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Valencia

La hostelería tacha de «cacicada» la decisión del Ayuntamiento de eliminar ya la ampliación de las terrazas

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València, 1 oct (EFE).- La Coordinadora de Hostelería de los Barrios de València ha tachado de «cacicada» la decisión del Ayuntamiento de dejar sin efecto el acuerdo de ampliación de terrazas de bares y restaurantes permitida durante la pandemia, y ha anunciado un acto de protesta el próximo jueves.

En un comunicado, los hosteleros han mostrado su «frustración y malestar» tras la reunión convocada este viernes por la Concejalía de Espacio Público, que dirige Lucía Beamud, para comunicar la decisión de eliminar la ampliación de terrazas a partir del próximo 12 de octubre.

La coordinadora ha denunciado que el Ayuntamiento no les ha dado opción «a dialogar y exponer su situación antes de tomar una decisión de forma unilateral».

Ha señalado que la eliminación de las terrazas covid, cuando la Generalitat no permite todavía el 100 % del aforo interior y las distancias de seguridad limitan la capacidad de los interiores a menos del 50 %, «es precipitada y no tiene ninguna justificación».

En este contexto, la coordinadora estudia ya jurídicamente la resolución del Ayuntamiento para valorar un posible recurso ante los tribunales con el fin de impedir su aplicación.

Asimismo, ha anunciado un acto de protesta el 7 de octubre para responder a lo que considera «un atropello hacia las pymes», que consistirá en un recorrido que partirá desde distintos barrios y que confluirá en la plaza del Ayuntamiento.

El colectivo ha insistido en que las ampliaciones de las terrazas covid «siguen siendo necesarias para salvar puestos de trabajo y reactivar a pymes que aún no se han recuperado de la crisis al 100 %, tras dieciocho meses de cierres y restricciones».

Valencia

Sanidad activa un protocolo específico ante sospechas de sumisión química

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Sanidad aprueba un protocolo específico ante sospechas de sumisión química
Acceso al servicio de urgencias del hospital La Fe de València. EFE/Manuel Bruque/Archivo

València, 8 ago (OFFICIAL PRESS/EFE).- La Conselleria de Sanidad ha remitido este lunes a los departamentos de salud el nuevo protocolo de actuación del personal sanitario frente a sospecha de sumisión química, que incluye los pinchazos.

Este protocolo se suma y complementa al que ya publicó Sanidad en 2019 dirigido a la atención integral, sanitaria y judicial a víctimas de agresiones sexuales de la Comunitat Valenciana.

En el documento, de veinte folios, se expone que «la sumisión química (SQ) consiste en la administración de sustancias químicas con efectos psicoactivos a una persona, sin su consentimiento y sin su conocimiento, con fines delictivos, con el fin de modificar su estado de consciencia, su comportamiento o anular su voluntad».

Señala, además, que «en los últimos años, este fenómeno ha adquirido una notable relevancia por el incremento de los casos y su importante repercusión social y sanitaria».

En España, tras la reforma del Código Penal en 2010, el artículo 181.2 determina que se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejecuten sobre personas que se hallen privadas de sentido o de cuyo trastorno mental se abusare, así como los que se cometan anulando la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto.

Guía de buenas prácticas

Como consecuencia de la aparición de varios casos de sumisión química, la Administración General del Estado ha elaborado y publicado diferentes guías. La más reciente es la guía de buenas prácticas para la actuación forense ante la víctima de un delito facilitado por sustancias psicoactivas: intervención ante la sospecha de sumisión química.

El protocolo señala que «las sustancias empleadas en la SQ reúnen una serie de características comunes: fáciles de obtener, sustancia sin sabor, color ni olor; administrada habitualmente vía oral, mediante una inyección subcutánea o intramuscular, y excepcionalmente de forma inhalada; activa a dosis bajas, de acción rápida y de corta duración; de acción depresora o bien estimulante del sistema nervioso central; y que suele ocasionar amnesia anterógrada, sedación, confusión, efecto alucinógeno o desinhibición».

Las más habituales son sobre todo el alcohol etílico y los hipnóticos benzodiacepínicos (preferibles de vida media corta) o no benzodiacepínicos (zolpidem, zopiclona).

Otros destacados son el Gammahidroxibutirato (GHB), metanol, opioides, cannabinoides, ketamina, cocaína, derivados anfetamínicos, LSD, alfa-pvp, atropina, burundanga o escopolamina y disolventes.

Entre las actuaciones que debe completar el personal sanitario que atienda a una posible víctima de sumisión química se contempla la recogida de orina y sangre.

La sangre debe obtenerse en las primeras 48 horas tras el presunto delito para evitar la desaparición de la sustancia tóxica, y la toma de muestra se hará sin emplear alcohol u otro volátil como desinfectante.

«Se remitirá sangre venosa periférica en cuatro tubos de 5 ml, preferiblemente dos con fluoruro sódico como conservante y oxalato potásico como anticoagulante, (tubo tapón gris), y otros dos de sangre total anticoagulada con EDTA -ácido edético- para evitar la formación in vitro de GHB (tubo tapón lila)».

El protocolo incluye, además, un formulario específico para garantizar la cadena de custodia en la recogida de las muestras y su remisión a laboratorios especializados.

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