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Las lágrimas de la reina Letizia y la emoción del rey Felipe en la partida de Leonor en Elcano

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Leonor Elcano
CASA REAL

La despedida de la Princesa Leonor desde el muelle de Cádiz ha sido uno de los momentos más emotivos y simbólicos de este comienzo de 2025. La heredera al trono ha embarcado en el buque escuela ‘Juan Sebastián Elcano’ junto a otros 75 guardiamarinas, en una travesía que forma parte de su formación militar.

Una despedida cargada de emoción

Los Reyes Felipe VI y Letizia se desplazaron hasta Cádiz para acompañar a su hija en esta importante etapa. Desde el muelle, los monarcas vivieron una jornada cargada de sentimientos, destacando el momento en el que la Reina Letizia no pudo contener las lágrimas, mientras el Rey Felipe la sostenía por la cintura en un gesto lleno de complicidad y apoyo.

El acto de despedida comenzó en el puerto gaditano, donde los guardiamarinas se reunieron con sus familias y seres queridos antes de zarpar. Los compañeros de la Princesa Leonor bajaron del buque para despedirse de sus allegados, protagonizando escenas de gran emoción. Los Reyes, sin embargo, permanecieron en la cubierta despidiéndose de su hija.

El inicio de la travesía en el ‘Juan Sebastián Elcano’

Poco antes de las 12:00 horas, el buque escuela ‘Juan Sebastián Elcano’ soltó amarras y comenzó las maniobras para abandonar el puerto de Cádiz. Desde el muelle, los monarcas y el resto de las familias se despidieron de los 76 guardiamarinas que inician esta importante experiencia formativa.

La Princesa Leonor, sonriente y visiblemente emocionada, no dejó de saludar y decir adiós con su gorra marinera, mientras el buque se alejaba del puerto. El Rey Felipe VI aprovechó para capturar ese instante especial con su teléfono móvil, inmortalizando el inicio de esta nueva etapa en la vida de su hija.

Un gesto de orgullo y emoción

El momento en que el buque escuela comenzó su travesía fue especialmente significativo. Tanto Don Felipe como Doña Letizia mostraron un gesto de orgullo y emoción al despedirse de la Princesa de Asturias. La imagen de la Reina secándose las lágrimas mientras el Rey la abraza por la cintura refleja la humanidad y cercanía de los monarcas, quienes vivieron este instante como unos padres más despidiendo a su hija en una etapa trascendental de su vida.

Tras la partida del buque, los Reyes abordaron el buque ‘Malaespina’, que acompañó al ‘Juan Sebastián Elcano’ durante un tramo del recorrido. Desde allí, continuaron observando cómo el buque escuela se adentraba en alta mar.

La formación militar de la Princesa Leonor

La travesía en el ‘Juan Sebastián Elcano’ forma parte de la formación militar que la Princesa Leonor está completando desde su ingreso en la Academia General Militar de Zaragoza. Este viaje le permitirá conocer de primera mano la vida en alta mar y las responsabilidades de la Armada Española, reforzando así su preparación como futura jefa de las Fuerzas Armadas.

El ‘Juan Sebastián Elcano’ es uno de los buques más emblemáticos de la Armada Española y cuenta con una larga tradición en la formación de oficiales y guardiamarinas. La presencia de la Princesa Leonor en esta travesía marca un hito en su preparación para asumir sus responsabilidades como heredera al trono.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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