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Los 3 principales riesgos de conectarse al WiFi gratis

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los riesgos de conectarse al WiFi gratis
Una persona graba unas imágenes con su móvil. EFE/Archivo

La Comisión Europea quiere llevar el ‘wifi’ a áreas en donde no existe todavía una oferta privada o pública similar de conexión inalámbrica de alta calidad.

Sin embargo, para que una buena noticia no se convierta en una mala experiencia, Alberto Ruiz Rodas, ingeniero presenta para España y Portugal de Sophos, líder global en seguridad para protección de redes y endpoints, ofrece información sobre los 3 principales riesgos y aporta sus recomendaciones a tener en cuenta.

Los riesgos de conectarse al WiFi gratis

  • Las «supuestas» redes gratuitas.

Cualquiera puede crear una red WiFi y llamarla igual que la red que ya conocemos.

Esto provocará que, de haber conectado con anterioridad a la red inalámbrica gratuita, allá donde un atacante cree una wifi con el mismo nombre, nuestro terminal conectará automáticamente sin ni siquiera preguntarnos.

Esto generará un riesgo, pues dicha wifi maliciosa podría usarse para robarnos información, atacar nuestro terminal, obtener nuestros datos, entre otras actividades ilícitas.

De ahí que desde Sophos no recomendemos conectarse a este tipo de redes y, de tener que hacerlo, inmediatamente una vez usada, la borremos de la lista de redes WiFi conocidas.

  • Los espías.

En redes wifi públicas (o en sus réplicas por parte de atacantes) es posible espiar el tráfico de otros usuarios, pues, generalmente, no disponen de medidas de seguridad para detectar usuarios realizando estas prácticas maliciosas, por lo que puede ocurrir que la persona que está en la mesa de al lado, esté analizando y manipulando nuestro tráfico.

La recomendación de Sophos es, siempre que se use una red WiFi pública, usar un sistema de cifrado extremo a extremo (VPN), las cuales podemos encontrar en la tienda de apps con costes de suscripción económicos.

Esto garantizará que no nos podrán espiar el tráfico ni, sobre todo, manipularlo.

  • Las aplicaciones.

En las WiFis públicas, un atacante podría manipular nuestra navegación para cambiar parámetros de las webs a visitar, donde podría, por ejemplo, inyectar anuncios y ventanas emergentes.

Un ataque muy común es hacer una ventana emergente que nos pide actualizar nuestro terminal, requiriendo para ello la instalación de una app fuera del repositorio oficial.

Este tipo de apps, incluso aunque requieran pocos permisos, podrían proporcionar acceso total a nuestro dispositivo.

Nunca deberemos hacer clic en este tipo de notificaciones, ni tampoco instalar nunca nada desde fuentes terceras o desconocidas.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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