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Consumo

La patronal hotelera de Benidorm lamenta que los turistas británicos mantengan una cultura de la «queja falsa»

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ALICANTE, 14 Ago. (EUROPA PRESS) – El presidente de la patronal hotelera de Benidorm (Alicante), Toni Mayor, ha lamentado que se mantengan entre los turistas británicos algunos aspectos de la cultura de la queja «falsa» y de la reclamación, y en ese contexto ha englobado la denuncia de una señora de 81 años que expuso a su touroperador que había «demasiados españoles» en su hotel benidormí este verano.

En declaraciones a Europa Press, Mayor ha admitido que las quejas por problemas gastrointestinales que interponían turistas ingleses han desaparecido, si bien ha incidido en que permanece «una cultura de la queja falsa» por la que «cualquier cosa en un hotel» les sirve para exigir compensaciones. A su juicio, se trata de una manera de actuar que «costará de quitarnos de encima».

«Sí, nos hemos quitado de encima los temas más organizados como la gastroenteritis, el estómago y la comida; pero queda lo de que uno que resbala, uno que se hace una lesión fuera del hotel y se lo culpa, todos esos detalles son los que van quedando», ha relatado Mayor, que ha precisado que se trata de una «batalla» que obliga a «defenderse» de hechos que «en la mayoría de los casos son falsos, tergiversados, magnificados».

En ese sentido, ha lamentado que los hoteles están «siempre en el punto de mira» y «casualmente es siempre en el mercado británico, no tenemos problemas en los otros».

Al respecto, Toni Mayor ha subrayado que los hoteles están para «dar la cara» ante «quejar objetivas», «pero a veces la culpa es muy subjetiva y muy inducida por esa búsqueda de sacar algo de dinero, pagarse las vacaciones».

TOUROPERADORA
Preguntado por el caso de la turista inglesa que presentó la queja ante su touroperador, Toni Mayor ha lamentado que «al final, el hotel es el culpable de todo». «Hay 700 personas alojadas, a una, que a lo mejor se ha comido una hamburguesa fuera del hotel, le sienta mal y la culpa es del hotel», ha ejemplificado.

No obstante, ha opinado que, una señora de 81 años con problemas de movilidad, «quizás el hotel no era el más adecuado, pero la culpa es del touroperador o de ella por no especificar qué clase de producto necesitaba».

Sobre el lamento por la presencia de muchos españoles en el hotel, Toni Mayor ha recordado que Benidorm está muy segmentada con una playa de Levante copada por ingleses, el centro de españoles y la playa de Poniente con presencia más internacional.

PRIMERA QUINCENA DE AGOSTO
Cuestionado por la evolución de la ocupación turística en esta primera quincena de agosto que termina este miércoles, Toni Mayor ha señalado que a la espera de cerrar los últimos datos, todo apunta a que estará por debajo de los datos del año pasado. Sin embargo, sí ha resaltado que se están dando reservas de última hora.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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