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Salud y Bienestar

La Fe implanta el primer marcapasos a un bebé prematuro en Europa

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València, 7 may (OFFICIAL PRESS-EFE).- La Unidad de Arritmias, junto con los servicios de Cardiología Pediátrica y Cirugía Cardíaca del hospital La Fe de València, ha implantado con éxito, por primera vez en Europa, un marcapasos sin cables habilitado para el uso en niños, a un neonato de bajo peso.

El bebé, de apenas un kilo y medio de peso, presentaba un bloqueo auriculoventricular congénito completo, un hecho que, según ha explicado el jefe de sección de la Unidad de Arritmias, Joaquín Osca, le provocaba una bradicardia severa que ponía al menor en una situación de riesgo vital, informa la Generalitat.

La presencia del bloqueo cardíaco, precisa Osca, «obliga al implante de un marcapasos para garantizar una frecuencia cardíaca adecuada a las necesidades del paciente».

El implante de un marcapasos en edad neonatal se realiza a través de un acceso quirúrgico, ya que el implante percutáneo, el normal en adultos, no es posible.

De hecho, los marcapasos disponibles en la actualidad están diseñados para su uso en adultos, por lo que su tamaño es grande para un neonato.

La Fe, centro pionero en Europa en implantar un marcapasos a un bebé prematuro

Por este motivo, el marcapasos que se ha implantado es una adaptación del marcapasos más pequeño existente: el marcapasos micra, un marcapasos miniaturizado que se implanta dentro de la cavidad cardíaca en adultos.

En neonatos, ha añadido el doctor, «no se puede implantar este tipo de marcapasos en el interior de una cavidad cardiaca, por su tamaño, por eso necesita de un cable epicárdico, que es lo que normalmente se utiliza en este tipo de paciente».

Por dicho motivo, se ha realizado una modificación en el diseño para su uso concomitante con el cable que se implanta en el bebé mediante un acceso quirúrgico.

La utilización de este dispositivo ha requerido la autorización de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) que, tras analizar las distintas opciones disponibles, ha autorizado su implante como uso compasivo.

Dicha autorización, añaden las fuentes, ha permitido el traslado del marcapasos desde los Estados Unidos.

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Salud y Bienestar

Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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