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La Fiscalía pide una condena más grave para el exmarido de Oltra por abusos

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exmarido Mónica Oltra

València, 15 feb (EFE).- La Fiscalía ha reclamado que se aplique el subtipo agravado del delito continuado de abuso sexual a una menor al exmarido de Mónica Oltra por considerar que este educador actuó con prevalimiento respecto de una chica a la que tutelaba por las noches en un centro público.

La sección segunda de la Audiencia de Valencia ha celebrado este lunes un nuevo juicio a Luis Eduardo R., educador de un centro dependiente de la Conselleria de Igualdad, de la que es titular Oltra, por haber abusado supuestamente de una de las residentes de 14 años entre finales de 2016 y principios de 2017.

Aunque este hombre ya fue juzgado y condenado a cinco años de prisión, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana estimó el recurso presentado por su defensa y ordenó retomar el juicio para tener en cuenta dos informes periciales, de los que la Fiscalía «sí tuvo conocimiento» y que para la defensa exculpaban al reo, según la letrada.

En el juicio del que resultó su condena, el tribunal no tuvo en cuenta dos informes: uno del Instituto Espill, especializado en evaluaciones a menores en procesos judiciales, y otro de la Dirección Territorial de la Conselleria de Igualdad. Ninguno daba credibilidad a la declaración de la joven, aunque el segundo se basaba, parcialmente, en el primero.

En la vista de este lunes se ha interrogado a las autoras de esos informes y se han expuesto las versiones contradictorias sobre la credibilidad que los psicólogos concedieron al testimonio de la menor.

La modificación de las conclusiones por parte de la fiscal ha generado la petición de suspensión de la vista y presentación de nuevas pruebas por parte de la defensa.

En consecuencia, no se ha expuesto el informe final ni del Ministerio Público ni de la defensa -se hará el 1 de marzo-, por lo que no se ha explicitado cuál es la petición concreta de la nueva pena que solicita, si bien podría elevarse hasta los seis años.

En el inicio de la vista la presidenta del tribunal ha rechazado varias peticiones de la defensa, como la de citar a declarar de nuevo a la víctima o la de incorporar a la causa informes sobre las fugas de esta menor y otros incidentes que pudo haber protagonizado.

Igualmente, la defensa, aunque no ha llegado a plantear de forma expresa la recusación del tribunal por «haberse formado ya una opinión», ha pedido a los magistrados que se «abstuviesen, pese a lo que diga la superioridad», en alusión al TSJCV.

La duda sobre la parcialidad de la sala, ha indicado la presidenta de la sala, ya la resolvió el TSJCV en el recurso de la defensa, y además ha insistido: «No tenemos ningún prejuicio».

Posteriormente ha testificado la psicóloga del centro de menores en el que residía la víctima, quien a preguntas de la defensa ha explicado que la menor no informó a nadie del centro sobre los supuestos abusos, sino que lo hizo en una reunión del comité anti-SIDA.

Asimismo, ha señalado que la menor tuvo conocimiento del traslado a su centro de otra niña que dijo haber sufrido abusos en otro centro -abusos que, según esta testigo, posteriormente la menor admitió como inexistentes e inventados- ,y ha apuntado la posibilidad de que la menor pudiese haber copiado la estrategia: «Mentía cuando quería obtener algo» para forzar su traslado a otro centro de Paterna al que quería ir.

La psicóloga responsable de la redacción del informe del Instituto Espill ha explicado que se reunió en tres ocasiones con la menor, que la vio «poco colaboradora, que daba información arbitraria, poco consistente e incoherente», que no mostraba «rabia, ni rechazo al agresor, ni rencor» y que por tanto consideró su relato como «poco creíble» y pensó en alguna «motivación espuria».

«Esta menor tiene un carácter fuerte, no es esperable de ella que no expresase rabia, enfado o necesidad de venganza. No creo que ocultase información, sino que no la tenía y por eso se molestaba cuando le pedíamos detalles», ha agregado.

Estas opiniones han sido contradichas prácticamente de plano por la médico forense del Instituto de Medicina Legal que examinó a la menor, quien cree que la psicóloga «no consiguió conectar con la menor».

«Dice que dormía bocabajo, que notaba que le daban masajes por encima de la ropa y que notaba el órgano -sexual- del hombre en su mano, también la eyaculación, eso no es inconsistente. Esta menor muestra un perfil completamente estable y normal, que ya quisieran para sí muchas jóvenes de su edad. Además, nunca dice nada diferente, su relato ha sido siempre el mismo», ha insistido.

Sin embargo, a preguntas de la defensa, esta experta ha admitido desconocer que inicialmente dijo que el agresor le había tocado también los pechos.

La técnico jurídico de la Conselleria de Igualdad que hizo un informe posterior al del Instituto Espill ha considerado igualmente poco creíble el testimonio de la menor, que «primero dijo que le habían tocado los pechos, luego que el educador la masajeó y le cogió la mano para masturbarse con ella».

