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Los riesgos de las pestañas magnéticas

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Los riesgos de las pestañas magnéticas
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Las pestañas magnéticas están empezando a desplazar a las tradicionales pestañas postizas. Básicamente, porque no precisan de un pegamento que ralentiza y complica su colocación. No obstante, es recomendable ser precavidos, tanto en su uso como en su conservación, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Las hay de dos clases: las de tipo sándwich, que se intercalan entre cada línea de pestañas, y las que se colocan sobre un delineador magnético con óxido de hierro que va a permitir que se adhieran los imanes. Los dos tipos llevan una pequeñas barras magnéticas a lo largo de la línea de las pestañas. Y aunque en ambas la ausencia de pegamentos y la comodidad son puntos a su favor, no están exentas de riesgos: irritaciones, reacciones alérgicas, infecciones, caída de las pestañas naturales por tracción, orzuelos, etc.

Por ello, antes de usarlas, OCU recomienda lavarse bien las manos. Y, una vez puestas, estar atento a cualquier irritación o reacción alérgica, en cuyo caso habría que retirarlas inmediatamente. A la hora de quitarlas, si son de tipo sándwich, conviene separarlas suavemente para no arrancar sin querer las pestañas naturales; si van con delineador magnético, hay que usar un desmaquillador de ojos y dejar que se desprendan de forma natural.

Se trata, en ambos casos, de pestañas reutilizables, por lo que deben lavarse con jabón suave después de cada uso (y no deben compartirse). Recuerde que el delineador magnético, una vez abierto, tiene fecha de caducidad, que suele ser de seis meses. En cualquier caso, no deben usarse a diario, hay que dejar descansar a las pestañas naturales. Y obviamente, si el ojo ya está irritado, no deben usarse; pero tampoco un delineador de ojos o una máscara de pestañas.

Los riesgos de las pestañas magnéticas

Las pestañas magnéticas son un tipo de pestañas postizas que se adhieren mediante imanes en lugar de pegamento. Aunque son populares por su facilidad de uso, también presentan algunos riesgos potenciales. Aquí hay algunos de los posibles riesgos asociados con las pestañas magnéticas:

  1. Alergias y Sensibilidades: Algunas personas pueden desarrollar alergias o sensibilidades a los materiales utilizados en las pestañas magnéticas, como el metal utilizado en los imanes. Esto puede resultar en irritación, picazón o enrojecimiento en los párpados.
  2. Daño a las Pestañas Naturales: El proceso de aplicar y quitar las pestañas magnéticas puede causar daño a las pestañas naturales si no se hace con cuidado. El ajuste incorrecto o la eliminación brusca pueden llevar a la rotura de las pestañas naturales.
  3. Desplazamiento y Deslizamiento: Las pestañas magnéticas pueden desplazarse o deslizarse durante el uso, especialmente si no se aplican correctamente. Esto puede resultar incómodo y puede requerir ajustes constantes.
  4. Pérdida de Imanes: Los imanes en las pestañas magnéticas pueden perder fuerza con el tiempo, lo que puede llevar a una sujeción menos efectiva. Esto puede hacer que las pestañas se caigan fácilmente y, en algunos casos, perder las pestañas magnéticas por completo.
  5. Molestias Visuales: Algunas personas encuentran que las pestañas magnéticas pueden causar molestias visuales, como visión borrosa o interferencia con la visión periférica, especialmente si las pestañas son demasiado largas o voluminosas.
  6. Incomodidad y Pesadez: Las pestañas magnéticas pueden sentirse más pesadas en comparación con las pestañas postizas tradicionales debido a la presencia de imanes. Esto puede resultar incómodo, especialmente para personas que no están acostumbradas a llevar pestañas postizas.

Para minimizar estos riesgos, es importante seguir las instrucciones de aplicación y eliminación proporcionadas por el fabricante, elegir productos de calidad y, si es necesario, consultar con un profesional de la belleza para obtener asesoramiento sobre su uso seguro. Además, si experimentas irritación persistente, es recomendable dejar de usar las pestañas magnéticas y buscar atención médica si es necesario.

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Adelgazar no basta contra el lipedema: la ciencia ya sabe qué alivia el dolor

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Alexo Carballeira

El cirujano plástico Alexo Carballeira presentó en el 48.º Congreso de la Sociedad Europea de Linfología, celebrado en el Hospital La Fe de Valencia, un protocolo en tres pasos para el tratamiento del lipedema en mujeres con obesidad o después de una cirugía bariátrica, pocas semanas después de que The Lancet publicara el primer gran ensayo aleatorizado sobre liposucción en lipedema.

El lipedema no tiene cura, pero sí tratamiento. Adelgazar, con dieta, fármacos o cirugía bariátrica, puede mejorar el dolor y el volumen, pero no hace desaparecer esta enfermedad crónica del tejido graso, que afecta casi exclusivamente a mujeres. Hoy, la cirugía es la medida más eficaz por sí sola, aunque no siempre elimina el dolor por completo. Así lo expuso el cirujano plástico Alexo Carballeira Braña, director médico de Lipedema Advanced Care, ante especialistas de toda Europa reunidos en Valencia.

¿Qué es el lipedema?

El lipedema, conocido también como síndrome de la grasa dolorosa, es una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anormal y desproporcionada de tejido adiposo que afecta principalmente a las extremidades inferiores —desde las caderas hasta los tobillos— y que también puede aparecer con frecuencia en los brazos.

