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Pedro Sánchez: «Empezamos a ver el principio del fin»

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Madrid, 26 nov (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apelado hoy a la ciencia y la tecnología como un elemento más de la seguridad nacional, y se ha mostrado convencido de que la próxima llegada de las vacunas contra el nuevo coronavirus serán «el principio del fin» de la crisis causada por la pandemia.

Sánchez ha hecho estas reflexiones en las instalaciones de la empresa farmacéutica Rovi, que se encuentra ya preparada para la fabricación a gran escala de la vacuna que está desarrollando la multinacional estadounidense Moderna en el momento que obtenga la autorización por parte de las agencias reguladoras.

Tras recorrer las instalaciones que la empresa tiene en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes acompañado por el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, el presidente del Gobierno ha destacado el papel que la ciencia y la investigación están desempeñando en esta crisis y que ha supuesto un «apoyo fundamental» para el Gobierno.

«Aunque no había base científica para sentirse invulnerable», lo cierto es que en el mundo occidental «nos parecía que una pandemia era algo lejano», más propio de lugares como África o Asia, algo que «no pensamos que nos pudiera pasar aquí», ha reconocido Sánchez.

Pero la crisis ha dejado claro que Europa tiene que encontrar soluciones conjuntas y dar respuestas homogéneas, como diseñar la celebración de las navidades, ha dicho Sánchez, «porque vivimos en un mundo interconectado» que nos obliga a buscar soluciones globales.

Ahora, después de vivir la primera ola de la pandemia que «dejó muchos muertos aunque también salvamos muchas vidas», y de pasar la segunda ola «mucho mejor preparados, con más conocimiento y más instrumentos gracias a la colaboración público-privada», comienza la tercera fase que, con la llegada de las primeras vacunas, es «el principio del fin», ha avanzado Sánchez.

El presidente del Gobierno ha recordado que hasta ahora la prioridad del Ejecutivo era lograr «una convivencia equilibrada» con el virus para no frenar la actividad económica y salvar el empleo, pero ahora «toca neutralizarlo» y para eso España ha diseñado ya una estrategia de vacunación que define a los grupos más vulnerables, los objetivos, la logística y la distribución, entre otros aspectos.

Asimismo, el plan de vacunación cuenta con una estrategia de comunicación que es «necesaria» porque «estamos ante algo inédito», ha advertido Sánchez.

El presidente del Gobierno ha asegurado que ahora comienza «un reto apasionante» en el que hay que reivindicar la importancia de la colaboración público-privada y de la I+D+i, con la que el Gobierno tiene un «compromiso claro e inequívoco», tal y como ha quedado reflejado en el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado que, este año, han aumentado en 1.200 millones de euros la financiación de la ciencia, «casi un 60% más».

Además, Sánchez se ha mostrado convencido de que el Congreso de los Diputados es consciente de que hace falta un Pacto de Estado que asegure que la financiación de la ciencia a largo plazo y que garantice la seguridad y el progreso económico.

Esta misma semana, los Laboratorios Rovi han anunciado que sus plantas españolas están preparadas para comenzar a producir la vacuna de Moderna a partir de principios de 2021.

La empresa no fabricará el principio activo, sino que se encargará de producir viales, descongelar, envasar y etiquetar el suero en una línea de producción con la que prevé generar «cientos de millones de dosis» del antídoto ARNm-1273 de Moderna, que en los ensayos clínicos ha demostrado una eficacia del 94,5%.

La vacuna de Moderna, que funciona con dos dosis y costará menos de 30 euros, tiene la ventaja añadida de que puede almacenarse en neveras convencionales incluso por encima del punto de congelación, mientras que otras, como la de Pfizer, requieren sofisticados congeladores para mantenerla por debajo de los 70 grados bajo cero.

Según la estrategia aprobada por el Gobierno, los primeros en recibir la vacuna en España serán los 2,5 millones de internos y empleados sanitarios y sociosanitarios de las residencias de mayores y personas con discapacidad, que serán vacunados entre enero y marzo.

El resto de la población accederá al fármaco en distintas etapas, a lo largo de 2021.

España aspira a conseguir 140 millones de dosis para inmunizar a 80 millones de personas de las vacunas que negocia la Comisión Europea con siete farmacéuticas: hasta el momento ha cerrado seis contratos de compra anticipada con Astra-Zeneca/Oxford, Sanofi/GSK, Janssen, Pfizer/BioNTech y Moderna; además, espera firmarlo en breve con Curevac y Novavax.

