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Los niños ya pueden escribir online sus cartas a los Reyes Magos

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Los niños ya pueden escribir online sus cartas a los Reyes Magos

Los niños y niñas de Valencia ya pueden escribir sus cartas a los Reyes Magos a través de la web www.javenenelsreis.com

Las cartas se distribuirán en las escuelas infantiles municipales, bibliotecas y en las dependencias de las pedanías

· La web ofrece juegos interactivos que permiten crear villancicos, tarjetas de Navidad y personalizar un personaje navideño

· La iniciativa está coordinada desde el Gabinete de Normalización Lingüística del Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha de nuevo este año la campaña Ja venen els reis, una herramienta de promoción del valenciano de carácter lúdico y participativo que gira en torno a la tradición de los Reyes Magos.

La iniciativa está coordinada desde el Gabinete de Normalización Lingüística del Ayuntamiento en colaboración con el Ayuntamiento de La Pobla de Vallbona, y participan en ella más de 30 municipios de la provincia, así como la Diputación de Valencia.

Se trata de una actividad lúdico-formativa con más de 25 años de existencia y que se lleva a cabo en dos ámbitos: por un lado, se distribuyen cartas impresas a los Reyes, que los niños y niñas pueden rellenar y enviar por correo, y que se van a distribuir en las bibliotecas municipales, escuelas infantiles municipales, pedanías de la ciudad, y desde la Delegación de Fiestas. En total, el Ayuntamiento de Valencia distribuirá 7.400 ejemplares de las cartas impresas a color.

Y, por otro lado, está la web www.javenenelsreis.com, un espacio digital interactivo y asequible, en el que los peques de la casa pueden encontrar numerosas actividades para realizar.

La web, que arrancó en el año 2021, actualiza cada año su contenido y funcionalidad, y llega más allá de la participación en la campaña a través de la carta impresa.

Al entrar en la web, se invita al usuario a elegir a su Rey Mago favorito y a conocer el carácter y las preferencias de cada uno de ellos: Melchor, el más goloso, y amante de los animales; Gaspar, aficionado a la lectura, a la música y a los videojuegos; y Baltasar, el deportista y entusiasta de la naturaleza. La carta a los Reyes arranca con la tradicional descripción del comportamiento del niño o niña que la redacta: “este año me he portado com un angelet, de categoria, així aixà, o com un dimoni”.

La regla de los cuatro regalos

Además de pedir los tradicionales regalos, se invita también las familias a que sigan la llamada ‘regla de los 4 regalos’, una iniciativa dirigida a educar a la infancia en valores. Consiste en que las peticiones a los Reyes Magos incluyan cuatro categorías diferenciadas: en primer lugar, algo que los niños realmente deseen; luego, algo que sirva para llevar (ropa, zapatos, complementos…); también algo para leer; y, finalmente, algo que realmente necesiten.

Además, también se les invita a que pidan mejoras para su ciudad “desde la voluntad de crear comunidad”, tal como explican los promotores de la campaña. Así, en la carta se puede hacer una petición especial para, por ejemplo, “cuidar a nuestros mayores”, o “fomentar el respeto hacia todas las personas”, entre otras. Una vez redactada la carta, se puede enviar online a los Reyes Magos.

La web también incluye tres juegos interactivos y descargables, titulados

“Ahora llevas tú la corona”

“Crea tu villancico”

“”Pinta tu tarjeta de Navidad”.

También la puedes descargar aquí:

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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