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La Generalitat destina 10 millones de euros a las ayudas al copago para las personas sin empleo

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La Generalitat Valenciana ha consignado en los presupuestos de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública de este año un total de 10 millones de euros para las ayudas al copago para personas desempleadas. Así lo ha anunciado el president de la Generalitat, Ximo Puig, quien ha asegurado que gracias a esta medida la Comunitat «da un paso más hacia una sociedad inclusiva y decente, una sociedad en la que no se deja a nadie al margen».

Puig ha explicado esta medida, que entrará en vigor a partir del 1 de mayo, junto a la consellera de Sanidad Universal y Salud Pública, Carmén Montón, y ha detallado que permitirá que las personas que perciban prestación o subsidio por desempleo o que hayan agotado dicha prestación, y tengan rentas inferiores a 18.000 euros, tengan garantizada la gratuidad de sus medicamentos. En concreto, un total de 220.957 personas tendrán acceso a estas ayudas.

La situación económica interfiere en el no inicio de tratamientos farmacológicos prescritos por facultativos o provoca el abandono de los mismos y, en este sentido, el president ha afirmado que «es muy duro que haya personas que no puedan atender a las necesidades básicas y tengan que renunciar al cumplimiento de un tratamiento».

«Con esta medida- ha afirmado el jefe del Consell- la Generalitat rompe otro muro de desigualdad en el acceso a la Sanidad». «Esta acción forma parte de un relato general, el de la reparación de derechos, el de la reconstrucción social y económica y el del renacimiento de la Comunitat Valenciana», ha añadido Puig.

«Tanto la recuperación económica de la Comunitat como que las personas en situación de desempleo tengan la mejor calidad de trabajo y de vida son objetivos prioritarios del Consell», ha declarado Puig.

RECUPERACIÓN DE DERECHOS
El president de la Generalitat ha destacado que, a través la Sanidad, el Consell ha querido «recuperar la credibilidad de la política y la credibilidad en las instituciones» y por ello «se han llevado a cabo medidas como la universalización de la sanidad, el acceso gratuito al tratamiento para los enfermos de Hepatitis C o la introducción de la gestión pública en el departamento sanitario de la Ribera».

Respecto a las ayudas al copago farmacéutico, cabe señalar que en 2017 se han podido beneficiar de las mismas 1.258.151 personas: 116.056 personas con diversidad funcional, 792.0896 pensionistas con renta baja y 349.199 menores.

Por su parte, Carmen Montón ha señalado que «estamos garantizando la equidad en los tratamientos farmacológicos en la Comunitat Valenciana. Con estas ayudas hemos conseguido que se reduzca el abandono en un 39%, por tanto, son ayudas que están beneficiando la salud de las personas más vulnerables».

«Hemos querido que el colectivo de desempleados fuera el siguiente beneficiado ya que estas ayudas ya las reciben pensionistas, personas con diversidad funcional y menores asociados a tarjeta SIP, todos con rentas inferiores a 18.000 euros. Terminaremos 2018 con casi dos millones de valencianos y valencianas que estarán recibiendo ayudas al copago», ha afirmado Carmen Montón.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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