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Pfizer presiona para una tercera dosis de su vacuna con la que «neutralizaría» a Delta

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EFE

En plena polémica mundial sobre la necesidad o no de un tercer pinchazo Pfizer redobla su apuesta y la farmacéutica estadounidense ha presentado en las últimas horas a sus inversores su primer estudio sobre el impacto de una tercera dosis de sus profilaxis en la variante Delta, la cepa llegada de la India que ya es dominante en España y en la mayoría de los países occidentales y que, según todos los expertos, es mucho más contagiosa y tiene mayor escape vacunal que sus antecesoras.

Los datos preliminares de este dosier, que no ha sido validado aún por la comunidad científica, el pichazo de recuerdo podría «potencialmente multiplicar por 100 la neutralización de la variante Delta» en comparación con la pauta actual de dos dosis con 21 días de diferencia. Pfizer, en sus documentos, afirma que sus ensayos clínicos avalaría que esa nueva inoculación puede «impulsar con fuerza» la protección contra el linaje indio.

El laboratorio apuntó durante la presentación que una tercera dosis produce niveles de anticuerpos contra la mutación Delta 5 veces más altos en personas entre 18 y 55 años y más de 11 veces en gente entre 65 y 85 años, en comparación con los niveles que se alcanzan tras dos únicas inoculaciones.

Como viene sosteniendo Pfizer desde la pasada primavera, los directivos de la multinacional insistieron en que todos sus estudios apuntan a que la dosis de recuerdo debería inocularse entre 6 y 12 meses después de la segunda inyección, que es cuando los niveles de anticuerpos empiezan a caer de manera drástica.

La efectividad de Pfizer con solo dos dosis desciende al 84 % meses después

El consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, insistió en que los estudios propios de la compañía confirman que la efectividad de su vacuna con solo dos dosis desciende al 84 % de cuatro a seis meses después de la administración. Bourla explicó que los datos de la compañía demuestran que la efectividad máxima de su profilaxis es del 96,2%, pero solo entre la primera y los dos meses después de haber recibido las dos inoculaciones.

La eficacia de la profilaxis desciende una una media de un 6% cada dos meses, según el estudio de la propia Pfizer en el que han participado 44.000 personas de EEUU y otros países pero que, como ocurre con la investigación sobre la vacuna y Delta, todavía no ha sido revisado por pares.

De acuerdo con el estudio al que se refirió Bourla la vacuna protege contra una ingreso hospitalario por coronavirus al 100%, pero ese porcentaje ya se reduce al 90% seis meses después de haber recibido la pauta completa.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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