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Fallas

Los músicos valencianos regresan a las calles, con distancia y con mascarilla

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València, 31 ago (EFE).- Las Fallas de septiembre van a permitir a las bandas de música valencianas retomar los pasacalles por primera vez este año y lo viven con ilusión: han limpiado los instrumentos, han desempolvado las partituras festivas y se preparan para tocar más fuerte debido a la distancia que tienen que guardar.

«Tenemos muchísimas ganas de estar otra vez ahí, y parece que cuando pasa la banda por la calle, es un ratito de felicidad y nos saca la sonrisa a todos», explica a EFE Daniela González, presidenta de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana, tierra que cuenta con 550 sociedades musicales, 1.100 bandas y más de 43.000 músicos.

Distancia de 2 metros

La Conselleria de Sanidad, que desde el sábado pasado permite de nuevo los pasacalles y desfiles, ha establecido la condición de que los músicos estén separados dos metros entre ellos, y guarden al menos esa misma distancia con los falleros.

Además, la Federación ha recordado a las sociedades musicales que, al igual que en los conciertos, los músicos deben llevar mascarilla en todo momento -solo se la pueden bajar para tocar instrumentos de viento– y ha recomendado un mínimo de 15 músicos y un máximo de 40 para las bandas que acompañen a los actos falleros.

También ha hecho hincapié en que «se eviten al máximo posible» las concentraciones de los músicos antes y después de los actos, pues según destaca González, «hay que ser muy precavidos y no olvidar que son fiestas pero la covid sigue ahí, de forma que no puede prevalecer la fiesta sobre la seguridad y la salud».

Tocar más fuerte

La presidenta de la FSMCV admite que tocar con una separación de dos metros «va a ser más difícil», si bien desde más de un año están acostumbrados en los conciertos a hacerlo con una distancia de un metro y medio, por lo que «habrá que tocar más fuerte y ya está, seguro que las bandas se van a adaptar perfectamente».

González recuerda que entre junio y diciembre del año pasado celebraron pasacalles, pero ante la tercera ola de la pandemia de coronavirus se suspendieron y, aunque llevaban reivindicando desde marzo, cuando mejoró la situación epidemiológica, que se retomaran, no se han autorizado hasta ahora.

«Para nosotros eso ha supuesto muchas pérdidas económicas, no hemos podido acompañar a procesiones ni comuniones este año», lamenta la presidenta de la FSMCV, quien explica que, para no perder subvenciones de los ayuntamientos, han llegado a celebrar «pasacalles estáticos, plantados en la calle» sin moverse.

Caída de las contrataciones

En estas Fallas especiales, muchísimas comisiones solo han contratado a las bandas de música para la Ofrenda de flores, cuando en unas «Fallas normales» se las solía contratar para varios actos de toda la semana grande, como la despertà, la recogida de premios o los pasacalles por los barrios.

«Cada comisión ha actuado en función de su presupuesto: todas han contratado la Ofrenda, y luego las hay que han contratado tres o siete actos, es muy variado», explica González, quien recuerda que en esta ocasión la despertà es estática o a la recogida de premios solo van a ir las falleras mayores y los presidentes en muchos casos, por lo que prescinden de las bandas.

Según explica, en unas Fallas como las de antes de la pandemia las contrataciones de las bandas de música podían suponer «cinco millones de euros en una semana», importe que ahora, dice, se ha reducido a «un millón de euros como mucho, y a lo mejor me estoy pasando», pues se han reducido los actos y hay muchas localidades que han pospuesto la fiesta.

«El Fallero» no fallará

Lo que sí será como siempre es el repertorio musical de estos días, una banda sonora formada por los típicos pasodobles falleros y festivos en los que, si bien cada banda utiliza los suyos, ‘El Fallero’ «no fallará», ni tampoco ‘Paquito el Chocolatero’, asegura González.

Reivindica que el de la Comunitat Valenciana fue el primer colectivo en contar, en junio del año pasado, con un protocolo para la celebración de conciertos y pasacalles, de manera que fue «un espejo en el que mirarse» para otras autonomías, pero lamenta que este año no hayan podido desfilar por la calle, algo que sí se hace «en Andalucía y poco más».

Por ello, estas Fallas de septiembre, en las que no están permitidas verbenas ni discomóviles, suponen la «puesta de largo» para los pasacalles de 2021 en la Comunitat Valenciana y los músicos «están contentos» de volver a las calles y dar «alegría» a la gente, con la confianza de que después de quemar los monumentos se pueda «volver a la normalidad cuanto antes».