Suele presentarse de manera simétrica y puede provocar dolor espontáneo o a la palpación, hipersensibilidad, sensación de pesadez, inflamación y limitaciones en la movilidad.

Una de las características clínicas del lipedema es que la pérdida de peso no siempre produce una reducción proporcional de las zonas afectadas ni hace desaparecer necesariamente sus síntomas. Por este motivo, puede coexistir con la obesidad, pero ambas condiciones son diferentes y requieren un diagnóstico y un abordaje específicos.

Actualmente, el lipedema no tiene cura, aunque existen tratamientos conservadores y quirúrgicos dirigidos a aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y controlar su evolución.

La liposucción para el lipedema, respaldada por The Lancet

La presentación se produce pocas semanas después de que The Lancet publicara el ensayo alemán LIPLEG, realizado con 410 mujeres y considerado el mayor ensayo multicéntrico aleatorizado llevado a cabo hasta ahora para comparar directamente la liposucción con el tratamiento conservador del lipedema.

A los doce meses, aproximadamente el 68 % de las pacientes sometidas a liposucción alcanzó una reducción clínicamente relevante del dolor, frente a aproximadamente el 8 % de las pacientes que recibieron únicamente tratamiento conservador.

El estudio también mostró una mayor mejoría de la calidad de vida en el grupo sometido a cirugía.

La intervención quirúrgica, sin embargo, presentó una mayor frecuencia de efectos adversos, por lo que su indicación debe individualizarse y realizarse después de una adecuada valoración médica.

Lipedema y obesidad: el orden del tratamiento importa

Carballeira defiende un abordaje secuencial cuando el lipedema aparece asociado a obesidad.

Primero, tratar la obesidad mediante alimentación, ejercicio y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico o cirugía bariátrica. Después, abordar específicamente el tejido afectado por el lipedema. Y, finalmente, tratar el exceso de piel que pueda persistir después de una pérdida importante de peso.

«Tratar la obesidad no es tratar el lipedema. Si se invierte el orden, una intervención puede comprometer o dificultar la siguiente», explica Carballeira.

Este enfoque pretende no solo mejorar el resultado de cada procedimiento, sino planificar desde el principio todo el proceso reconstructivo y de contorno corporal de la paciente.

¿Qué es la cirugía bariátrica?

La cirugía bariátrica engloba diferentes procedimientos quirúrgicos destinados al tratamiento de la obesidad y cuyo objetivo es conseguir una pérdida de peso significativa y mantenida en pacientes seleccionados.

Estas intervenciones modifican distintos aspectos del aparato digestivo y del metabolismo con el objetivo de facilitar la pérdida de peso y mejorar las enfermedades asociadas a la obesidad.

Tras una cirugía bariátrica y una pérdida importante de peso pueden aparecer excesos de piel y flacidez en diferentes zonas del cuerpo que posteriormente pueden requerir cirugía plástica reparadora o de contorno corporal.

En las mujeres que además presentan lipedema es especialmente importante diferenciar la grasa relacionada con la obesidad del tejido afectado por la enfermedad. La pérdida de peso puede reducir de manera importante la grasa corporal y el volumen de las extremidades, pero no supone por sí sola un tratamiento específico del lipedema y algunos síntomas pueden persistir.

Carballeira considera por este motivo recomendable descartar la presencia de lipedema antes de realizar cirugía por exceso cutáneo en mujeres que han sufrido grandes pérdidas de peso.

El cirujano recuerda además que la cirugía no debe entenderse como un tratamiento aislado.

«La fisioterapia, la compresión, el ejercicio y, sobre todo, mantener una alimentación saludable siguen formando parte del abordaje global. La cirugía puede reducir de forma muy importante los síntomas, pero el tratamiento del lipedema debe entenderse de manera integral», señala.

Lipedema en los brazos, el gran olvidado

En su comunicación sobre el tratamiento del lipedema de los brazos, Carballeira recordó que esta localización continúa infradiagnosticada.

En una encuesta estadounidense realizada a 707 mujeres con lipedema, aproximadamente siete de cada diez comunicaron afectación de los brazos, lo que demuestra que no se trata de una localización excepcional.

Carballeira es autor de The Advanced Care Study (IJERPH, 2023), realizado sobre 969 pacientes españolas con lipedema. El estudio mostró que la cirugía era el tratamiento individual que obtenía una mayor mejoría percibida, mientras que la combinación de tratamiento quirúrgico y medidas conservadoras alcanzaba los mejores resultados globales en calidad de vida.

Sobre el Dr. Alexo Carballeira

Alexo Carballeira Braña es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, formado vía MIR en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y máster internacional en Microcirugía Reconstructiva.

Ha ampliado su formación en centros internacionales de referencia, entre ellos el Instituto Ivo Pitanguy, en Brasil; centros especializados en microcirugía reconstructiva en Taiwán; y el Hospital Universitario de Tokio, en Japón, donde realizó formación específica en supramicrocirugía linfática aplicada al tratamiento del linfedema.

Es fundador y director médico de Lipedema Advanced Care y AC Cirugía Plástica, en Valencia.

Es autor de The Advanced Care Study, estudio sobre la situación del lipedema en España publicado en 2023 e indexado en PubMed, y dirige el Fellowship Lipedema AC, un programa de formación especializada para cirujanos que incluye formación teórica y cirugía en directo.

Es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) y del Grupo Español de Linfología.

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