Síguenos

PORTADA OFFICIAL PRESS

Así era Pablo, el maquinista de Alvia, de 27 años que falleció en el accidente de trenes de Adamuz

Publicado

en

maquinista fallecido Adamuz
Imagen de Pablo B., el maquinista fallecido en el accidente ferroviario. Sur

A Pablo le quedaban apenas 10 minutos para bajarse del tren

Pablo B., maquinista de Renfe de 27 años, es uno de los tres trabajadores ferroviarios que perdieron la vida en el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Ingeniero de formación y con una prometedora carrera profesional, estaba a punto de terminar su turno cuando ocurrió la colisión que le costó la vida.

Según relatan sus compañeros, a Pablo le quedaban “diez minutos mal contados” para bajarse del tren Alvia que conducía. Su relevo estaba previsto en la estación de Córdoba, desde donde otro maquinista debía continuar el trayecto hasta Huelva.

Una carrera corta, pero marcada por el compromiso

Pese a su juventud, Pablo gozaba de una excelente reputación profesional dentro del cuerpo de maquinistas. Estaba adscrito a la residencia de Cerro Negro (Madrid), aunque anteriormente había trabajado en el servicio de Rodalies de Cataluña.

En Renfe, el concepto de “residencia” se refiere a una adscripción territorial operativa, no necesariamente al lugar de residencia personal. En esta línea concreta, los maquinistas realizan el trayecto Madrid–Córdoba, donde son relevados por un compañero que continúa hasta Huelva.

La noche del 18 de enero, Pablo iba al frente del Alvia que impactó contra varios vagones de un tren Iryo descarrilado a su paso por Adamuz. Salió despedido y murió en el acto.

“Estaba a punto de terminar su jornada”

Sus compañeros no ocultan la conmoción por las circunstancias del accidente. “Su viaje debía haber terminado en Córdoba”, explican. Tras el relevo, Pablo habría regresado a Madrid al día siguiente, como marca el habitual sistema de rotación del servicio.

El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria, especialmente tras conocerse que en la zona de Adamuz se habían registrado numerosas incidencias en los últimos años.

El impacto en su familia y su barrio

La tragedia estuvo marcada además por una cruel coincidencia: su madre, Romi, profesora jubilada, se encontraba de vacaciones en Egipto cuando ocurrió el siniestro. Madre e hijo eran muy conocidos en el barrio madrileño de Ondarreta, donde residían.

El Ayuntamiento de Alcorcón decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven maquinista. “Las banderas ondearán a media asta y se suspende la agenda pública”, anunció la alcaldesa, Candelaria Testa.

Más allá del ferrocarril: su pasión por la fotografía

Además de su vocación ferroviaria, Pablo tenía otra gran pasión: la fotografía. Desde niño, capturaba imágenes con su cámara compacta, muchas de las cuales compartía en redes sociales. Para quienes le conocían, era un joven discreto, sensible y comprometido con su trabajo.

Su fallecimiento se suma a una lista de víctimas que ha dejado una profunda huella en la sociedad y en el sector ferroviario, aún a la espera de que se esclarezcan completamente las causas del accidente.

 

Puedes seguir toda la actualidad visitando Official Press o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram y también puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

PORTADA OFFICIAL PRESS

Detectan marcas de vía rota en los cinco primeros vagones del Iryo y en trenes que pasaron antes por Adamuz

Publicado

en

La investigación del grave accidente ferroviario de Adamuz, que ha causado 42 víctimas mortales, ha dado un nuevo giro tras confirmarse la presencia de marcas compatibles con una vía dañada en los cinco primeros vagones del tren Iryo descarrilado y en otros convoyes que circularon previamente por el mismo tramo.

Así lo ha confirmado este martes el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien ha señalado que al menos “dos o tres trenes” que pasaron antes del siniestro presentan marcas similares a las detectadas en los bogies del Iryo accidentado.

¿Había un objeto en la vía o la vía estaba rompiéndose?

En declaraciones a Telecinco, Puente ha explicado que la principal incógnita que centra ahora la investigación es determinar el origen exacto de esas marcas:

“La cuestión es saber si había algo sobre la vía o si era la propia vía la que estaba empezando a romperse”, ha afirmado.

El ministro ha pedido máxima prudencia, subrayando que todavía es prematuro establecer conclusiones definitivas sobre las causas del accidente, ya que aún se desconoce si los daños detectados son consecuencia directa del descarrilamiento o si existían deficiencias previas en la infraestructura ferroviaria.

Análisis de bogies y estructura ferroviaria

Los trabajos técnicos se centran ahora en el estudio detallado de los bogies, los sistemas situados bajo los trenes que integran ejes y ruedas, con el objetivo de determinar cuándo y cómo se produjeron los daños.

La aparición de marcas similares en varios trenes refuerza la hipótesis de que la vía podría estar deteriorándose progresivamente con el paso de los convoyes, un extremo que, de confirmarse, tendría importantes implicaciones sobre la responsabilidad del mantenimiento ferroviario.

La rotura de la vía: ¿causa o consecuencia del accidente?

Si los peritajes confirman que la rotura de la vía precedía al paso del Iryo y que otros trenes ya habían sufrido impactos o enganches, ganaría peso la hipótesis de que el fallo estructural de la vía fuera una de las causas principales del accidente, o al menos un factor determinante.

Por el momento, los expertos insisten en que se necesita más tiempo y análisis técnico para confirmar los motivos exactos del siniestro.

La llamada del maquinista a Atocha

Óscar Puente también se ha referido a la llamada del maquinista del Iryo al centro de control de Atocha, realizada instantes después del accidente.

Según ha explicado, en una primera comunicación, el maquinista alertó de haber sufrido “un enganchón”, sin bajarse del tren y sin ser consciente de que varios vagones habían quedado invadiendo la vía contraria.

En una segunda llamada, producida tres o cuatro minutos después, el conductor avisó ya de que el tren había descarrilado y estaba ocupando la vía opuesta. Desde Atocha se le comunicó que no había trenes circulando en ese momento, ya que el Alvia ya había pasado por la zona.

“El maquinista no ve el Alvia”, ha indicado Puente, explicando que el conductor no fue plenamente consciente de la magnitud del siniestro ni del choque posterior del Alvia contra los vagones invadidos.

 

Puedes seguir toda la actualidad visitando Official Press o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram y también puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp.

Continuar leyendo