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Los hosteleros claman contra el Plan Resiste de Puig: «Es un insulto»

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València, 11 feb (EFE).- Más de un centenar de hosteleros se han manifestado este jueves ante el Palau de la Generalitat para pedir la reapertura de sus negocios y la ampliación de las ayudas del Plan Resistir con una nueva actuación que inyecte 500 millones para un sector que, denuncian, arrastra 11 meses de restricciones y cierres.

En esta protesta organizada por la Coordinadora Empresarial del Ocio y la Hostelería, su presidente, Lalo Díez, ha destacado que no se plantean «abrir a las bravas», sino que van a «seguir con el calendario de protestas» y ha añadido que 250 empresarios ya han interpuesto demandas patrimoniales para reivindicar que si cierran sus empresas, «tienen que compensarlas».

«Vamos a pelear donde toca y como toca», en referencia a los tribunales, porque «hay gente que tiene un negocio y está yendo a pedir comida para llenar su nevera».

Díez, que ha requerido al Consell a no tomar ninguna medida sin sentarse con ellos, ha expuesto que el sector hostelero ha sido «santo y seña» de la Comunitat Valenciana y se ha preguntado si ahora, por contra, son «apestados».

Asimismo, ha incidido en que «ha llegado el momento de iniciar un plan para ‘desescalar’ con el fin de planificar la actividad de las pymes», porque, según ha criticado, «no puede ser que los negocios hayan tenido que tirar su género porque las medidas se anuncian de un día para otro».

En la sentada, en la que han utilizado cacerolas y distintos artículos de cocina para hacer ruido frente al Palau de la Generalitat.

Díez ha denunciado que el sector hostelero «se merece otro trato por parte de todos» y ha mostrado su incomprensión por el hecho de que en la Comunitat no se puedan abrir los establecimientos hosteleros y mientras, en otras regiones, sí sea posible.

«No pedimos limosna, solo que se nos compense, como en Francia, Bélgica o Alemania», ha concluido el presidente de la asociación, la cual ha demandado a nivel nacional un plan de 8.500 millones de euros y uno concreto de 500 millones en la Comunitat.

La portavoz de la plataforma, Gemma Piquer, ha expresado por su parte: «No queremos abrir de cualquier forma» y si no hay unas nuevas ayudas por valor de 500 millones, «no nos vale».

Ha pedido a los distintos alcaldes de la Comunitat, así como al president de la Generalitat, Ximo Puig, y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que les escuchen y ha dicho que no quieren «proyectos», sino ayudas directas.

Piquer ha recriminado que las ayudas del Plan Resistir son «un chiste» y que 100 millones de esas ayudas son créditos que se tienen que devolver, por lo que ha pedido un plan de rescate «digno», porque «es el sector que más dinero da al país».

Por último, ha explicado que según datos del Ministerio de Sanidad, «solo el 2 % de los contagios viene por el sector de la restauración», por lo que ha concluido que este sector «no es el culpable» y se ha preguntado «por qué se cierra a los hosteleros».

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Caixabank plantea un ERE para 8.291 empleados y el cierre de 1.534 oficinas

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EFE

Madrid, 20 abr (EFE/OP).- La crisis derivada de la pandemia del coronavirus, unido a las fusiones y los intentos de la banca por mejorar su rentabilidad en un entorno de tipos históricamente bajos, ha llevado a las entidades financieras a plantear despidos colectivos que previsiblemente afectarán a más de 18.000 empleados.

La mayor parte saldrá de CaixaBank, que ha expuesto este martes a los sindicatos su plan para reducir 8.291 empleos, el 18,7 % de su plantilla en España, además del cierre de 1.534 oficinas tras la fusión con Bankia, aunque ha mostrado su compromiso de poner en marcha un plan de recolocación que permita encontrar trabajo a todas las personas que salgan del banco.

Además de esta entidad, el BBVA acaba de empezar a negociar con los representantes de los trabajadores un despido colectivo que algunos analistas calculan que podría afectar al menos al 10 % de sus trabajadores en España, lo que supondría el recorte de unos 3.000 puestos.

De confirmarse esta cifra, solo CaixaBank y el BBVA estarían suprimiendo casi 11.300 puestos de trabajo este año de su red y sus servicios centrales en España, a los que habría que sumar unas 1.500 salidas tras la fusión de Unicaja Banco y Liberbank.

Es decir, los recortes de plantilla irían ya por los 12.800 y alcanzarían los 18.175 trabajadores si se tienen en cuenta los más de 3.500 empleados que se verán afectados por el ERE acordado a finales del pasado año por el Banco Santander y los sindicatos, y los 1.875 del ajuste previsto por el Banco Sabadell.

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