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Valencia

Vecinos de Picanya se construyen una pasarela en el barranco del Poyo para comunicar dos barrios

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Pincanya DANA
Vecinos cruzan una pasarela por el Barranco del Poyo para ir a comprar, en Picanya (Valencia), este sábado. EFE/ Villar López

Picanya (Valencia), 16 nov (OP-EFE).-

Los vecinos de Picanya, localidad valenciana gravemente afectada por la DANA del pasado 29 de octubre, han dado un paso decisivo para retomar la normalidad en su municipio. Utilizando puertas de madera y otros materiales abandonados tras la riada, los habitantes construyeron una pasarela provisional sobre el barranco del Poyo para conectar dos barrios incomunicados con el resto del municipio.

La iniciativa vecinal: una solución creativa ante la devastación de infraestructuras

El temporal de lluvias provocó la destrucción de tres pasarelas principales sobre el barranco, aislando a varios barrios y dejando a sus habitantes sin acceso a servicios básicos. En respuesta, un grupo de vecinos decidió aprovechar las puertas de madera y escombros arrastrados por la corriente para crear una conexión temporal. “Lo hicimos para poder ir al trabajo y comprar lo necesario”, explicó uno de los vecinos, quien subrayó que en esa zona del pueblo no hay estancos ni farmacias, y que la única farmacia del área permanece cerrada.

Vista de los trabajos de construcción de una pasarela tras la riada en el Barranco del Poyo, Picanya (Valencia), este sábado. EFE/ Villar López

Refuerzo de la pasarela con apoyo local

Para asegurar la durabilidad y estabilidad de la pasarela, una empresa constructora local colaboró en el refuerzo de la estructura de madera. Este apoyo fue clave para hacer más segura la improvisada infraestructura, asegurando que los vecinos puedan cruzar el barranco sin riesgos adicionales.

Recuperación de la normalidad tras la DANA

La iniciativa de los vecinos de Picanya simboliza la resiliencia de la comunidad y su voluntad de retomar la vida cotidiana tras el desastre. Con el paso de los días, Picanya sigue trabajando en la reconstrucción de sus infraestructuras y servicios esenciales para que sus habitantes puedan superar los efectos de una de las catástrofes meteorológicas más graves de la región.

Conclusión

La pasarela de madera construida por los vecinos es un ejemplo de la solidaridad y la capacidad de adaptación de los ciudadanos en tiempos difíciles, demostrando que, ante la adversidad, la comunidad puede encontrar soluciones prácticas para sus necesidades diarias.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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