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Salud y Bienestar

Margarita del Val avisa sobre cómo será la próxima pandemia tras el coronavirus

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Margarita del Val avisa sobre cómo será la próxima pandemia tras el coronavirus

«Ahora mismo no se puede pensar en una próxima pandemia causada por algo que se transmita por el agua ni por los alimentos, porque sería una epidemia local, sin embargo nos puede volver otra por el aire» ha señalado Margarita del Val, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sobre cómo llegará la próxima crisis sanitaria tras el coronavirus.

En una ponencia de la I Cumbre Internacional de Gestión de Pandemias organizada por la Policía Local de Valencia la viróloga afirmó que el Covid-19 ha demostrado que el mecanismo de transmisión es por el aire y que, por ende, «hay que aprender a limpiarlo».

«Yo no tengo que filtrar mi aire cuando lo tengo que respirar al igual que no filtro mi agua cuando la tengo que beber. Si no comparto mi vaso con todo el mundo en un restaurante, tampoco tengo que compartir mi aire con todos los que están en una habitación cerrada», explicó indicando que el aire limpio debe ser un derecho exigible.

Además Margarita del Val apuntó que «en el siglo XIX se aprendió con las epidemias del cólera que el agua de beber tiene que estar perfectamente separada de las aguas residuales y que al potabilizar el agua se evitan muertes y se ha elevado la esperanza de vida».

Del Val insistió en que para lograr esta meta se debe llevar a cabo una instalación generalizada de medidores de CO2 que permitan saber cuándo hay riesgo de contagio, como se ha hecho en colegios y universidades. Asimismo, reclamó una normativa estatal para garantizar un aire limpio que además evitaría tener que abrir permanentemente las ventanas con el consiguiente gasto energético.

«Cada vez hay más edificios inteligentes enfocados a ahorrar energía, pero cada vez menos saludables para la transmisión de enfermedades respiratorias», replicó.

Cuarta dosis contra el Covid, necesaria

La viróloga aprovechó para repasar la actualidad en relación al control de la pandemia del coronavirus, de la que remarcó la percepción de estar en un «momento difícil» ante la «falta de datos y «porque no sabemos qué va a pasar».

Del Val vaticinó que con la llegada del otoño y del invierno, sobre todo de cara a las próximas fiestas de Navidad, «con nuestro comportamiento habitual, nos contagiaremos más de todas las enfermedades respiratorias, incluida el Covid».

Motivo por el que se mostró partidaria de administrar una cuarta dosis generalizada si fuera necesaria, pero solo con una vacuna nueva que proteja contra las últimas variantes como Ómicron, como las que está evaluando durante los primeros meses de este año la Agencia Europea de Medicamentos.

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Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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