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Guerra en Irán: cómo puede afectar a España

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Guerra en Oriente Próximo
EE.UU. e Israel atacan Irán en una ofensiva aérea para "aniquilar" al régimen de los ayatolás

Sigue la última hora sobre la guerra en Oriente Próximo:

La escalada militar tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha tensionado los mercados energéticos y financieros internacionales. El foco está en el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial y alrededor de un tercio del comercio global de gas natural licuado.

Cualquier alteración en esta ruta clave impacta de forma directa en Europa y, por extensión, en España. Estos son los cinco efectos que pueden influir en el día a día de hogares y empresas.


1. Gasolina y diésel más caros

El primer reflejo del conflicto se ha visto en el petróleo. El barril de Brent —referencia en Europa— ha superado con fuerza los 70 dólares y llegó a aproximarse a los 80 tras repuntes superiores al 8%, con previsiones que apuntan a posibles escaladas adicionales si la crisis se agrava.

Irán concentra cerca del 10% de las reservas mundiales y es uno de los principales productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Un recorte de suministro o un bloqueo parcial en Ormuz tensionaría aún más el mercado.

En España, las estaciones de servicio ya anticipan subidas en el precio del combustible, con incrementos más acusados en el gasóleo que en la gasolina. Esto repercute directamente en el transporte, la logística y el coste final de muchos productos.


2. Electricidad y gas bajo presión

El gas natural también se ha encarecido en los mercados europeos, especialmente tras los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico. Desde la guerra en Ucrania, la Unión Europea redujo su dependencia del gas ruso y aumentó las importaciones de gas natural licuado desde otras regiones, incluidas las del Golfo.

Aunque España cuenta con un suministro diversificado (Argelia, Estados Unidos y varios países africanos), el mercado energético es global. Si el gas sube en Europa, el precio mayorista de la electricidad puede verse arrastrado al alza, lo que terminaría notándose en la factura de hogares e industrias.


3. Caídas en bolsa y riesgo para los tipos de interés

La incertidumbre geopolítica también ha golpeado a la renta variable. El IBEX 35 ha registrado descensos relevantes, penalizado por su elevada exposición al sector bancario y al turismo.

Entidades como Banco Santander, BBVA o CaixaBank han sufrido retrocesos, mientras que aerolíneas como IAG —matriz de Iberia y British Airways— han acusado el doble impacto del encarecimiento del combustible y la cancelación de rutas.

En el lado opuesto, compañías energéticas como Repsol se han visto beneficiadas por el repunte del crudo, y firmas tecnológicas y de defensa como Indra han reaccionado al alza ante el previsible aumento del gasto militar.

Si la inflación repunta por el encarecimiento energético, el Banco Central Europeo podría frenar futuras bajadas de tipos o retrasar su hoja de ruta monetaria, lo que afectaría a hipotecas y financiación empresarial.


4. Problemas logísticos y transporte más caro

El transporte marítimo afronta un escenario complejo. Grandes navieras han optado por modificar rutas o suspender escalas en la zona. Evitar el Estrecho de Ormuz implica rodear África para conectar Asia y Europa, lo que supone más días de tránsito, mayor consumo de combustible y primas adicionales de seguros por riesgo bélico.

Este sobrecoste logístico termina trasladándose al precio final de bienes tecnológicos, textiles e industriales importados.

En el ámbito aéreo, varias compañías han cancelado o reprogramado vuelos hacia Oriente Medio. El encarecimiento del queroseno y los desvíos para evitar zonas de riesgo pueden derivar en billetes más caros si la situación se prolonga.


5. Impacto en la cesta de la compra

El efecto no se limita a la energía. Aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes —como amoníaco y azufre— atraviesa el Estrecho de Ormuz. Además, la región produce una parte relevante del polietileno, esencial para envases y embalajes.

La agricultura española depende de estos insumos, cuyos precios están ligados al gas y al petróleo. Si el barril supera los 100 dólares y la interrupción comercial se mantiene, el encarecimiento podría trasladarse a frutas, verduras y productos básicos, alimentando un nuevo ciclo inflacionista.


Posición del Gobierno español

En el plano político, el Ejecutivo ha negado que Estados Unidos esté utilizando las bases de Base Naval de Rota y Base Aérea de Morón para operaciones contra Irán.

El presidente Pedro Sánchez ha llamado a la desescalada diplomática, mientras que la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular de Exteriores, José Manuel Albares, han insistido en que cualquier uso de instalaciones españolas se rige por el derecho internacional y la soberanía nacional.

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