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Los valencianos, los que más se divorcian y se separan en España

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VALÈNCIA, 12 Dic. (EUROPA PRESS) – La Comunitat Valenciana es la autonomía en la que más disoluciones matrimoniales se produjeron durante el tercer trimestre de 2018, según los datos recogidos por el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, y de los que ha informado el Tribunal Superior de Justicia en un comunicado. En total, en este periodo se registraron 2.695 divorcios y 125 separaciones.

El informe pone en relación las demandas de disolución matrimonial del total del año con la población por territorios a 1 de enero de 2018. El mayor número de demandas de disolución por cada 10.000 habitantes se ha dado en la Comunitat Valenciana, con 5,7; seguida de Andalucía y Canarias, con 5,1; Islas Baleares, con 5; y Galicia, con 4,9. La media nacional es de 4,7 disoluciones matrimoniales por cada 10.000 habitantes.

Entre julio y septiembre de este año se produjeron 2.695 divorcios y 125 separaciones en la Comunidad Valenciana. Las 1.570 demandas de divorcio consensuado registradas en el tercer trimestre de este año suponen una reducción del 6,3 por ciento respecto de las presentadas en el mismo trimestre de 2017.

Por otra parte, los divorcios no consensuados experimentaron un incremento interanual del 13,6%, al registrar 1.125 demandas, frente a las 990 del tercer trimestre de 2017.

Por el contrario, las 72 separaciones consensuadas de 2018 suponen un 7,7% menos que el año anterior, mientras las 53 separaciones no consensuadas coinciden con la cifra de demandas presentadas en el tercer trimestre de 2017, por lo que no experimentan ninguna evolución.

Por provincias, en Valencia se presentaron 1.457 demandas de divorcio, tanto contenciosos como mutuo acuerdo y 74 de separación, tanto consensuados como no consensuados. En Alicante fueron 931 demandas de divorcio y 33 de separación, mientras que en Castellón se registraron 307 divorcios y 18 separaciones.

Por otra parte, las demandas de nulidad presentadas en los tres meses analizados ascienden a cuatro en toda la Comunitat, lo que supone un descenso del 42,9%, frente a las siete registradas en el mismo periodo de 2017.

Las demandas de modificación de medidas consensuadas han mostrado un aumento interanual del 33,5% en el tercer trimestre de 2018 respecto del mismo periodo del 2017, al pasar de 221 a 298. Por el contrario, las modificaciones de medidas no consensuadas se redujeron un 4,2%, con 801 demandas en 2018, frente a las 836 de 2017.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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