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Consumo

La pandemia incrementa un 30% la venta de plantas para balcones y terrazas

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EFE/ David Aguilar/Archivo

València, 5 may (EFE).- La pandemia está desencadenando un ‘boom’ de la jardinería en los balcones y las terrazas de los hogares de la Comunitat Valenciana, según los datos de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) y la Asociación Profesional de Flores, Plantas y Tecnología Hortícola de la Comunidad Valenciana (ASFPLANT), que han apreciado un incremento del 30 % en las ventas del sector verde.

Según han informado ambas entidades en un comunicado, las ventas se sitúan en los niveles previos a la pandemia y «ya se aproximan a los máximos históricos que había antes de la crisis inmobiliaria de 2008″.

Así, constatan “el giro de 180 grados que han experimentado los viveros valencianos a causa de la pandemia. Hace un año, en pleno confinamiento domiciliario y cierre de mercados internacionales, estaban obligados a destruir miles de plantas porque se marchitaban. Ahora, en cambio, no dan abasto a toda la demanda que existe, tanto en canales presenciales como online».

«Por precaución, pero sobre todo por la grave descapitalización que sufría el sector, en otoño no se plantó tanta planta de flor como meses después se ha visto que era necesario para atender los pedidos. Muchas empresas lo han vendido todo de manera extraordinariamente rápida y están replantando nuevo material vegetal”, han señalado.

Las restricciones de movilidad y el teletrabajo están fomentando que cada vez más personas decidan decorar con plantas sus terrazas, balcones, jardines e incluso sus nuevos lugares de trabajo en casa, motivo por el cual AVA-ASAJA y ASFPLANT explican que “el cuidado de las plantas mejora la salud física y mental, disminuye los niveles de fatiga pandémica y contribuye de manera individual a la preservación del medio ambiente».

«Las redes sociales además permiten compartir las experiencias y ampliar conocimientos en este ámbito. Estamos notando que hay mucha demanda en todas las clases de plantas, si bien destacan aquellas mejor adaptadas al interior. Además, la edad media de los clientes ha bajado en unos 10-15 años y ya resulta común en más capas de población».

El sector verde valora de forma positiva las campañas oficiales destinadas a promocionar el consumo de plantas en España, ya que “sería importantísimo que esta no sea únicamente una moda pasajera y se diluya una vez superemos lo peor de la pandemia, sino que, al igual que ocurre en otros países europeos, se mantenga como un hábito que incluye en la cesta de la compra mensual flores y plantas para el hogar. Si finalmente España se incorpora a este comportamiento saludable de mantener una presencia habitual de plantas en el ámbito doméstico, saldrá ganando tanto la sociedad como un sector tan dinámico e importante para la economía valenciana”, han concluido.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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