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Así quedará el puente de Aragón de Valencia

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Imagen del carril EMT-taxi del puente de Aragón de València. EFE/Ayuntamiento de València

València, 3 dic (OFFICIAL PRESS-EFE).- El Ayuntamiento acondicionará en el Puente de Aragón de Valencia un nuevo carril EMT-taxi en sentido hacia la Gran Vía Marqués del Turia y la plaza de América, coincidiendo con el fin de las obras de renovación de las baldosas de las aceras.

De esta forma, el Ayuntamiento quiere dar continuidad a los carriles EMT-taxi que ya existen en la avenida de Aragón y la Gran Vía Marqués del Turia, y favorecer la velocidad comercial y la calidad del servicio del transporte público.

Además, ya está habilitado de nuevo el carril bici, tal como ha explicado el concejal de Movilidad, Jesús Carbonell, según un comunicado del Consistorio.

Las obras de renovación de las baldosas de las aceras han contado con un presupuesto de cerca de 25.000 euros y las obras han durado tres meses.

El puente de Aragón de Valencia

El nuevo carril EMT-taxi del puente de Aragón tendrá una anchura de 3,15 metros, y el resto de carriles contarán con un ancho variable de entre 2,80 y 2,50 metros.

Asimismo, el carril exclusivo dispondrá de una banda de 30 centímetros de ancho para la ubicación de separadores que permitirán segregar el carril EMT-taxi del resto de carriles dedicados a la circulación del transporte privado.

La decisión se ha tomado tras los correspondientes estudios de capacidad del tramo y de niveles de servicio.

La intención de la Concejalía de Movilidad, ha señalado Carbonell, es «seguir extendiendo progresivamente la red de carriles de uso exclusivo para el transporte público en coordinación con las necesidades de la EMT y del sector del taxi».

«La velocidad comercial de los autobuses de la EMT se encuentra un 14 % por debajo de la media española», ha destacado el concejal, quien ha asegurado que «la nueva corporación municipal tiene el firme compromiso de que el servicio de transporte público sea competitivo y atraiga nuevos usuarios».

Zona comercial de Valencia

Para Carbonell, «la competitividad se consigue aumentando el número de conductores y autobuses, cumpliendo la oferta programada y mejorando la velocidad comercial del servicio».

Por todo ello, ha asegurado que la nueva corporación, además de incrementar los carriles bus, ha contratado ya 93 nuevos conductores, y acaba de licitar la compra de 57 autobuses eléctricos e híbridos, por un importe aproximado de 30 millones, que se incorporarán a la flota a finales de 2024.

El concejal de Movilidad ha afirmado que «frente a los incumplimientos de en torno a 1.110 servicios que dejó la antigua corporación, el nuevo gobierno cumple los servicios programados debido a la contratación de los conductores necesarios».

«Todo ello ha permitido a la EMT batir en noviembre el récord de usuarios alcanzado en 2019, y ya ronda durante varias jornadas cifras cercanas a los 400.000 usuarios al día, nunca registradas hasta ahora», ha destacado.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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