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Fallas

GALERÍA| Así es el armario de indumentaria de Lola Cañadas Jordá, Fallera Mayor Infantil 2026 de San Vicente-Periodista Azzati

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Lola Cañadas Jordá, Fallera Mayor Infantil de la Falla San Vicente–Periodista Azzati, ha conquistado corazones no solo por su dulzura, sino también por una indumentaria fallera cargada de historia, tradición y emoción familiar.

Desde el pasado mes de abril comenzó a formarse el armario oficial de la pequeña, en un proyecto cuidado al detalle por Amparo Fabra Indumentaria, donde cada tejido, cada metal y cada complemento han sido seleccionados con mimo.


Un inicio lleno de memoria: las faldas de su abuela

Lola llegó al atelier con dos faldas muy especiales que habían pertenecido a su abuela, convirtiendo el proceso en una experiencia profundamente emotiva.

Falda color barquillo de Garín

La primera pieza, tejida en los históricos telares de Garín 1820, luce un fondo color barquillo con delicados motivos florales.

Se combinó con:

  • Justillo del mismo tono, con patronaje del siglo XVIII

  • Envarado interior y cierre con cordones

  • Manteletas de batista rematadas con cadeneta en oro

  • Aderezos y peinetas familiares

Un conjunto clásico que respira tradición valenciana.


El diseño “Támesis”: elegancia en aguamarina

Entre los tejidos elegidos destaca el dibujo “Támesis”, en tono aguamarina con trama en crema y oro champagne.

Se completó con:

  • Manteletas de batista y oro

  • Jubón del siglo XVIII llevado por dentro, al modo del siglo XIX

  • Mangas rectas y botonadura en manzanilla en oro

Una combinación que fusiona épocas con gran equilibrio estético.

Falda “Plumas” de Rafael Catalá

La segunda falda, denominada “Plumas”, procede de los antiguos telares de Rafael Catalá.

Con fondo gris, se acompañó de:

  • Jubón oro con patronaje del siglo XVIII y varillaje interior

  • Manteletas de batista en oro antiguo y encaje

  • Aderezos y peinetas también familiares

El resultado es un traje elegante y cargado de simbolismo.


El traje de huertana: versatilidad y artesanía

En el armario de Lola no falta el tradicional traje de huertana, compuesto por:

  • Brial de moaré en color doré con volante de encaje

  • Jubón negro con motivos florales

Como detalle innovador, las mangas se desmontan mediante cintas, permitiendo transformar la prenda en justillo y lucir camisa con encajes.

La peineta, elaborada artesanalmente por Pua Artesanía, incorpora la inicial de Lola. El conjunto se completa con:

  • Abanico pintado a mano por Ana Muñoz

  • Manteletas heredadas de su tía abuela

Al no incorporar metal en el tejido, permite combinar tanto en oro como en plata.


La seda estrecha “Aitana”: emoción y simbolismo

Uno de los capítulos más especiales fue la creación de la seda estrecha dibujo “Aitana”, nacida de una muestra rescatada de la DANA, lo que le otorga una fuerte carga simbólica.

Cada detalle fue estudiado minuciosamente:

  • Ajuste de proporciones florales

  • Selección individual de tramas

  • Urdimbre en rojo Valentino

Se acompañó de manteletas de seda con encaje de Artesanía Viana y, para esta ocasión, Lola estrenó un aderezo de Dalmau.

 


El traje de la exaltación: tradición “a l’antiga”

Para la exaltación se confeccionó un traje con patronaje del siglo XIX, montado “a l’antiga”.

La seda elegida fue el dibujo “Lidón”, trabajado con un nivel de detalle excepcional:

  • Urdimbre en color fresia

  • Oro de matiz antiguo cuidadosamente seleccionado

  • Motivo floral equilibrado y elegante

Las manteletas, bordadas sobre tul con hilo de oro por Hijas de Carmen Esteve, aportan ligereza y riqueza.

Las peinetas, repujadas a mano por Pua Artesanía, rinden homenaje a su bisabuelo Vicente Cosí, artista fallero. El aderezo familiar de racimo se completa con collar y pulsera de vueltas de perlas de Peris y Roca.


Un armario con alma fallera

Cada uno de los trajes de Lola Cañadas Jordá refleja no solo la excelencia de la indumentaria valenciana, sino también el valor de la herencia familiar y el respeto por la tradición.

La indumentaria de la Fallerita Mayor Infantil de la Falla San Vicente–Periodista Azzati se convierte así en un homenaje a generaciones pasadas, donde técnica, artesanía y emoción se entrelazan para dar forma a un armario único y lleno de historia.

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