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Salud y Bienestar

Premian a un alumno de la UPV por el diseño futurista de un vehículo social

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VALÈNCIA, 23 Mar. (EUROPA PRESS) – Luis Carlos Moreno, alumno del Máster en Styling y Diseño de Concepto en el Automóvil que imparte la Universitat Politècnica de València (UPV), ha sido galardonado con el premio a la Mejor Integración de Tecnología en el Design Challenge organizado por Grupo Antolin. El concurso pedía a alumnos de todo el mundo que imaginaran los interiores de los vehículos en un futuro 2030 y el estudiante de la universidad valenciana ha resultado seleccionado por ‘Adapta’, una idea de un coche «social».

En esta segunda edición, han resultado premiados también tres alumnos más: Jenn Lim, del College for Creative Studies in Detroit (USA); Kristen Tapping, de la London South Bank University (UK), y Pierre Senelet, de la Strate School of Design in Paris (Francia). En total, se han repartido 18.000 euros en las diferentes categorías.

«Adapta es un vehículo social, al que tienes acceso mediante una aplicación y que te permite estar con gente afín a ti, de esta forma puedes organizar viajes, acudir a eventos o simplemente tomar un café con tus amigos y olvidarte un poco de las redes sociales. En definitiva, es un coche conectado para tú estar desconectado», explicado Moreno.

Además del premio mencionado, la propuesta de Moreno ha obtenido la Mención Especial en Innovación en Paneles de Puertas. «Para mí principalmente ha sido un reconocimiento a mi trabajo y al esfuerzo realizado durante el máster. Tener un reconocimiento profesional así, siendo aún estudiante, ilusiona mucho. Por supuesto, la recompensa económica es importante, sobre todo para iniciar mi carrera profesional y es de agradecer el esfuerzo que Grupo Antolín ha realizado en la organización de este concurso», ha reconocido el estudiante de la Universitat Politècnica de València.

«INTERESANTE Y ÚTIL»
Para el jurado de la primera edición del Design Challenge, Adapta destaca por «el concepto y el desarrollo de la idea de la que partía el proyecto, porque no solo era un diseño interesante, sino que además era útil».

Luis Carlos Moreno ha recibido el premio, dotado con 6.000 euros por las dos categorías, de manos del consejero delegado de Grupo Antolin, Jesús Pascual, durante un acto celebrado en la sede central de la empresa en Burgos.

Design Challenge es una iniciativa de Grupo Antolin, uno de los mayores fabricantes de interiores para automóviles. Este concurso, que tendrá carácter bianual, reta a estudiantes de universidades y escuelas de diseño de todo el mundo a idear el interior de un vehículo entre los años 2025-2030.

Según Moreno, «no hay muchos concursos nacionales o internacionales en este sector que premien de esta forma la labor de un estudiante». Por su parte, desde Grupo Antolin se ha señalado que «este certamen de ideas es un ejemplo del firme compromiso de la compañía con la creatividad y el talento que premia aquellas propuestas más innovadoras en la fabricación de interiores del automóvil».

«El coche del futuro será autónomo, conectado y puede que no sea ni eléctrico. Este hecho supondrá un cambio radical en la concepción que tenemos hoy día de vehículo, ya que estará muy condicionado por el interior, que será más espacioso por el cambio de motores por baterías y al nuevo uso que recibirá el interior, como una prolongación del hogar», ha apuntado Moreno.

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Salud y Bienestar

Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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