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Mónica Oltra pide evitar desplazamientos no imprescindibles y reducir la vida social

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La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, ha pedido reducir los desplazamientos «al mínimo» en la Comunitat Valenciana y evitar los que no sean «imprescindibles», así como intentar «tener un poquito menos de vida social», dada la curva actual de la pandemia de coronavirus.

Oltra se ha pronunciado así en la rueda de prensa posterior al pleno del Consell de este viernes, donde se le ha preguntado si la situación epidemiológica de la Comunidad de Madrid puede afectar a la Comunitat por los desplazamientos entre ambos territorios: «Sí que es recomendable, en el momento de la curva en el que estamos, porque no son las condiciones epidémicas del 1 de julio, reducir los desplazamientos al mínimo, no solo de Madrid a aquí sino en general, hay que ser muy cuidadosos».

Evitar desplazamientos que no sean «imprescindibles», cumplir las medidas generales de prevención, como el lavado de manos, el uso de mascarilla, la ventilación y la distancia social, e intentar «tener un poquito menos de vida social», algo que sabe que es «complicado», pero hay que «ser muy cautelosos» hasta que haya una salida de la pandemia.

La vicepresidenta ha explicado que el Consell está más «preocupado y ocupado» en la gestión de la pandemia en este territorio que por «meter el dedo en el ojo al vecino», si bien ha admitido que la afectación de la covid-19 en la Comunidad de Madrid «desgraciadamente es muy grande», por lo que seguro que también preocupa a sus gobernantes.

Oltra ha indicado que espera que la intervención del Gobierno de España sirva no solo para preservar la salud de los madrileños, «que ya tienen bastante con lo que tienen», sino del resto del territorio, y ha destacado que el refuerzo que se ha hecho del sistema sanitario valenciano está pensado en mejorar la calidad de los valencianos, «no porque puedan venir de otros lugares».

Sobre las restricciones de movilidad, Oltra ha defendido que en la Comunitat, cuando ha hecho falta hacerlo en una población porque se ha «disparado» el contagio comunitario, así se ha hecho.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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