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Los lugares favoritos de los españoles para tener sexo 

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La intimidad y los espacios elegidos para practicar sexo en España revelan las preferencias y hábitos de la población. Según el XII Barómetro de Control, realizado mediante 2.000 entrevistas y publicado este miércoles, los lugares favoritos de los españoles para tener sexo van desde la comodidad del hogar hasta escenarios más atrevidos.

Los espacios más excitantes según los españoles

Los resultados del estudio destacan que los españoles priorizan la comodidad y la privacidad al elegir sus lugares favoritos:

  1. La cama: Es la opción más popular, con un 80 % de las preferencias.
  2. El sofá: Elegido por el 45 % de los encuestados, combina comodidad y espontaneidad.
  3. La ducha o bañera: Con un 32 %, es ideal para quienes buscan un toque de sensualidad en su rutina diaria.

Además, algunos prefieren escenarios más arriesgados y fuera de lo común:

  • El agua (26 %), como playas, piscinas o jacuzzis.
  • El coche (21 %), destacando por su privacidad relativa y el factor aventura.
  • La encimera de la cocina (20 %), una opción audaz y creativa.

¿Con qué frecuencia tienen sexo los españoles?

El barómetro también analiza la frecuencia de las relaciones sexuales en España. Los resultados revelan que una gran parte de la población desearía tener más sexo:

  • 60 % preferiría aumentar la frecuencia de sus encuentros íntimos.
  • Solo un 2 % practica sexo a diario, mientras que un 21 % quisiera hacerlo cada día.
  • 27 % lo practica una vez a la semana, y otro 27 % entre dos y tres veces por semana.

¿Cuándo prefieren los españoles tener sexo?

El fin de semana se posiciona como el momento favorito para las relaciones íntimas. Un 57 % aprovecha los días de descanso para disfrutar más de su vida sexual. En contraste, el invierno es la época menos activa, ya que solo un 17 % señala que tiene más sexo durante los meses fríos.

Factores que influyen en la vida sexual

El estudio pone de manifiesto cómo la rutina diaria, el estrés y las estaciones del año influyen en la actividad sexual. Además, subraya la importancia de la comunicación en pareja para explorar nuevos espacios y mejorar la frecuencia de las relaciones.

Conclusión: La importancia de diversificar y disfrutar

Aunque la cama es el lugar favorito, las opciones como el sofá, el agua o incluso el coche demuestran que la creatividad y la comodidad van de la mano en la vida sexual de los españoles. Diversificar los espacios y priorizar el tiempo para la intimidad son clave para una vida sexual plena y satisfactoria.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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