel que se encuentran en prisión por otro hechos relacionados con la trama –Francisco Correa (13 años); Álvaro Pérez ‘El Bigotes’ (12 años y tres meses) y Pablo Crespo (13 años y tres meses)– la sala había acordado librar exhorto a los centros penitenciarios para requerirles el cumplimiento de la penas impuestas.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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