«Tampoco se acordaba de cuándo sucedió, ni de las veces, ni dio detalles ni mostraba sentimientos al hablar de eso. Tengo hijas… y relatar esos hechos con esa frialdad me extrañó. Desde luego no la vi afectada», ha agregado.

El acusado ha negado que se dedicase a hacer masajes a los menores, pero cuando se le ha recordado que eso fue lo que declaró en el primer juicio ha explicado: «Algunos piden que les toques la cabeza -para ayudarles a dormir- y si dices que no, generan problemas y molestan al resto».

Asimismo, ha admitido que trataba de enseñarles «técnicas de respiración» e incluso practicaba «digitopuntura», porque él cree en «una medicina holística» pero siempre «con la intención de que se durmiesen por ellos mismos».

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Citan a declarar 2 médicas por la muerte del niño que fue 5 veces a Urgencias

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Citan a declarar 2 médicas por la muerte del niño que fue 5 veces a Urgencias
EFE.
Audiencia Provincial de Alicante.

Alicante, 30 sep (EFE).- Una juez ha citado a declarar en calidad de investigadas (antes imputadas) a una médica del hospital de Elda y a otra de un centro de salud de Petrer por posible negligencia en relación a la muerte del niño de 8 años que falleció en octubre de 2020 de peritonitis tras pasar cinco veces por Urgencias.

En una providencia a la que ha tenido acceso EFE, la juez de Instancia e Instrucción número 3 de Elda ha citado a las dos facultativas para el próximo 12 de diciembre con el fin de que declaren como investigadas acompañadas de un abogado, en un caso en el que pudo haber una mala praxis.

Los hechos ocurrieron en octubre de 2020 cuando el pequeño de 8 años se quejó repetidamente de un fuerte dolor abdominal y su abuela, que tenía la patria potestad, lo llevó hasta en cinco ocasiones a los servicios de Urgencias del ambulatorio y del hospital, donde pese a las continuas visitas tan solo se le practicó un análisis de orina y se le administraron medicamentos contra los vómitos, según narró la abuela en el vídeo colgado en una red social que desveló el caso.

La autopsia, practicada por el Instituto Anatómico Forense, certificó que a las 9 horas del miércoles 28 el niño falleció de peritonitis.

La citación de las dos médicas se produce después de recibirse en el juzgado que lleva el caso el informe de una perito en el que se concluye que pudo haber «mala praxis» médica con unas consecuencias «ominosas» porque no se actuó conforme a los conocimientos sanitarios, ya fuera por «ignorancia o por desidia».

Este informe apunta que fue «un error» no haber realizado exploraciones complementarias al menor pese a la sintomatología que presentaba el paciente.

Entre los argumentos que justifican la presunta mala praxis, que el informe médico del 26 de octubre del hospital General de Elda se rellenara con un texto predeterminado sin incluir casi ninguno de los síntomas que presentaba el pequeño, que fue al centro sanitario derivado por el pediatra de atención primaria porque vomitaba de siete a nueve veces diarias durante más de 48 horas y con dolor abdominal de tipo cólico.

La perito señala que en el informe del hospital de ese día 26 no se especifica que tuviera ojeras, lo que denotaba deshidratación; ni obesidad; que se escribió que no tenía ningún dolor a la palpación cuando eso era contradictorio con el diagnóstico del centro de salud; que tampoco se especificó que tuviera foliculitis ni se tomó su frecuencia cardíaca, pese a que éste es un parámetro «fundamental» en la atención a un paciente pediátrico.

La perito especialista concluye que «no se realiza ninguna exploración complementaria», como una ecografía abdominal (prueba de la que aclara que tiene un bajo coste y que se realiza sin radiación) ni una analítica de sangre, pese a que lleva más de dos días vomitando y había sido derivado al hospital desde la atención primaria, debido precisamente a que en el hospital es donde se cuenta con los medios necesarios para dar con un diagnóstico.

En el informe de alta del hospital se recomienda volver a Urgencias si el niño vomita «mucho», lo que para la perito es incongruente porque ya se sabe que lo ha hecho de 7 a 9 veces diarias durante varias jornadas, y también se aconseja un control por su pediatra en 24-48 horas, cuando dicho pediatra es el que ha derivado en dos ocasiones al pequeño al hospital.

Además, la perito indica que al menor se le administró un medicamento que no está recomendado en niños y que pudo ayudar a que se aceleraran los acontecimientos.

El pequeño falleció finalmente por una parada cardiorrespiratoria secundaria a una sepsis de origen abdominal a raíz de una infección en el intestino grueso que, al no ser tratada a tiempo, evolucionó a una infección que afectó a todo el abdomen, con afectación al páncreas, el estómago y el diafragma.

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