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Consumo

Las fallas protagonizan una edición especial de botellas y latas de cerveza

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La marca de cerveza Amstel ha presentado la primera Edición Especial de botellas y latas inspirada en su proyecto cinematográfico “El Pelotari y la Fallera”, creado y dirigido por el cineasta Julio Medem y protagonizado por los actores Asier Etxeandia y Miriam Giovanelli, que se estrenó a principios de abril.

Valencia es el final de la ruta gastronómica que une a los protagonistas de esta historia, Mar y Unai, una chef valenciana y uno vasco con formas opuestas de entender la cocina. La tradición y vanguardia de la mejor gastronomía de ambas regiones están representadas en esta historia de amor que va fraguándose acompañada del sabor único de Amstel 100% Malta.

Ahora, la ilustradora valenciana Carla Fuentes y el gipuzcoano Iban Barrenetxea han sido los encargados de trasladar este proyecto cinematográfico a una Edición Especial de dieciséis diseños de etiquetas de botellas y cinco latas de Amstel.

Ambos comparten con los personajes sus lugares de origen y la diferencia de estilo en su expresión artística. Por un lado, Carla Fuentes firma ocho diseños centrados en elementos culturales tradicionales característicos de cada una de las regiones y de sus personajes en la ficción, en el que queda presente el recorrido gastronómico que hacen los protagonistas. Por otro lado, Iban Barrenetxea, recrea la complicidad de los actores en el momento del ensayo del guion.

Estas imágenes serán las que ilustren todas las botellas de 33 cl de Amstel en el canal de hostelería a nivel nacional y las latas disponibles en el canal de alimentación hasta finales del mes de agosto. El proyecto cinematográfico y la edición limitada están disponibles en su web.

Dos regiones históricamente ligadas a la marca

La representación de las regiones valenciana y vasca en este proyecto no es casual, sino que representa la vinculación de Amstel con las mismas. Amstel mantiene una estrecha relación con los valencianos desde hace décadas. Es la única gran marca de cerveza que se elabora en la Comunidad Valenciana, en la fábrica de HEINEKEN España en Quart de Poblet. La cervecera lleva más de 30 años colaborando con la celebración de las Fallas, así como otras celebraciones importantes de la región como las Hogueras de Alicante y en el día a día de los valencianos. El emblemático edificio Veles e Vents, un espacio concebido como un cluster gastronómico que aúna restauración, formación en gastronomía y cultura, es también muestra del compromiso de la cervecera con la región.

  Del mismo modo, su vinculación con el País Vasco está muy relacionada con Amstel Oro, una cerveza especial que tiene su origen en la tradición de los maestros cerveceros del norte de principios de siglo XX. El sabor y cuerpo de Amstel Oro la convierten en una cerveza ideal para el maridaje gastronómico. La marca patrocina el Campeonato de Pintxos de Amstel Oro, así como otras iniciativas relacionadas con la gastronomía como el Amstel Bilboro Market. La compañía también forma parte del patronato del reconocido Basque Culinary Center en San Sebastián.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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