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Cultura

Los leones del Congreso están en València

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leones del congreso valencia

Custodiando la entrada del edificio que representa la democracia española se encuentran dos majestuosos felinos de bronce.

Los leones de la escalinata del Congreso de los Diputados con su gran solemnidad e imponente planta son uno de los símbolos más famosos de nuestro país.

Los leones del Congreso de los Diputados en Valencia

Pero, ¿sabías que los leones de este edificio se encuentran en València? Así es. De hecho puede que muchos os hayáis sacado fotos junto a ellos sin saber que estabais junto a los dos leones del Congreso.

Para saber cómo han terminado en València hay que remontarse atrás en el tiempo, concretamente hasta mediados del siglo XIX cuando se decide resaltar la entrada del Palacio de las Cortes de Madrid.

En un principio se iban a colocar unas farolas pero ante el rechazo de los ciudadanos y los propios diputados, se tomó la decisión de colocar algo con más clase y fuerza.

Es entonces cuando se decide que sean dos leones los que presidan la entrada.

Para tal cometido se encarga la obra al escultor aragonés Ponciano Ponzano.

Debido al poco presupuesto con el que contaba realiza las figuras en yeso y los pinta de color bronce.

Un año más tarde de su colocación en 1852 tuvieron que ser retiradas debido a su deplorable estado.

Es en ese momento cuando se decide realizar otra pareja.

Como Ponciano pedía un presupuesto muy alto en esta ocasión para no escatimar con los materiales, finalmente se encarga la obra a José Bellver (nacido en Ávila pero de familia valenciana)

Pequeño tamaño

Pero su obra duró poco sobre los pedestales. La pequeña estatura con la que contaba las esculturas (90 centímetros de alto por 140 de largo) hacía que éstas no transmitieran la fiereza y elegancia que se buscaba.

La gente criticaba a los leones diciendo que eran canijos, que parecían perros rabiosos y pronto fueron retirados.

Y como a la tercera dicen que va la vencida y ante el temor de otro proyecto fallido, se volvió a confiar la ejecución de esta famosa pareja de felinos a Ponciano al precio que hiciera falta.

De grandes dimensiones (2’10 metros de alto por 2’20 de largo) fueron realizadas en bronce en la Fábrica de Artillería de Sevilla para lo que se emplearon cañones tomados a las tropas marroquíes por el general O´Donell en la batalla de War-Ras. Y ahí siguen desde el 26 de mayo de 1872.

Jardín de Monforte

¿Y que pasó con los leones de Bellver? La repudiada pareja de leones fue elegida para realzar la atmósfera del hermoso y romántico Jardín de Monforte de estilo neoclásico.

De ese modo, los otros leones del Congreso descansan desde el siglo XIX de forma apacible en estos delicados jardines de València, alejados del bullicio, las tensiones y los flashes que sufren a diario sus sucesores en Madrid.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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